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Brasil podría certificar el resurgimiento de la izquierda y otro vaivén de color político en América Latina con una derecha bajo mínimos

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«Hubo mucha gente que creyó que Lula estaba muerto… que creyó que la izquierda estaba muerta«. Rodeado de miles de personas y un ruido ensordecedor, el que fuera presidente de Brasil entre 2003 y 2010, Luiz Inácio Lula da Silva, arengaba a sus fieles en el primer mitin de la campaña electoral brasileña. Hace dos años Lula estaba en la cárcel acusado de corrupción y su carrera política parecía desterrada al recuerdo. Jair Bolsonaro comandaba el país y se había erguido como nuevo salvador, con políticas neoliberales y un discurso provocativo al más puro estilo Trump. La derecha se había hecho fuerte en el continente y las figuras como Lula, Evo Morales, Rafael Correa o Hugo Chávez, que habían protagonizado la ola de izquierdas que inundó América Latina en la década del 2000, parecían haber sido superadas.

23 meses después, y contra todo pronostico, Lula y Bolsonaro se enfrentarán este domingo en unas nuevas elecciones en Brasil, donde el primero mantiene una cómoda ventaja en todas las encuestas. La llegada al poder de políticos como Gustavo Petro en Colombia (el primer presidente de izquierdas de la historia del país) o Gabriel Boric en Chile (que ensalza cada vez que puede al presidente Salvador Allende) reafirman un cambio de tendencia, culminando un 2022 de cambios y ratificando un nuevo ciclo político en la región.

«Con la previsible llegada de Lula al Palacio de Planalto habrán quedado en manos de Gobiernos progresistas los seis PIB más importantes de América Latina (Brasil, México, Colombia, Argentina, Perú y Chile), algo que ni siquiera ocurrió durante el periodo progresista anterior», explica a 20minutos Decio Machado, sociólogo y consultor político miembro del Geopolitical Research Group.

El primer resurgir progresista: la «marea rosa»

El primer gran cambio de ciclo político en América Latina (conocido como la «marea rosa») se produce entre la década de los noventa y el año 2005, cuando grandes movilizaciones y levantamientos populares hicieron caer a una decena de presidentes. «Esto se comprenden tras el drama que conllevó la aplicación de las políticas neoliberales en el subcontinente y la conformación de fuertes resistencias sociales», afirma Machado, que asegura que «esto generó las condiciones para que se asistiera al primer ciclo progresista del siglo».

Según explica Machado, este cambio se caracterizó por el fortalecimiento del Estado, en el marco de lo que se llamó la ‘década dorada de América Latina’ o el ‘boom de las materias primas’. «Durante este período los Gobiernos latinoamericanos recibieron los ingresos más altos de toda su historia. Terminado el ciclo de precios altos para el crudo, el gas, la minería o la soja, el excedente estatal generado a partir de ellos finalizó, dando inicio al comienzo del desgaste político de los Gobiernos».

Mapa de las tendencias políticas en América Latina en 2009.
Carlos Gámez

Para Marta Moya, analista de El Orden Mundial radicada en Colombia, «la coyuntura económica siempre marca la dinámica social«. La ola progresista de la década del 2000, que se consolidó bajo unas circunstancias favorables, produjo un efecto contagio en la región. Sin embargo, «la deriva autoritaria de algunos líderes desdibujó este paisaje», reconoce Moya, ayudando a dar paso a una reacción popular.

Ese desgaste produjo un vuelco a la situación política, y poco a poco comenzaron a vivirse cambios de color en los palacios presidenciales de la región. Empezaba en aquel momento la ‘restauración conservadora’.

Un periodo conservador marcado por el hastío político

El contexto sociopolítico y económico de principios del 2000 es muy diferente al que había en la década de 2010 y, como afirma Moya, «los relatos polarizadores empiezan a tomar cuerpo y los debates se empiezan a construir sobre otros ejes. Ya no de clase, sino morales«.

Entre los años 2017 y 2021 el mapa que mostraba la región ya era sustancialmente diferente al de 2009, con Gobiernos más escorados hacia el conservadurismo e incluso el neoliberalismo y la derecha populista. La llegada de políticos como Bolsonaro en Brasil o Nayib Bukele en El Salvador e Iván Duque en Colombia, o incluso golpes constitucionales como el de Jeanine Añez en Bolivia, señalaban un cambio político importante, con líderes centrados en mensajes populistas de derechas que rápidamente calaron; en contraposición con la desgastada izquierda tradicional.

Mapa de las tendencias políticas en América Latina en 2017.
Mapa de las tendencias políticas en América Latina en 2017.
Carlos Gámez

Pese a todo, la rápida explosión conservadora tendría también una pronunciada caída que, según Decio Machado «más allá de la falta de capacidad para una adecuada gestión, tuvieron que afrontar los impactos de la pandemia durante su gestión, la ralentización de la economía latinoamericana y un hastío generalizado hacia la política y el establishment político».

2022: un nuevo ciclo político

El año electoral de 2022 ha confirmado la vuelta a la izquierda de América Latina, aunque no signifique una vuelta a la situación vivida en la década del 2000. «Si Lula gana sí que confirma un giro claro, pero probablemente sea difícil trabajar de manera tan cohesionada como entonces», explica Marta Moya.

La situación económica es diferente, «con un socio principal como China que tiene su economía desacelerada y, por tanto, su política inversionista en la región no puede realizarse de una manera tan clara como antes», dice la analista de El Orden Mundial, que agrega que los problemas internos también influirán, con líderes izquierdistas con índices de popularidad bastante bajos.

El cambio político de Colombia es uno de los más paradigmático. Más de 200 años de gobiernos conservadores terminaron en junio de este año con la victoria de Gustavo Petro, un exgerrillero del M19. Además, la vicepresidencia la ostenta también la primera mujer afrodescendiente, Francia Márquez, abriendo el camino a una diversidad institucional difícil de ver en buena parte de los países latinoamericanos, independientemente de la idolología que sean.  

Cabe indicar que, pese al giro izquierdista, los cambios políticos actuales no conllevan por sí mismos la creación de una región homogénea en cuanto a ideología y políticas. En Latinoamérica conviven tendencias más autoritarias como Cuba o Venezuela con una izquierda más continuista como la de López Obrador en México, que también consiguió en diciembre de 2018 cambiar varias décadas de Gobiernos de derecha en su país. «En Brasil cabe indicar que el Lula de hoy es aún más moderado políticamente que el del pasado, rasgo habitual en este segundo ciclo progresista. Lula ha establecido fuertes pactos con sectores del empresariado y las fuerzas armadas brasileñas, lo cual conllevó a que lleve como binomio presidencial al líder derechista Geraldo Alckmin», expone Decio Machado.

Mapa de las tendencias políticas en América Latina en 2022.
Mapa de las tendencias políticas en América Latina en 2022.
Carlos Gámez

Los desafíos del nuevo cambio político

La situación económica global derivada de la pandemia y de la guerra en Ucrania también podría afectar a esta nueva ola. «América Latina es un campo de disputa entre la influencia china y estadounidense», reconoce el sociólogo. «El aumento de tasas de interés que se está dando a nivel global supone un severo riesgo para la región, ya que tiene que ver con el encarecimiento de una deuda acumulada que no consigue recortar de forma estructural las desigualdades sociales existentes en la región ni reducir los niveles de pobreza», agrega. 

Los nuevos Gobiernos tendrán que enfrentarse a una población muy escéptica y empobrecida a nivel general por la pandemia. Llegan arrastrados por movimientos sociales y manifestaciones multitudinarias que exigen de manera urgente cambio profundos. Los desafíos que enfrenta Latinoamérica derribaron rápidamente a la ola conservadora, y la nueva corriente progresista ha llegado al poder prometiendo haber aprendido de los errores pasados. Dentro de cinco años el mapa de la región mostrará si lo han conseguido.


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