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El vaivén de la ley

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Ferdinand Amunchásteguy. La semana termina sumida en las sombras de hechos tremendos que conmocionan a la sociedad, el episodio policial ocurrido en un elegante country de la zona norte, que se sazonó con el hecho de que sus protagonistas fueran importantes protagonistas de la vida social local, anuló e hizo desaparecer casi cualquier otro suceso que pudo haber coincidido temporalmente. Si bien el episodio ocurrió durante el fin de semana, fue suficiente para que se omitieran los comentarios y los pronósticos sobre la moneda americana, los cambios en la Corte, la inseguridad en general o la suerte de las usurpaciones concretadas en el conurbano bonaerense y en el sur del país.

Las características de un hecho confuso, cuyos móviles jamás podrán ser conocidos, ha dejado paso a las más variadas interpretaciones y suposiciones que, justamente, amplían la imaginación de los comunicadores que, con ese apoyo, desplazan los sucesos cotidianos que moldean la vida de los individuos.

Frente al episodio, han desaparecido los rasgos vulgares de los distintos eventos que, de otra manera, hubieran convocado nuestra atención. Cierto es que los protagonistas, reunían  los ingredientes necesarios para ello, formaban  parte del círculo rojo, pertenecían a la aristocracia local, participaban intensamente de su vida social e integraban la fina red de aquellos que devienen infaltables en aquellos lugares en que se reúnen las beneficencias para ayudar a los desvalidos.

Hecha esta inevitable referencia, vale la pena repasar aquellos otros temas que debieron haber ocupado la atención de los argentinos. Quizás atribuyéndole un cierto orden de aparición, aunque lo vertiginoso de nuestra realidad nos confunde respecto de ese punto, debiésemos comenzar el comentario refiriéndonos a la ocupación de tierras.

En la Patagonia se justifica la usurpación, recurriendo a la posesión ancestral de esas tierras por parte de los pueblos originarios -aunque sus presuntos descendientes quizás no pudieran acreditar efectivamente esas raíces- en el conurbano, la construcción para justificar las ocupaciones, debe recurrir a otros principios, ya que no son originarios los que reclaman su derecho a ocupar la propiedad de otros.

Lo cierto, es que las explicaciones que se ofrecen para justificar esas ocupaciones, desde el estado de abandono de algunas propiedades, que sus dueños no explotan o habitan, pasando por el derecho a la vivienda digna, podrían ser compartidas si se alterase el contenido del derecho de propiedad tal como se encuentra legislado. Solo podría agregarse que en ese caso, no sería inconsistente que nos fuera dicho con claridad, que hemos decidido cambiar el concepto y que el derecho de propiedad es distinto al que creímos nos regía.

Casi sobre un mismo patrón, se gestiona el cambio de los parámetros en los que se desarrollará la actividad judicial, una comisión pretende analizar la eficacia del funcionamiento de la C.S.N.  y posiblemente alterar su composición, lo que también se plasmó en el proyecto de reforma judicial que consagra un claro ataque a la independencia de uno de los Poderes de la República. Es que acaso, no nos han advertido y alguien decidió que el modelo de nuestro país ha sido alterado y marchamos hacia un nuevo orden sobre el que no hemos sido avisados pero hacia el que nos vamos deslizando lenta, pero inexorablemente.

Nuestra política exterior también se presenta bifronte y muestra la misma inconsistencia en el sentido de parecer que sostiene una dirección, aunque también dirige sus pasos en otro sentido. Quizás en ese sentido, pudo pasar desapercibida la creación, dentro de la defensoria  del público, del observatorio Nodio, que en los hechos funcionará como una suerte de censura previa, so color de garantizar la libertad de expresión y la generalidad de evitar que lleguen al ciudadano contenidos distorsionados .

Peligrosamente, los hechos que pasan inadvertidos y que encierran, sin embargo, una  alterarción de  los principios consagrados en nuestra Constitución, se van multiplicando,  generando una situación de peligro ante la subrepticia introducción de principios contrarios a nuestras instituciones,  que se naturalizan a través de un relato que las presenta como la inevitable consecuencia de un principio de progresividad que actualiza el derecho a las necesidades del individuo, al que en realidad , le está cambiando  su entorno jurídico, introduciéndolo en un mundo distinto al que cree percibir y que culminará fulminando los derechos y las garantías que creía lo acompañaban.

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