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«Cada día de retraso debe medirse en vidas humanas»

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Los Estados miembros de la Unión Europea buscan nuevos recovecos para seguir sancionando a Rusia, aunque el margen de maniobra se estreche con el paso de los meses. De momento, el camino lo ha marcado el G7 con la decisión de penalizar a quienes ayuden a Moscú a esquivar las medidas coercitivas que ya se están aplicando y sobre esa base trabajaron este lunes los ministros de Exteriores de los 27 reunidos en Bruselas. «Habrá un debate sobre si es necesario añadir nuevas sanciones y como podemos ser más eficaces en la aplicación de sanciones. No se hablará de países en concreto sino de las sanciones actuales y de la posibilidad de que haya más», expresó precisamente el titular español, José Manuel Albares, a su entrada al cónclave.

Esa opción, en todo caso, es compleja. Pero el Alto Representante, Josep Borrell, quiere explorarla, aunque recuerda que el sistema de sanciones en este sentido no es extraterritorial como sí sucede con el estadounidense. «Yo no puedo imponer mi voluntad al Gobierno indio o a las empresas indias», esgrimió. Borrell ha insistido en que es «perfectamente legal» que India realice estas transacciones, aunque ha apuntado que la Unión Europea debe buscar formas para frenar el auge inusitado del comercio de algunos bienes con países de Asia Central vecinos de Rusia. 

La gran preocupación de Borrell está en el envío de armas a Kiev, que sigue estando muy ralentizado. «Cada día de retraso debe medirse en vidas humanas», avisó a los Estados miembros. Y es que, además, la ayuda económica está pendiente de desatascarse (algo que Ucrania lleva mucho tiempo pidiendo). «He pedido a todos los ministros que aceleren los suministros, participen en adquisiciones conjuntas para Ucrania y finalicen el trabajo para el próximo tramo del Fondo para la Paz», aseveró el dirigente español.

Asimismo, el Alto Representante avisó a países como Serbia de que acercarse al régimen de Putin no es buen negocio. «Tener unos lazos estrechos con Rusia no es compatible con el proceso de adhesión a la UE», sostuvo, en un mensaje que también se puede leer en clave interna hacia Hungría, que ya aseguró que no votaría a favor de más ayuda a Ucrania por su posición «beligerante» en el contexto actual. La exigencia de la unanimidad hace que la postura de Budapest vaya en contra de los tiempos que quiere manejar el Gobierno de Volodimir Zelenski en la preparación de su contraofensiva.

Por otro lado, el jefe de la diplomacia europea aseguró que la paz no está cerca, pero que el camino hacia ella está en la propuesta hecha por el presidente Zelenski porque, dijo, «es la que llevaría hacia un mundo más justo». De todos modos, las conversaciones entre Kiev y Moscú ni siquiera se ven en el horizonte.

Lo que sí acordaron los titulares de Exteriores este lunes fue poder enviar a 200 expertos a misiones civiles en el marco de la Política Común de Seguridad y Defensa en un plazo de 30 días, como parte de una estrategia para dotar a estas operaciones de mayor agilidad y eficacia. «Haremos que nuestras misiones sean más eficaces actuando con mayor rapidez, protegiéndonos contra las amenazas nuevas y emergentes, invirtiendo en más y mejores capacidades civiles y cooperando más con nuestros socios», expresó el propio Borrell en un comunicado.

El Alto Representante apoya, asimismo, la creación de una alianza para suministrar aviones de combate F-16 a Ucrania, subrayando que espera que lleguen pronto a Kiev. «Es una buena idea. Es bueno que salga del G7 y que por fin hayan decidido preparar el terreno para proporcionar a Ucrania los cazas que necesita», expuso desde la capital comunitaria. 

El jefe de la diplomacia ha indicado que la formación de los pilotos ucranianos ya ha comenzado. «Es lo primero que hay que hacer. Espero que pronto podamos proporcionar a Ucrania este tipo de armas», ha indicado. Estas palabras llegan después de que el presidente estadounidense, Joe Biden, avalara el pasado viernes el plan que lleva meses reclamando Zelenski para reforzar la capacidad del Ejército de Ucrania frente a Rusia con fuerzas aéreas.

La reparación de los Leopard

Por otra parte, el Ministerio de Defensa ha cifrado en 3,5 millones de euros el coste de reparar los último cuatro tanques Leopard que España tiene previsto enviar a Ucrania para que utilice en el frente. Así se ve en la Plataforma de Contratación del Sector Público, que no da más detalles sobre este proceso. Ya la reparación de los anteriores que se mandaron para Kiev costó en torno a otros cinco millones de euros.


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