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Caos en la calle, terror a las balas perdidas… Así viven los ecuatorianos la escalada de violencia: «Vivimos una guerra civil»

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Las calles de las principales ciudades de Ecuador amanecieron este miércoles prácticamente vacías y los negocios cerrados tras la escalada de violencia que está viviendo el país debido a la crisis carcelaria y al narcotráfico. Las imágenes en directo de encapuchados armados tomando el canal TC Televisión en Guayaquil, de coches explotando y de presos asesinando a agentes penitenciarios dieron la vuelta al mundo, que se quedaba atónito ante lo que estaba sucediendo. «Estaba asustado porque la histeria era general. Nadie respetaba los semáforos, todo el mundo corría a ver a sus hijos porque estaban en clases y mis familiares me llamaban preocupados», cuenta a 20minutos Efrén Albuja, funcionario público que vive en Quito.

El pasado fin de semana seis cárceles del país fueron tomadas por los reos y muchos de ellos se fugaron, entre los cuales destacó José Adolfo Macías, alias Fito y considerado como el criminal más peligroso del país. Esto llevó a que el presidente Daniel Noboa decretara el estado de excepción, con toque de queda desde las 23.00 hasta las 05.00 horas. Al día siguiente se confirmó que Fabricio Colón Pico, un delincuente vinculado a la banda ‘Los Lobos’ y que había sido detenido por amenazar con asesinar a Diana Salazar, la fiscal general del Estado, también se había fugado. En unas horas la situación se recrudeció y Noboa decretó un conflicto armado interno, dándole así permiso a los militares a actuar.

«Lo que se vivió fue de terror, nunca lo habíamos vivido», relata a este medio María Verónica, una maestra de Samborondón, a 15 minutos de Guayaquil. «En el sector de Los Ceibos, una zona segura, hubo una balacera y varias víctimas. Uno de ellos era hermano de un amigo mío. Él estaba yendo a buscar a su hijo al colegio, recibió una bala perdida en el tórax y murió«, indica la joven. Además, explica que un funcionario público y una chica de 16 años también recibieron balas perdidas. El primero de ellos falleció, pero la joven afortunadamente se salvó, indica la maestra.

«Esta situación nos ha puesto en jaque mate a todos los ecuatorianos»

María Verónica cuenta que la situación se volvió caótica tras la difusión del vídeo de los periodistas secuestrados en el canal de televisión. «La gente se empezó a ir a su casa, las paradas de autobuses se llenaron, había mucho tráfico y los padres vinieron a buscar a las niñas al colegio», indica. Sin embargo, expresa que muchas de las empresas del centro de Guayaquil no estaban dejando que sus empleados salieran de las instalaciones para irse a sus casas debido a la situación. «Mi novio es abogado, trabaja en el centro, que es una zona peligrosa, y no lo dejaron salir», afirma. También cuenta que lo mismo le sucedió a su hermana y a unas amigas que trabajan en un banco.

Anabel, una docente que vive en Playas, a una hora y media de Guayaquil, confiesa que se siente «angustiada» por lo que está sucediendo en su país. «No me he podido movilizar porque ayer [martes] cerraron el terminal. Donde vivo hay dos medios de transporte que me llevan a Guayaquil, pero me informan que no están circulando», continúa la profesora. «Esta situación nos ha puesto en jaque mate a todos los ecuatorianos porque todo pasó de un momento a otro. Muchas personas están preocupadas por sus familias, especialmente en las zonas más vulnerables, donde la delincuencia ha ido tomando más poder», expresa.

Los líderes de las bandas, reyes de las cárceles

Para Efrén, «el país está viendo una guerra civil» ocasionada por el narcotráfico y por el control que tienen los presos en las prisiones. «Noboa quería poner orden en las cárceles porque los líderes de las bandas vivían como reyes. Tenían su gallera, hacían fiestas con mujeres y tenían de cómplices a algunos de los guardias que controlan las cárceles», explica el funcionario. Además, continúa diciendo que «como el presidente le declaró la guerra a las bandas, estas comenzaron a amedrentar a todo el mundo», refiriéndose a los hechos de este martes. 

Las cantidades de dinero que manejan gracias al tráfico de drogas, al secuestro y a la extorsión o ‘vacuna’, como le dicen localmente, son muy grandes. «A mi suegro lo sacaron de un negocio pequeñito que tenía en la playa, lo querían extorsionar», comenta Efrén. También explica el deterioro de la situación, ya que hoy en día hay lugares del país a los que no se puede ingresar porque son extramente peligrosos. «Antes era sorprendente ver a una persona muerta, ahora se ven todos los días por venganzas o porque no quisieron pagar la vacuna,» indica. Sin embargo, el funcionario recuerda que la situación actual del país es producto de una larga serie de acontecimientos, entre los que destaca la corrupción del sistema judicial y de gobiernos anteriores

Para este funcionario, las medidas aprobadas por el presidente Noboa son las adecuadas debido a que los delincuentes de las bandas han pasado a ser considerados terroristas. «Creo que las medidas serán efectivas porque están organizando los barrios y dando recompensas a la gente que dé información sobre los grupos delictivos», indica Efrén. Además, considera que el hecho de que se les haya visto la cara públicamente a los delincuentes, algo que antes no se podía hacer, es positivo. Del mismo modo también opina Anabel, ya que considera que «para eliminar la delincuencia hay que hacerlo de raíz». En concreto, piensa que «las medidas que ha tomado el presidente Noboa son las más adecuadas, racionales y lógicas». 

«Todo está detenido»

Por su parte, Francisco Mendoza, director ejecutivo de la Fundación Libre Razón afirma que hay «mucha desinformación sobre nuevos atentados» y que al trasladarse desde Quito hasta su oficina este miércoles ha podido comprobar que «todo está detenido». También considera que Guayaquil, una ciudad comercial y dinámica, «está vacía porque no han existido lineamientos e información clara sobre qué hacer en estos momentos». Además, confiesa que se siente preocupado por la parte económica y porque considera que el presidente Noboa está «desenfocado» tras lo sucedido el martes. «Me preocupa que el Gobierno no tenga las herramientas suficientes para enfrentar esto de manera adecuada y darnos cierto nivel de normalidad. Por otro lado, venimos de la pandemia y todavía no recuperamos los niveles de producción y empleo«, expresa.

Tras lo sucedido, el Ministerio de Educación no suspendió las clases, sino que pasaron a ser online el resto de la semana. Por su parte, los funcionarios públicos estarán teletrabajando hasta el viernes, algo que también se les ha permitido a los empleados de otras empresas. Los hospitales están reprogramando las consultas y solamente están atendiendo emergencias. Algunos negocios están abiertos y otros no, dependiendo de la zona donde se encuentren. Además, poco a poco las líneas de autobuses están comenzando a funcionar nuevamente. Sin embargo, la mayoría de la gente no ha vuelto a salir a la calle, solamente aquellos que tienen que ir presencialmente a trabajar.


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