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El río Dniéper, una enorme frontera natural de hasta 23 kilómetros de anchura que separa a los ejércitos de Ucrania y de Rusia

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La retirada del ejército ruso hacia la margen oriental del Dniéper ha convertido a este río, una de las principales cuencas fluviales de Europa, en una nueva línea de frente en la guerra de Ucrania, una gran frontera natural que sirve de parapeto a las tropas de Vladimir Putin y que complica la contraofensiva ucraniana en el sur del país.

«Rusia no tenía otra posibilidad que retirarse a la orilla oriental del Dniéper. Es más, desde el punto de vista militar, esta es la primera decisión inteligente que toma desde el inicio de la invasión», asegura Juan Rodríguez Garat, almirante de la Armada española en la reserva después de 40 años de servicio activo.

El Dniéper atraviesa las regiones de Jersón y Zaporiyia, dos de las cuatro que Moscú se anexionó ilegalmente a finales de septiembre y cuya parte más occidental ha abandonado ahora ante la imposibilidad de defender la totalidad de esos territorios. 

El terreno cedido no es abrumador (alrededor del 25% de la región de Jersón y apenas un 3% de Zaporiyia), pero es de gran valor simbólico para Kiev porque incluye la ciudad de Jersón, capital provincial, y evidencia la incapacidad del Kremlin para defender la integridad de dos regiones que, según sus planteamientos, eran ya parte de la Federación Rusa.

Pero el repliegue ruso tiene su razón de ser. Defender la orilla occidental del Dniéper suponía un alto coste para Moscú, que ha optado por aprovechar la barrera natural del río y utilizarla como muro de contención frente al avance ucraniano.

«En la Segunda Guerra Mundial, el ejército Rojo sufrió cientos de miles de bajas intentando cruzar el Dniéper para avanzar sobre territorio ocupado por los alemanes y actualmente el río sigue siendo difícil de cruzar porque es un punto vulnerable», apunta Rodríguez Garat.

En la Segunda Guerra Mundial, el ejército Rojo sufrió cientos de miles de bajas intentando cruzar el Dniéper»

El Dniéper es un muro de agua de más de 350 kilómetros de largo desde el norte de la región de Zaporiyia hasta su desembocadura en el mar Negro. Durante prácticamente todo ese tramo, es un río embalsado por las presas de Kajovka y Zaporiyia, con una anchura media de más de 2 kilómetros y que llega hasta los 23 kilómetros en el punto más ancho del embalse de Kajovka. 

Los puntos de cruce terrestres son muy escasos: solo las dos presas y los puentes situados en las ciudades de Zaporiyia y Jersón. Durante el resto de su recorrido, el Dniéper solo puede cruzarse en barco. El río es, por lo tanto, fácil de defender para las tropas de Putin, ahora atrincheradas en la orilla oriental, que prometen defender con uñas y dientes. 

De hecho, el Kremlin asegura que ya ha repelido varios intentos ucranianos de establecer una cabeza de puente en la orilla oriental utilizando lanchas rápidas para trasladar sus tropas.

El puente Antonovsky cruza el río Dniéper cerca de la ciudad de Jersón.
EP

Rodríguez Garat afirma que el Dniéper supone una importante barrera para el ejército ucraniano y que este verá frenada su contraofensiva en el sur: «Ucrania no tiene fuerza aérea ni prácticamente helicópteros para lanzar una operación aerotransportada que le permita establecer una cabeza de puente en la otra orilla porque Occidente le está proporcionando armamento, pero no medios aéreos».

Tampoco el ejército ruso lo tendrá fácil para volver a pisar la orilla occidental, afirma Rodríguez Garat: «Rusia sí tiene helicópteros y medios aéreos, pero los misiles de corto alcance de Ucrania también hacen inviable que realice una operación aerotransportada».

Ucrania no tiene medios aéreos para lanzar una operación aerotransportada en el Dniéper y establecer una cabeza de puente»

Ante ese escenario, el almirante prevé un frente estable en la región del Dniéper y entiende que Ucrania concentrará sus esfuerzos en otros puntos: «Seguramente vaya a cambiar su eje ofensivo hacia el norte, hacia la región de Lugansk y, quizás, intentar penetrar en la región de Zaporiyia por el norte, donde el río Dniéper ya no actúa como frontera».

También subraya Rodríguez Garat que conforme las tropas ucranianas se acerquen a territorio ruso, su avance se irá complicando cada vez más: «La contraofensiva será más difícil a medida que se aproxime a Rusia porque Ucrania no puede atacar territorio ruso y eso significa que Moscú tiene en su territorio una base logística de valor incalculable».

«Desde el punto de vista militar se llegará a una posición de tablas y cuando ambos gobiernos se den cuenta podrían darse las circunstancias, no para un acuerdo de paz, pero sí para un alto el fuego», destaca.

Regiones clave para el control de Crimea

Controlar la orilla oriental del Dniéper «es muy importante para Rusia porque es el corredor terrestre hacia Crimea, asegura el agua a la península (a través del canal de Crimea del Norte) y tiene la planta nuclear a Zaporiyia», expone el analista militar, Oleh Zhdanov, exoficial del ejército ucraniano.

Lo cierto es que si Ucrania consigue cruzar la barrera del Dniéper asestaría un duro golpe al ejército ruso, pues tendría el terreno despejado para recuperar la totalidad de las regiones de Jersón y Zaporiyia, lo que le devolvería también el acceso al mar de Azov y cortaría las vías de comunicación terrestre de Rusia con Crimea: estas quedarían limitadas al vulnerable puente sobre el estrecho de Kerch, que a principios de octubre fue objeto de un ataque con bombas.

Además, Kiev volvería a tener el control del canal de Crimea del Norte y, con él, la llave del grifo del agua de Crimea, ya que esta infraestructura hídrica proporciona más del 80% del agua que consume la península. El Kremlin ya ha denunciado en reiteradas ocasiones que Ucrania pretende dejar sin agua a Crimea y crear un desastre humanitario en la región, controlada por Rusia desde 2014.

Traspasar la barrera del Dniéper también permitiría a Ucrania recuperar la central nuclear de Zaporiyia, la más grande de Europa, que con sus seis reactores proporcionaba antes de la invasión rusa más de un quinto de la electricidad generada en Ucrania.


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