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Renunció Casabella Dávalos, la infame “liebre de Salta”

REALPOLITIK I 15 de junio de 2017

Y un día, Juan Casabella Dávalos se fue. Según se comenta en los pasillos del ministerio de Salud, “arregló” para obtener un cargo mejor. Otros aseguran que sus fechorías fueron tantas y tan grandes que era insostenible en el puesto que le habían asignado. Una cosa es cierta: no dejó una sola picardía por hacer.

Siendo director general de Personal de la provincia de Salta, bajo el mandato de Juan Manuel Urtubey, llevó adelante una estafa que involucró al Instituto Provincial de la Vivienda. Esto ocurrió cuando, a través de una variada gama de procedimientos, se encargaba de desalentar a los legítimos adjudicatarios de viviendas de planes estatales, para regalarles luego dichas viviendas a personajes vinculados al poder. El desparpajo fue tan grande que incluso su propia hermana recibió una casa. 

Juan Manuel Urtubey decidió, entonces, sacarse de encima a tan problemático funcionario, y no tuvo mejor idea que pasárselo a María Eugenia Vidal, que pareciera tener un imán para los funcionarios ineficientes y un poco inclinados a los hechos delictivos. La gobernadora lo incorporó al ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires, donde debutó encerrando con llave a 160 trabajadores en el cuarto piso para evitar que participen de una movilización a favor de los despedidos.


Salud: Renunció Casabella Dávalos, la infame “liebre de Salta” (Foto: REALPOLITIK).

Casabella Dávalos, la infame “liebre de Salta”.

El dato de color fue que luego, cuando lo increparon los manifestantes, salió corriendo por el estacionamiento del edificio, con movimientos grotescos y saltando de un rincón al otro, en un movimiento bautizado desde entonces como “la liebre de Salta”.

Poco tiempo después, se supo que el funcionario aun se desempeñaba como docente en la Universidad Católica de Salta, en una combinación de trabajos que exigirían que Casabella se teletransporte de un lugar al otro para no ser ñoqui en alguno de ellos. Pronto se conoció que, a pesar de ganar un jugoso salario en el ministerio, sólo iba a trabajar dos veces por semana, debido a que todavía vivía en la calle 20 de Febrero al 846, de la ciudad de Salta, donde funciona el estudio jurídico de su mujer, María Gabriela Martínez.

No satisfecho con todo lo que ya se estaba llevando al bolsillo de las arcas del Estado, Juan Casabella Dávalos se las arregló para procurar un “pequeño” contrato de 50 mil pesos mensuales a su mujer dentro del ministerio de Salud de Buenos Aires, aunque ella continuó viviendo en Salta.

Tantos ñoquis creó Casabella que en la oficina que alguna vez perteneció a Jorge Molina, el padre del intendente de Quilmes Martiniano Molina, hay una foto del funcionario y a su lado un cartel que esgrime: “La fábrica de pastas”.

Este es el hombre que, agobiado por una situación política y moral insostenible o, más probable aun, en busca de otro “arreglo”, acaba de renunciar al ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires, según el decreto 186E, cuyo número de expedientes es el 2900-39760/17. (www.REALPOLITIK.com.ar

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