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cómo trabajan los secretarios de Francisco

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El recientemente fallecido Benedicto XVI y el polémico obispo alemán Georg Ganswein, en una de las últimas charlas con Francisco. (AFP)

La muerte el 31 de diciembre del papa emérito Benedicto XVI y la posterior publicación de un libro de memorias de su secretario, Georg Ganswein, volvió a poner en el centro de debate el sistema de la Secretaría Papal, una institución que ya había sido cuestionada durante los últimos años de Juan Pablo II y que Francisco disolvió apenas fue elegido en marzo de 2013 para optar por un sistema de colaboradores rotativos cada cinco años y con tareas part time.

Tras la época de secretarios «todopoderosos» que tuvieron Juan Pablo II con el cardenal polaco Stanisław Jan Dziwisz y luego Benedicto XVI con el obispo alemán Ganswein, el pontífice decidió renovar el sistema que reinaba en Vaticano y que, se vio con el tiempo, llevó a empoderar en exceso a los colaboradores de sus predecesores.

Al mismo tiempo que decidió vivir en una habitación del segundo piso del albergue para religiosos conocido como la Domus Santa Marta en vez de en el lujo del Palacio Apostólico, el Papa renovó también el esquema de trabajo diario con las personas que ofician, entre otras tareas, de nexo digital entre el pontífice y el resto del mundo.

Así, para evitar que se cree una figura de secretario omnipresente que termine asumiendo funciones propias del obispo de Roma, Francisco puso en funcionamiento un sistema con colaboradores que rotan y solo trabajan part time junto al pontífice.

En la actualidad, los secretarios son el uruguayo Gonzalo Aemilius, que también trabaja en la Universidad Gregoriana, y el italiano Fabio Salerno, funcionario también de la secretaría de Estado vaticana, los dos secretarios que asisten a Jorge Bergoglio a diario.

Con perfil bajo, de rostro apenas conocido, los dos colaboradores de Francisco reciben en sus cuentas personales los mails dirigidos al Papa, además de asistirlo a diario desde la oficina situada a apenas metros de la habitación-estudio en la que el pontífice prepara sus discursos, responde cartas y mantiene reuniones.

De modos gentiles y casi imperceptibles, el modo de trabajo de los dos secretarios del Papa, que dentro de los muros vaticanos todos contraponen con el modelo de «Secretaría papal» preexistente, se muestra como una maquinaria aceitada que asiste a Francisco en la parte operativa de la gestión del Gobierno de la Iglesia, pero en ningún caso asume funciones ejecutivas.

Aemilius y Salerno estarán en sus funciones cinco años junto al Papa, para garantizar la rotatividad, otra de las reglas de oro que quiere respetar Francisco con sus colaboradores.

Fue el mismo sistema por el que, en 2019, dejó de estar en el día a día junto a Bergoglio uno de sus secretarios anteriores, el argentino Fabián Pedacchio, que también trabajaba en la entonces Congregación (hoy Dicasterio) para los Obispos; y por el que en 2020 terminó su rol como asistente papal el egipcio Yoannis Lahzi Gaid, que se desempeñaba en la secretaría de Estado vaticana.

El cambio en este punto es evidente: Dziwisz estuvo 40 años como secretario de Karol Wojtila y Ganswein otros 20 como colaborador de Ratzinger.

Muchos observadores vaticanos volvieron en las últimas horas a destacar el sistema puesto en funcionamiento por el Papa argentino, a la luz de lo que no pocos analistas consideraron un «cerco» que montaron los colaboradores de los dos predecesores de Francisco.

Con la muerte de Benedicto volvieron salir a la luz las deferencias entre el obispo Ganswein y el Papa argentino Foto AFP
Con la muerte de Benedicto volvieron salir a la luz las deferencias entre el obispo Ganswein y el Papa argentino. (Foto AFP)

La muerte de Benedicto XVI estuvo precedida por lo que algunos medios consideraron un «secretismo extremo» de parte de Ganswein y su círculo íntimo: fue de hecho el propio papa Francisco quien, en la última audiencia general de 2022, el miércoles 28 de diciembre, alertó al mundo sobre el mal estado de salud de su predecesor.

Ganswein, en efecto, estaba en Alemania cuando empeoró la salud de Joseph Ratzinger, tuvo que volver de apuro al escuchar el pedido del Papa por la salud del emérito y luego dedicó 72 horas a buscar «bajarle el precio» al agravamiento de salud.

Luego de un primer comunicado el jueves que daba parte de la gravedad de la situación de Ratzinger, la palabra «grave» desapareció de la información en la nota informativa del viernes, cuando poco más de 12 horas antes del fallecimiento de Benedicto XVI Ganswein incluso difundió que el Papa emérito había «concelebrado» una misa.

Por otro lado, si bien Benedicto XVI había recibido la extrema unción en la noche del miércoles, la noticia solo se informó el sábado 31 a media mañana, tras su fallecimiento.

Por otro lado, en otra de las diferencias de estilo, y lejos de codearse en almuerzos con las burguesías europeas, como sus antecesores, es habitual ver a los secretarios del Papa llegar en bicicleta al trabajo, en el que también ellos están alcanzados por la disposición de Bergoglio de abril de 2021 que prohíbe a sus colaboradores aceptar regalos de más de 40 euros.


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