Inicio Opinión EL REGRESO DE LA GEOPOLÍTICA.

EL REGRESO DE LA GEOPOLÍTICA.

8 minuto leer
Comentarios desactivados en EL REGRESO DE LA GEOPOLÍTICA.
0

Por: Luis Tonelli.  “El mundo está fuera de quicio. Maldita suerte que sea yo el que lo tenga que arreglar”. La hamletiana frase le cabe a Mauricio Macri, cuyas cavilaciones son la marca de fábrica de su gestión, a punto tal de sacarle margen para nuevas cavilaciones. Pero también a Donald Trump, quien acaba de salir airoso del test electoral midterm, gracias a las desmedidas expectativas demócratas que vaticinaban una ola azul, que no se dio. Y qué decir de Theresa May, en la tierra de nadie de un Brexit sin Exit, o de Angela Merckl -que ya anunció su retiro-. Y así todos y cada uno.

No por nada, Hamlet fue escrita en una Inglaterra que ella misma dudaba entre ser una monarquía absoluta católica y ser un Imperio sin Estado, como finalmente lo fue, enseñoreándose del mar, fundando ese capitalismo líquido, originalmente calvinista, que finalmente pudo imponerse en las playas de Omaha ya en pleno siglo XX.

Es el mundo de la globalización, él que aparecía como vencedor absoluto, el que está fuera de quicio. Y un mundo fuera de quicio, produce políticos aparentemente desquiciados que usufructúan el voto de un electorado desquiciado. Es un mundo politizado por quienes dicen querer terminar con la política. Con quienes se autodenominan “outsiders”, para llegar a ser los nuevos “insiders”, y sin mayores limitaciones.

La crisis de las hipotecas subprime que comenzó en el 2008, no solo no fue nunca totalmente superada, sino que encontró como cauce de salida político un escenario inimaginable: el ascenso del populismo en los países desarrollados. Una vez más, el recordado y queridísimo por todos nosotros, Manolo Mora y Araujo tenía razón: los problemas argentinos son un anticipo de los que en breve sufrirán los países aparentemente más avanzados.

Los populismos tratan de cerrarse al mundo y bombear internamente su economía. Lo hicieron los populismos latinoamericanos, y lo está haciendo Donald Trump. En el caso de la “década ganada”, las experiencias populistas en la región usufructuaron el ascenso en los precios de las commodities y sufrieron su descenso.

Luego, todos los países latinoamericanos, con el ciclo en baja, han echado mano al endeudamiento: hora de ir a Davos y mostrar voluntad de integración al mundo. Justo, cuando un mundo que ya no existe, como siempre nos advierte el eterno enfant terrible Andrés Malamud, en que ha entrado en crisis aguda y se llena de líderes mundiales que cierran ellos su economía.

Capitalismo liquido…

No tenemos auge de las commodities, y los Estados Unidos levantan la tasa y aspira todos sus dólares para bombear su economía.  ¿Quién podrá defendernos entonces? Pues un expediente que creíamos absolutamente archivado, dado que pensábamos que se avanzaba hacia una integración global que haría de los estados, una simple denominación turística.

Ese expediente al que estamos echando a mano, como tabla de salvación, se llama geopolítica.

Argentina se está sosteniendo gracias a que Mauricio Macri tiene un “amigo americano”: Donald Trump. Jair Bolsonaro, anuncia sin empacho relaciones carnales con Washington. Ambos, mandan señales de compartir un enemigo común: China. Si sos enemigo de mi enemigo, sos mi amigo.

Se impone la política de surfear el conflicto geopolítico que aparece de nuevo con las rapsodias negativas que sufre la globalización. Situación peligrosa porque 1) nada indica que no haya represalias por la superpotencia despechada, en este caso China. 2) porque las relaciones bilaterales de los países de la región se resienten, o pasan a segundo plano, multiplicándose entonces la competencia, los conflictos, las desavenencias.

¿Qué podemos avizorar en un contexto que se desglobaliza económica y políticamente, pero que esta globalizado comunicacionalmente?. No mucho, sino inestabilidad, circunstancias cambiantes, coyunturas críticas.

Nada más y nada menos que el impetuoso regreso de la política, donde la añoranza por un fin de la historia quedo muy atrás y perdido en el tiempo. Regreso que impone dejar de lado prejuicios idealizados, de cambio ineludible, para concentrarse en el primer mandato de un gobernante: mantenerse firme en la silla de montar, cabalgando la historia


Link de la Fuente

Cargue Artículos Más Relacionados
Cargue Más Por Mundo Político
Cargue Más En Opinión
Comentarios cerrados

Mira además

Uno mas Uno tres en VIVO 19/11/2018 1+1=3 #CúneoEnVIVO ESPECIAL ARA San Juan

Transmisión autorizada y en simultaneo con Canal 22. Visitá nuestra pagina web de noticias…