Inicio Opinión Al fondo a la derecha

Al fondo a la derecha

6 minuto leer
Comentarios desactivados en Al fondo a la derecha
0

 

En Japón se impone la revolución del baño público. Nace de la obsesión por la limpieza y por la técnica. Esta revolución se extiende por un frente amplio: del baño público al privado. El tema se trata a troche y moche…

Las autoridades de Tokio presentaron una nueva modalidad de baños en parques públicos. Son muy iluminados y coloridos.

Las puertas son transparentes. Así quienes necesiten acudir a los sanitarios sabrán la pulcritud que los acecha, su limpieza y seguridad sin tener que entrar ni tocar nada. Una vez ingresados, cesa la transparencia. Menos mal.

Los baños son una obsesión japonesa. El fruto de sus innovaciones son tapas que se abren y cierran de manera automática y asientos que se calientan. Pero los nuevos cubículos son otra cosa.

Los diseñó Shigeru Ban, el arquitecto ganador del Premio Pritzker, tienen puertas «vidrio inteligente»: cambia de opacidad y asegura la necesaria privacidad para sus usuarios.

Se instalaron en Tokio en agosto. En el marco de una campaña nacional para eliminar sustituir los viejos y anticuados baños públicos antes de los Juegos Olímpicos de verano, que se postergaron.

Instalados frente a unos árboles en el distrito de Shibuya, los baños destacan con paredes de color como mango, sandía, lima, violeta y verde turquesa.

Cuando están ocupados y cerrados correctamente, las portezuelas son de tono opaco y mate. Cuando se abre, una corriente eléctrica vuelve a alinear los cristales del vidrio para permitir que pase más luz, creando un efecto transparente.

«Me preocupa que se vuelvan transparentes debido a un error de funcionamiento. Llevará tiempo acostumbrarse a la idea», dice Ming Cheng, un arquitecto radicado en Londres.

Serah Copperwhite, una trabajadora tecnológica de un distrito al sur de Tokio, evitaba los baños públicos, pero ahora  la tientan las limpias y brillantes letrinas y su discreción.

La revolución estalló ante el clamor de los activistas, no solo atentos a sus perentorias necesidades sino a que los baños en los espacios públicos sean más atractivos y accesibles para los residentes y turistas.

«No estoy dispuesto a arriesgar mi privacidad porque alguien quiera hacer un baño sofisticado», dijo la escritora Sachiko Ishikawa, escritora de 32 años. La literata Ishikawa dijo que le preocupaba que un error humano facilitara que los usuarios del baño se expusieran sin darse cuenta. No solo eso: La estructura transparente podría hacerlos más vulnerables a los agresores. «Podrían estar esperándote a la salida del baño….Así que el argumento de la protección no me sirve».

Este higiénico movimiento respecto a ciertas urgencias humanas reconocen a un predecesor: el diseñador Olivier Rambert presentó dos baños de vidrio en la ciudad de Lausana en el 2002: las puertas se abrían automáticamente y los cristales se volvían transparentes, si los sensores no detectaban movimiento durante un periodo de 10 minutos. Pensamiento suizo: Eso podría ayudar a los usuarios que se desmayan y necesitan atención médica, dijo Rambert.

En Suiza aún no ha cundido esta moda. Entre tanto en Japón no descansan. Trabajan, infatigables, en imaginativas y sofisticadas letrinas. Pero esa es otra historia.

Link de la Fuente

Cargue Artículos Más Relacionados
Cargue Más Por Mundo Político
  • Se abrió una puerta

    Menudo revuelo produjo el artista León Ferrari hace más de medio siglo, cuando crucificó a…
  •   América latina: Problemas crónicos

      Por: Michael Stott. Brasil y México están sacando a América latina de la profunda caída …
  • LIBROS CAPITALISMO DE LA VIGILANCIA.

      El nuevo libro de Shoshana Zuboff, The Age of Surveillance Capitalism: The Fight for a H…
Cargue Más En Opinión
Comentarios cerrados

Mira además

La ciudad de Pinto celebró sus 130 años con un acto en el Centro Cultural

  Con un acto trasmitido por redes sociales y radios locales, Pinto conmemoró su 130°…