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ALBERTO FERNÁNDEZ, ORGANIZADOR DE EVENTOS.

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Por: Luis Tonelli. Los festejos por la “victoria que fue derrota” organizados por el Gobierno Nacional, generó una ola de indignación, entendiendo a este acto como otro acto de la “post verdad” a los que no tiene acostumbrado el oficialismo (en general estas operacions declamatoris, en la voz presidencial comienzan con un “En el mundo admiran a los argentinos por XXX” -siendo esos X las cuestiones más disparatadas que puede imaginar”.

El acto seguramente tuvo como objetivo el generar confusión, lo cual no puede sorprender a nadie ya que esta es una táctica de la política permanente -no por nada la letra del God Save the Queen, en su segunda parte recita “O Lord our God arise. Scatter her enemies. And make them fall. Confound their politics. Frustrate their knavish tricks”.

Pero puede ser también que Alberto Fernández haya festejado de verdad. Y tiene motivos para hacerlo. Si alguien quedo debilitada en estas elecciones es La Cámpora. Solo que la Grieta en su malsana simplificación maniquea, anatemiza cualquier matiz, pena de ser insultado, denunciado y execrado si uno dice algo diferente a lo esperado por estar haciéndole el juego al bando contrario -cualquiera él sea-

Desde la Grieta se adjudica un carácter a partidario del voto. Se dice, “pese a su unidad, el peronismo perdió por goleada al irse ese voto descontento con Juntos por el Cambio”. En esta frase tan en boga hay mucho para discutir. En primer lugar, que significa “unidad del peronismo”, ¿Qué estén sus líderes más importantes juntos en una foto?- En estas elecciones, de nuevo, no hubo casi ninguna traslación del voto del FDT a JXC. Sucedió, igual que en las P.A.S.O. pero en menor volumen, que muchos de los votantes del FDT no lo hicieron ni por él ni por JxC: Votaron en blanco o a partidos pyme, o casualidad, propiedad de los intendentes.

Y, de nuevo, los sectores más populares no apoyaron con la tanta intensidad a los candidatos de FDT, lo que es una novedad MUY importante. Se hacía un análisis que partía de supuestos falsos: si no fueron a votar o votaron a partidos pequeños, es que están con mucha bronca y se van a pasar en la general al JxC. En realidad, los peronistas que no habían ido a votar en las P.A.S.O. y fueron, lo hicieron por el FDT.

Y aquí se nos hace muy difícil soslayar la hipótesis de la mediación crucial de los intendentes. Ya que los sectores que esta vez no fueron a votar esta vez son los más proclives a ser captados por redes clientelares, siendo entonces la ausencia de esfuerzo del aparato partidario una consecuencia de la interna que se da entre los intendentes y gobernadores contra La Cámpora.  El trabajo “a reglamento” de los intendentes en las P.A.S.O. se convirtió en algo un poco más colaborativo en la General, aunque sin demasiada pasión que digamos.

Entonces, si bien el peronismo no se partió horizontalmente, si se dislocó verticalmente, sin que su electorado se decidiera por el principal partido opositor, que siguió sacando más o menos lo mismo. Y hasta se puede hipotetizar que a Alberto Fernández no le cayó nada mal esta derrota, que jugó a favor de su exigua autonomía. El domingo de las PASO, La Cámpora en sus proyectos expansionistas murió, y el domingo de las generales, ella fue enterrada.

Es que en la Argentina, existe una distribución ideológica, pero esta es fundamentalmente centrista (o sea, asume una campana de Gauss), o sea es una distribución que se concentra en el centro. Sin embargo, este electorado centrista se encuentra dividido por una grieta insalvable que es la política: hay un electorado de centro que se divide entre el peronismo y el no peronismo. Prueba de ello es que lo que pierde el FDT no va a JXC.

También se lee equivocadamente el voto a Milei como un voto liberal, cuando en realidad, los números hablan que lo votaron muchos que votaron tradicionalmente al peronismo y esta vez lo hicieron por el energúmeno anarco liberal, no por su saber sobre Friedrich Hayek y el Teorema de Arrow, sino por sus puteadas y su pelo estilo Dragon Ball Zeta (o sea un candidato más emparentado con la Cicciolina italiana, expresión del Vaffanculo tutti).

De ahí la confusión generalizada entre Polarización Electoral y Polarización Ideológica, y el error, incluso de dirigentes de JxC, de pensar que fue un problema de ser “tibios” el que no garantizó el resultado electoral. Los votos disponibles eran peronistas, así que no sé cómo un discurso más gorila podía convocarlos y el ascenso de Milei, no equivale a pedir por más grieta, sino entender que ese voto es anti grieta. Por otro lado, los centristas opositores confunden “centrismo” con moderación cristiana y gandhiana, y son dos conceptos diferentes.

Confusión que está en “la gente” así que difícilmente pueda ser evitada, pero lo cierto que en una elección presidencial estos errores pueden pagarse muy caros.

La polarización ideológica no genera polarización electoral. Cuando más extremista es un discurso, a menos personas les llega. Y al ser elecciones legislativas, con muchos cargos en cuestión, el voto estratégico no prima, y entonces, la polarización ideológica genera la aparición de partidos de centro y un grado mayor de fragmentación partidaria.

En cambio, cuando hay pelea por un cargo solo, tal como son las elecciones presidenciales, en general los votos a terceras fuerzas tiende a disminuir (aunque cuando hay polarización ideológica, siempre un centro puede surgir, como con el Frente Renovador de Sergio Massa, que en realidad eran dos centros, uno peronista y otro no peronista, que cuando llegó el momento de decidirse en el ballotage su electorado se partió justo por el medio).

Otra cuestión es que fenómenos como el de Milei, han sido interpretados dentro de la misma lógica de la Grieta, en realidad, colocándose en un extremo todavía más alejado del centro que Juntos por el Cambio. Esto podría ser un error, ya que otro punto de vista consideraría a Milei más bien haciendo una “grieta contra la grieta”. Siendo sus ideas tan anacrónicas y utópicas, bordeando el anarquismo, lo que queda es especialmente un fenómeno de protesta potente. De ahí que lo haya votado más el electorado disconforme peronista antes que el de Juntos por el Cambio, que pese a su nombre, es mucho más conservador en términos de reformismo. El voto a Milei tiene que ver más con la Cicciolina, la porno diputada que llegó a su banca gracias a expresar el “va fan culo” antipolítico que por su pregón de libertad sexual.

Por eso, que apropiado es escuchar como música de fondo el fabuloso Confutatis del Requiem de Mozart

https://open.spotify.com/album/2wNvwhS6pLo6jFydj10KCt?si=Cqp8MhCwTUWSi73EpwXuDw .


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