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Bolsonaro le da la espalda a una advertencia ecologista

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El mandatario planea subastar campos petrolíferos a pesar de la recomendación en contra de los especialistas estatales Crédito: DPA



RÍO DE JANEIRO (AP).- El gobierno del presidente de Brasil,

Jair Bolsonaro,

tiene previsto subastar siete campos petrolíferos en alta mar en el nordeste del país, pese a la recomendación en contra de los analistas del principal

organismo medioambiental

de Brasil, según documentos oficiales que no fueron hechos públicos.





























Los ecologistas afirman que es el ejemplo más reciente de cómo Bolsonaro, que en su campaña prometió revivir la economía más grande de América Latina reduciendo las trabas burocráticas, ignora las advertencias y evidencias científicas en nombre del progreso. La noticia llega en un momento en el que Brasil, uno de los mayores productores de petróleo y consumidores de energía del mundo, avanza en la privatización de varias industrias, como las prospecciones en alta mar.

“No hay necesidad de explorar estas zonas -dijo Carlos Rittle, secretario ejecutivo del grupo medioambiental Climate Observatory. Esta decisión está en línea con un gobierno que ve el medio ambiente como un obstáculo”.






















El Instituto Medioambiental Brasileño (Ibama) vigila el cumplimiento de la legislación y aspira a fomentar el uso sostenible de los recursos naturales. Sus analistas desaconsejaron buscar crudo en siete de los 42 campos petrolíferos que sacó a subasta en marzo el organismo regulador Agencia Brasileña de Petróleo.















Tres de los campos a subastar en octubre se encuentran en la cuenca del Jacuipe y cuatro, en la región de Camamu-Almada, ambas en aguas del estado norteño de Bahía.

El nuevo responsable de Ibama, Eduardo Bim, rechazó esté análisis, que advertía que la prospección en “zonas de alta sensibilidad” podría provocar derrames.















El estudio, con fecha del 18 de marzo, también señala que los derrames podrían destruir el ecosistema de las islas Abrolhos, una zona de 913 kilómetros cuadrados. Cuatro de las cinco islas Abrolhos están en un parque nacional marino con formaciones de coral, peces tropicales, ballenas, aves marinas, tortugas y delfines.








Los analistas del organismo oficial señalaron que en las zonas a subastar nunca se han hecho prospecciones, lo que requiere más “estudios estratégicos que podrían evaluar la aptitud del área”. Esos estudios, según el análisis, son necesarios para dar “más protección legal” a los inversionistas en caso de un accidente.

Los analistas también destacaron que un derrame podría llegar a la costa y al archipiélago en dos días, y las autoridades no estarían preparadas para responder de forma rápida o adecuada para proteger la vida marina.








“A eso se suma el hecho de que el impacto de un vertido de grandes proporciones en manglares y corales es en general irreversible, perjudicando la economía y la salud local”, indicó el documento.

En respuesta, Bim indicó en una misiva al Ministerio de Medio Ambiente que no ve “la necesidad de la exclusión de los (siete) campos como sugiere la información técnica”. No detalló por qué creía que podía ignorar las advertencias.








Carlos Minc, ministro brasileño de Medio Ambiente entre 2008 y 2010, dijo que había bloqueado en su momento intentos de buscar crudo cerca de Abrolhos porque la migración de ballenas y delfines en la zona se vería afectada por el tráfico marítimo.

“Las ballenas jorobadas salieron de la lista de animales en peligro de extinción por esto. ¿Cómo puede Brasil dar este paso atrás? -preguntó Minc. Tenemos que impedir que destruyan nuestra biodiversidad marina en nombre de las ganancias”.




















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