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EEUU entre el Striketober y la Gran Renuncia

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En los últimos meses el mercado laboral estadounidense se vio sacudido por dos fenómenos muy particulares. El primero de ellos fue una ola inédita de huelgas y movilizaciones de trabajadores sindicalizados que no se veía desde el periodo previo al gobierno de Ronald Regan. El segundo fenómeno fue registrado por la Oficina de Estadísticas Laborales entre agosto y septiembre cuando 4.4 millones de personas abandonaron sus empleos.

Ambos fenómenos tienen como antecedente inmediato la recuperación económica postcovid, el primero de estos con un mayor componente político, el segundo exclusivamente económico. Las huelgas de octubre o striketober contaron con la participación de más de 100 mil trabajadores. Si bien los antecedentes se remontan a meses previos, como el conflicto en la planta de Nabisco pero la gran mayoría tuvieron lugar en octubre.

El 1 de octubre, comenzó la huelga en el Mercy Hospital en Buffalo , Nueva York, cuando cientos de enfermeras pertenecientes a Communications Workers of America no llegaron a acuerdos con Catholic Health . El mismo día, 450 trabajadores de Special Metals Corporation comenzaron una huelga en Huntington, West Virginia.

La primer huelga de gran escala fue en Kellogg’s, el 4 de octubre cuando los trabajadores del Sindicato Internacional de Panaderos, Confiterías, Tabacaleras y Molineros de Granos (BCTGM ) rechazaron el convenio colectivo y un sistema de dos niveles de trabajadores «heredados» y «transicionales».

El 14 de octubre en John Deere 10 mil trabajadores pertenecientes a United Auto Workers no llegaron a un acuerdo con el aumento de salarios, las pensiones y la eliminación de una estructura de empleados escalonada. En Hollywood, 60.000 trabajadores de la industria del entretenimiento estaban a punto de declararse en huelga el 18 de octubre la Alianza Internacional de Empleados de Escenarios Teatrales (IATSE) logró llegar a un acuerdo tentativo con los productores de Hollywood.

En este mismo mes, los trabajadores de la salud de California se organizaron para demostrar su descontento ante las largas jornadas laborales, la falta de personal y la alta peligrosidad de la tarea. Los trabajadores de McDonald’s de doce ciudades hicieron una huelga de un día el 26 de octubre por los historicos reclamos por los reiterados casos de acoso sexual y el aumento de la hora laboral a $ 15 dólares.

Así también se registraron huelgas dentro del personal de las Universidades y diferentes instituciones de educación superior. En Staten Island, Nueva York, los trabajadores de los almacenes de Amazon organizaron el Sindicato de Trabajadores de Amazon (ALU) y comenzaron su proceso de registro en la Junta Nacional de Relaciones Laborales.

Está seguidilla de planteos sindicales nos invitan a pensar sobre sus causas. En primer lugar, corresponde recordar que previo a la pandemia la ciudadanía en general se encontraba movilizada ocupando nuevamente la escena pública . Las causas más convocantes fueron el Black Lives Matter y el Metoo.

Así también debemos recordar que el salvataje efectuado a los bancos por la crisis de 2008 fue soportado por el erario, por ende con la contribución de los trabajadores con sus impuestos. Esto, que quizás se ve algo lejano dió un golpe muy fuerte a la credibilidad del sistema financiero adoptado por el modelo neoliberal.

Durante el gobierno de Trump, el trabajo norteamenricano fue puesto en valor y la recuperación económica solo encontró freno con la pandemia y ante el parate económico el Estado tomó un rol central. Las ayudas fiscales comenzaron con Trump y continuaron con Biden. Si el estado salvó a los bancos, mucho más debía ayudar a la gente.

La intervención del Estado en la economía y la ayuda social es hoy indiscutible para mantener la paz social, con el correr de los años nos hemos alejado del paradigma neoliberales impuesto durante el gobierno de Regan. Paradójicamente Joe Biden es un presidente pro sindicatos y esto lo hace en la inteligencia de que nadie es mejor que los trabajadores organizados para corregir los excesos del sistema y discutir la redistribución de la riqueza. Promover la acción sindical es una forma de equilibrar un poco las cosas.

Durante el conflicto con Kellogs, Bernie Sanders denunció en twitter que Kellogs había obtenido beneficios récord que le permitía pagar a su CEO $12 millones en compensación, pero pretendían reducir los salarios y beneficios de los trabajadores expresando su solidaridad con el BCTGM y sus trabajadores. A fines de abril el mismo presidente Biden decía ante el congreso «La clase media y los sindicatos construyeron este país, no Wall Street». Este tipo de expresiones nos hacen creer que el Estado de Bienestar está de vuelta.

La primavera sindical que atraviesa EEUU es por sobre todas las cosas necesaria, la gran mayoría de las empresas han tenido ganancias extraordinarias desde el aparente fin de la pandemia, la copa nuevamente se llena pero no hay derrame. Al clima de época debemos sumar que los efectos de la inflación irá erosionando el salario, pero a diferencia de otras épocas el Estado ha empoderado a los trabajadores.

Si bien el fenómeno striketober tuvo un componente psicológico importante, en el caso de la «Gran Renuncia», es mucho mayor. Decíamos al comienzo que 4.4 millones de trabajadores dejaron sus puestos en dos meses, esto representa el 3% de la fuerza laboral estadounidense. En la mayoría de los casos fueron trabajadores de los rubros, entretenimiento, artes, recreación, restaurantes y hospedaje; así como educación y servicios de salud, sobre todo en el sur y el oeste del país.

Todos estos trabajos sufrieron directamente los efectos de la pandemia y son los más precarizados del sistema pero a diferencia del anterior caso el componente sindical es muy bajo. Las causas de las renuncias son muchas pero dentro de las principales es la imposibilidad de adecuarse a la nueva realidad, de trabajar en forma remota, de exposición a riesgos, de trabajar 4 días a la semana y una menor carga horaria.
Muchos de estos trabajadores se han visto pobres o sobreexplotados y otros salen al mercado laboral en busca de mejorar su situación. La gran renuncia es la respuesta de quienes hace décadas vienen siendo postergados y carecieron de una representación sindical nula o deficiente y es justamente donde habrá mucho trabajo para hacer.




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