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El registro a la mansión de Trump pone contra las cuerdas al Partido Republicano, que se divide entre el trumpismo y una nueva era

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«Me presenté una primera vez y gané. Después me presenté una segunda vez y me fue mucho mejor. Tal vez lo tengamos que hacer de nuevo». Con estas palabras, el expresidente Donald Trump alentaba a sus seguidores y daba pistas sobre sus intenciones de cara a las elecciones presidenciales en 2024. Lo hacía, además, reivindicándose como ganador de los últimos comicios. Un año y medio después de aquellas votaciones que perdió, Trump continúa repitiendo el mantra del fraude electoral. Y su espejo mágico, en el que no deja de mirarse, le sigue reflejando como ganador.

Sin embargo, el Partido Republicano se enfrenta a una profunda división, donde perfiles como el exvicepresidente, Mike Pence, buscan romper con el poderoso trumpismo y encontrar al electorado moderado que les devuelva a la Casa Blanca. Una situación que ya se producía en el seno del partido, y que se intensificará tras el registro del FBI este martes a la mansión de Florida de Trump para comprobar si se llevó documentos oficiales, lo que podría acarrearle penas de hasta tres años y la inhabilitación para ocupar cualquier cargo federal, lo que daría al traste con su intención de volverse a presentar como candidato en solo dos años. 

Aunque los principales líderes republicanos reaccionaron con indignación al registro de la residencia privada de Trump e incluso acusaron a los responsables del FBI de «corruptos», las primarias republicanas estaban siendo ya un claro ejemplo de la fracción en el partido. Trump y Pence, que antaño sonaban de corrido y aparecían juntos en los carteles, compiten ahora en los mítines de diferentes candidatos. Además, otra figura con presencia dentro del partido es el gobernador de Florida, Ron DeSantis, que empieza a molestar al entorno trumpista y podría terminar por romper con el que fuera su padrino político y presentarse como candidato presidencial.  

Además, el año 2022 se cerrará con las midterms, es decir, las elecciones de mitad de mandato. Todo ello en medio de un clamor popular por las sentencias de un Tribunal Supremo en el que Trump metió a tres miembros conservadores, y que ha terminado por decantar la balanza hacia sentencias ultraconservadoras; entre ellas la anulación de la protección nacional del derecho al aborto.

Como reconoce a 20minutos Carlos H. Echevarría, periodista y analista sobre Estados Unidos de El Orden Mundial, «aunque Trump sigue teniendo mucho tirón en el Partido Republicano, su poder está en la fuerza de sus votantes». «Si Trump no recibe una contestación mayor por parte de los cargos electos del partido es porque temen perder la nominación si van a las primarias frente a un candidato que sea del ala trumpista«, agrega Echevarría, que añade que algunos «tiene miedo de ponerse a Trump en su contra y que les indique a sus seguidores que no le voten».

La lucha por las presidenciales

Las elecciones estadounidense se celebrarán, si todo sigue los cauces normales, en noviembre de 2024. Es por eso que los líderes republicanos todavía no han oficializado sus candidaturas, aunque sí han comenzado a medir el grado de apoyo con el que contarían. En esta carrera, los dos mejores posicionados son Donald Trump y Mike Pence.

La relación entre ambos políticos se ha enfriado desde el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021 por parte de miles de simpatizantes de Trump, precisamente para impedir que Pence certificara el resultado electoral que dio la victoria a Joe Biden. Desde ese momento se convirtió en el blanco de la ira de los seguidores del expresidente y del propio Trump, quien consideró que estaba siendo traicionado por alguien en quien hasta entonces había confiado. «En el caso de presentarse, le tacharán de traidor y le atacarán mucho, aunque estuvo siempre con Trump excepto en lo del Capitolio. Para Trump solo existe la lealtad completa«, apostilla Echevarría.

Para Ernesto Pascual, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Oberta de Catalunya, después de la comisión de investigación sobre los hechos en el Capitolio «hay un ala bastante importante del Partido Republicano que no está dispuesto a volver a pasar por una candidatura de Trump y para ello necesitan una figura que se oponga y tenga un prestigio». En este sentido, Pence está bien posicionado, ya que al haber estado durante el mandato de Trump, podría reclamar el legado económico de aquella administración y, a su vez, defender que fue él el que se negó a participar en las acusaciones de fraude electoral azuzadas por el expresidente.

Así mismo, Pascual señala que «Trump no es una persona precisamente joven y no sabemos si finalmente alguna de las imputaciones que tiene en los diferentes juzgados (incluidas las que tiene previas a su presidencia) pueden salir adelante», por lo que habrá que esperar a ver lo que sucede.

Con todo, el poder de Trump en el electorado sigue siendo el gran talón de Aquiles que divide al establishment republicano. «Las estructuras de los partidos en Estados Unidos son mucho más laxas y menos organizadas que en Europa, porque al final el que tiene el control de quién ocupa la candidatura son los votantes. Ahí está la clave», dice Echevarría.

¿Cómo se posiciona el elector republicano?

Es todavía pronto para saber si el elector republicano está dispuesto a volver a votar a Trump o comenzar un nuevo camino con otro candidato. Más aún después de ver cómo los ciudadanos de un estado tradicionalmente conservador como es Kentucky han sorprendido rechazando a través de un referéndum a cambiar su Constitución para prohibir el aborto.

Aunque la polarización de la sociedad estadounidense es clara, para Pascual hay una nueva corriente de personas conservadoras «que piensa que realmente se han jugado la democracia con Trump y que no están dispuestos a ponerla en peligro de nuevo«.

La cruzada ética del Partido Republicano contra Trump ya se hizo en 2016 y se perdió

Aun así, según Echevarría, en el Partido Republicano «hay un segmento muy importante de más o menos un 30% del electorado que es puramente trumpista y que comulgan con todas sus teorías», como la del fraude electoral. «También hay mucha gente que incluso viendo las deficiencias o las mentiras prefiere votarle a él que a un demócrata», señala.

Por ello, posicionarse contra Trump no es una tarea sencilla para los posibles candidatos, ya que, por mucho que la cúpula republicana les apoye, tendrán una fuerte oposición de la maquinaria mediática trumpista. «En 2016 ya hubo un gran esfuerzo por parte del Partido Republicano que abogaba por no dar la nominación a este tipo de personas, apostando por la dignidad conservadora. Esa cruzada ética contra Trump ya se hizo y se perdió«, recuerda el analista de El Orden Mundial. «Trump no va a tener la misma plataforma que tenía en redes sociales y hoy su relación con Fox News [televisión conservadora de referencia] no es la misma que en 2016 pero, aun así, sigue siendo la gran figura del partido», afirma.

‘Midterms’ y Tribunal Supremo

Pese a que la popularidad de Biden vive uno de sus peores momentos, los acontecimientos de los últimos meses en el Supremo parecen haber movilizado a cierto sector demócrata, lo que podría evitar una catástrofe electoral en la elecciones de mitad de mandato que se celebran en noviembre. Estos comicios son una forma de equilibrar el poder entre la presidencia y las cámaras de representantes, por lo que tradicionalmente suelen ganarlos la oposición.

Actualmente el Senado está en manos de los demócratas y, aunque todas las encuestas indican que lo perderán, de qué forma lo hagan podría afectar a las previsiones republicanas. «Va a depender mucho del relato que salga de las elecciones de noviembre, pero desde luego que afectarán a las primarias del partido de cara a 2024″, afirma Echevarría.

Si a los demócratas no les va tan mal se pueden abrir varias opciones para los republicanos. «La reacción natural en el establishment del Partido Republicano, y hasta cierto punto del electorado, será pensar que los demócratas están cabreados y necesitan a un candidato que no apele a la extrema derecha, como hace Trump, sino que asegure el voto de los centristas», explica.

Las elecciones de mitad de mandato podrían marcar el rumbo de los próximos años. Mientras tanto, la maquinaria mediática ya está en marcha, y la lucha interna dentro del Partido Republicano no augura una batalla limpia. Una situación a la que habrá que sumar el resultado de las investigaciones del FBI que, en un giro de los acontecimientos, podría prohibir definitivamente a Donald Trump presentarse como candidato.


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