Inicio Nacionales Cuáles son las acciones más adecuadas para afrontar los efectos de la pandemia

Cuáles son las acciones más adecuadas para afrontar los efectos de la pandemia

12 minuto leer
Comentarios desactivados en Cuáles son las acciones más adecuadas para afrontar los efectos de la pandemia
0

Cuáles son las acciones más adecuadas para afrontar los efectos de la pandemia

Este es un momento en el que se debe incentivar el redescubrir el placer de la responsabilidad personal, lo que posibilitaría crear las condiciones-antídoto contra el pánico o la indiferencia.

La pandemia provocada por el COVID-19, generó un contexto de carácter disruptivo que afectó al mundo entero.

Creó un contexto nuevo, de características desconocidas que ha sumido a las personas en una sensación de incertidumbre; cuando un individuo, está en este estado no sabe que hacer, que acciones son las adecuadas y cuales no; se siente solo frente a lo desconocido.

Sin embargo algo quedó claro, por lo menos en los primeros tiempos, el coronavirus es altamente peligroso y lo es por su velocidad de contagio. Las consecuencias del contagio no estaban en el mismo plano de consideración.

De todos modos generó un estado de alerta que en algunas personas provocó angustia, llegando en algunos individuos hasta el pánico; contrariamente en otros, indiferencia e incredulidad con lo que acontecía y lo que podría suceder.

A la amenaza de la salud se sumaron otros factores: retracción de la economía, la imposibilidad de vínculos familiares, sociales, laborales, situaciones que potenciaron la incertidumbre, impusieron el encierro, generaron el sentimiento de que el semejante es un peligro potencial; no acercarse, no tocarlo, no abrazarlo. Es decir se generaron actitudes de encapsulamiento en sí mismo que aumentaron el nivel de sufrimiento y en no pocos casos sensación de soledad.

Se comenzó a vivenciar que el semejante, salir de casa es peligroso, que las incursiones por la calle podría contaminar a la familia, pudiendo provocar la muerte de los mayores. Como ya se dijo algunas personas minimizaron o minimizan ese peligro, otras lo potenciaron fóbicamente.

Entonces, frente a la pandemia provocada por el Covid-19, cabe preguntarse y es necesario comprender ¿el por qué de las distintas reacciones tanto individuales como colectivas ante la situación que impuso el coronavirus?

El interrogante que le sigue al anterior es ¿cuáles serían las acciones más adecuadas para afrontar adecuadamente los efectos de esta pandemia?

Es fácilmente comprensible que no se puede pensar sólo en lo individual sin considerar lo colectivo, pues son factores codeterminados y codeterminantes.

Tampoco se puede pensar que la percepción de un ambiente exterior considerado peligroso está desconectado de las representaciones internas que se fueron generando por las vivencias y experiencias a lo largo de la vida de cada individuo.

Así es posible comprender que frente a la amenaza por la peligrosidad del contagio y de un daño aún no muy claro, algunas personas entran en pánico –que impide razonar y defenderse adecuadamente de aquello que está por venir y puede suceder- y otras tienen actitudes y comportamientos de indiferencia ante las advertencias basadas en los datos estadísticos de los sectores profesionales.

Lo más razonable, aún bajo los efectos de un adecuado grado de angustia y tristeza, es la observancia de los hechos actuales, sin una mirada alarmista, sin la expectativa angustiante de destrucción catastrofica, ni con una apreciación minimizante.

Este es un momento en el que se debe incentivar el redescubrir el placer de la responsabilidad personal (que incide en lo social) respecto del propio cuidado, lo que posibilitaría crear las condiciones-antídoto contra el pánico o la indiferencia.

Una mirada clara, sin tratar de sofocar un monto razonable de angustia impedirá banalizar la dificultades que impone la pandemia; pues la angustia como señal de peligro, impide el riesgo de quitarle valor a las acciones, ya sean preventivas o reparatorias y evita poner en el plano de las discusiones los principios éticos de la convivencia ciudadana.

Una mirada clara ante un cuadro nuevo, complejo e incierto hace necesario una articulación continua entre diferentes lenguajes científicos que, desde el punto de vista de generosa colaboración pueden ofrecer respuestas, posibles procesos e instrumentos para afrontar constructivamente a la actual pandemia. Los mensajes transmitidos desde los medios masivos de comunicación, deberían ser coherentes con los académicos.

Es imprescindible ofrecer una descripción desdramatizada de la situación, pues de no ser así puede incidir sobre las defensas psíquicas de las personas ya sea a nivel individual y/o grupal; incidencia que porta en si el potencial de generar daños, al afectar la objetividad del receptor, pudiendo llegar a la provocar parálisis psíquica.

Esto lo conocen muy bien los médicos y los enfermeros que están en primera línea de ataque al coronavirus y los que actúan en terapias intensivas.

Entre ellos se da un alto porcentaje del síndrome del burn out, con sus manifestaciones de agotamiento físico y psíquico que no siempre es producto de largas y esforzadas jornadas de trabajo, sino por la incertidumbre de los efectos que pueden tener en ellos la pandemia, el enfermarse de colegas, el no saber qué más hacer para evitar la muerte de pacientes, para evitar el peligro de contaminación a sus familiares, etc.

Una consecuencia complementaria es que la situación de pandemia, puede servir de argumento-pantalla que oculta los síntomas de las neurosis y los fenómenos que de ellas derivan, con el peligro de que ellas sigan avanzando progresivamente hasta llegar a limitar el desempeño adecuado de los sujetos.

Si hasta ese punto se llega, se produce entonces un hiato entre las acciones necesarias ante la urgencia y una parálisis del funcionamiento psíquico.

Ante esa situación es imprescindible contribuir a recuperar la capacidad de pensar, favorecer la capacidad reflexiva de los individuos y la ciudadanía. Sin dejar de lado la mesura, generar la esperanza de un futuro mejor, y la valoración lo más objetiva posible de los aspectos negativos o displacientes que genera la pandemia haciendo retroceder los sentimientos de catástrofe.

Pues un sujeto que está bajo los efectos de intensa angustia o pánico, está tomado por la sensación de incertidumbre, en este estado se siente solo ante lo incierto y no sabe que hacer.

(*) Miembro Titular de APA, Full Member IPA. Docente Investigador U.M. Director Unidad Académica de Ecobioética-UM-UNESCO. Miembro del Foro Internacional de Docentes-UNESCO.

Link de la Fuente

Cargue Artículos Más Relacionados
Cargue Más Por Administrador
Cargue Más En Nacionales
Comentarios cerrados

Mira además

Un hombre mata a su tío, su sobrina y a una vecina, a quien le arranca el corazón para cocinarlo con patatas

Un hombre ha comparecido este miércoles ante la juez en Chickasa, Oklahoma (EE UU) acusado…