Inicio Opinión ENTRE LA EMERGENCIA Y LA REFUNDACIÓN.

ENTRE LA EMERGENCIA Y LA REFUNDACIÓN.

13 minuto leer
Comentarios desactivados en ENTRE LA EMERGENCIA Y LA REFUNDACIÓN.
0

 

Luis Tonelli. Se cumple un año de la derrota de Juntos por el Cambio en las P.A.S.O., obteniendo el Frente para la Victoria una ventaja ya ahí percibida como irremontable. El binomío Mauricio Macri – Miguel Angel Pichetto realizó una gran elección, ya que logró en esa primera instancia electoral los votos que había obtenido Macri en el 2015 recién en la primera vuelta, forzando el ballotage con Daniel Scioli. Claro que el resultado en las P.A.S.O. conseguido por la fórmula de los Fernandez fue extrardinario obtenía juntando todos los votos que el candidato peronista de entonces había recien acumulado en la segunda vuelta.

Un evento en el que interviene tanta gente, no es nunca monocausal. Sin embargo, uno puede destacar los elementos claves en ese resultado electoral. Y esos números obtenidos por Alberto Fernandez y Cristina Fernández nos hablan de la efectividad que tuvo la jugada política excepcional de Cristina Fernández de encumbrar como candidato a Alberto Fernández. Con ese “caballo de Troya transparente” (ya que llevaba a la vista de todos su candidatura a vicepresidenta) CFK  unificó de entrada a la dirigencia peronista y al electorado peronista.

Mientras tanto, un diez por ciento de lo que había obtenido CAMBIEMOS en el 2015 se dispersaba en otras candidaturas. Obviamente, es un contrafáctico indemostrable decir que esos votos, si se forzaba a una segunda vuelta, iban a permanecer obligatoriamente en el modo no peronista. Pero hay un dato fuerte: la fórmula Fernandez no conseguiría atraer el aluvión de votos esperados, y solo conseguiría abrevar en los 24 puntos de ausentes en las P.A.S.O.. Todo lo cual implicaba tambien algó que tiene mucho de estructural: la consabida G.R.I.E.T.A.

Si uno tratara de enumerar siquiera someramente todo los que los argentinos hemos tenido que padecer desde que comenzó la campaña electoral hasta ahora, agotaría el espacio que tengo reservado para esta nota. Lo que habla a las claras del ciclotrón que es nuestra política en donde pasa en un día lo que en otros países sucede en un año (y algunas cosas, nunca).

Pero si de algo, los politólogos estabamos satisfechos era que el traspaso de poder del no peronismo al peronismo se había podido hacerlo finalmente en tiempo y forma. Lo cual era un dato importante no para cambiar una estadística, sino por el hecho que la profunda crisis económica no se manifestaba de modo agudo, generándo asi la ingobernabilidad de otras veces. Dato no menor, comparado con la entrega anticipada de Raúl Alfonsín y la renuncia de Fernando de la Rua, es que a Mauricio Macri le sobraron todavía algunos “litros en el tanque” (leasé dólares obtenidos gracias al apoyo del Tio Donald) para evitar un descalabro generalizado -pese a la corrida contra el peso, que se dió justo al conocerse el resultado electoral, y el gobierno no poniendo demasiado empeño en amortiguarla-.

El peronismo llegaba así al poder sin poder apelar directamente a la emergencia para obtener plenos poderes, como si lo había hecho en sus retornos de 1989 y 2002, cosa reflejada en el discurso de asunción de Alberto Fernández, en el que se refirió al Consenso del 83. Quiso el destino que llegará de modo totalmente azaroso la crisis perfecta del coronavirus para que los “compañeros siguieran asi siendo “el partido de la crisis” -y los no peronistas “el partido de la crisis del partido de la crisis”, o sea los que vuelven al poder cuando una fracción del peronismo se escinde del oficialismo.

La emergencia siempre legitima poderes extraordinarios. Y la política que fluye como el mercurio, siempre trata de hacer a cualquier situación, por más crítica que sea, una favorable a ella. El jurista inicial del régimen nazi, Carl Schmitt, decía precisamente que “soberano es el que dicta el Estado de Excepción”. Parafraseándolo, “soberano es quien dicta el Estado de Cuarentena”, y con esa decisión Alberto Fernández se alejó un tanto de esa imagen de Jefe de Gabinete de los K, para calzarse el traje de Presidente.

Sin embargo, ya sea a través de sus emisarios, o bien ella misma a través de las ráfagas de su twitter, Cristina Fernández se ocupó de mellar esa recuperación de poder presidencial, dando señales de un “hiper-vice-presidencialismo” inédito, especialmente en los temas más estratégicos (al menos, los más estratégicos para la persona de la vicepresidenta y acólitos complicados con casos de corrupción durante su larga estancia en el poder.

Schmitt tambien hablaba de un gobierno de excepción comisario o soberano. En el primero, las garantías constitucionales solo se suspendían mientras durara la emergecia. Pero en el gobierno de excepción soberano, en una dictadura soberana, se aprovecha de la excepción para fundar un nuevo régimen constitucional. Cosa notable y que hizo al jurusta alemán a alejar de la pandilla nazi que gobernó siempre con el paraguas legal del artículo 48 de la Constitución de Weimar, que habilitaba quue el presidente gobernara por decreto.

Obviamente en la Argentina tenemos una democracia, pese a lo maltrecha y golpeadas que se encuentran sus instituciones como su ciudadanía. Pero en la distinción entre emergencia y fundación de un nuevo régimen está el meollo de la tensión máxima que vive hoy nuestro sistema político. Alberto Fernández adelanta una reforma judicial -que obviamente es necesaria dado el carácter vergonzozo de nuestra Justicia, lo cual no significa que se trate de un hecho oportuno y que valga cualquier reforma-.

Y el punto importante aquí es hay fuertes sospechas que el kirchnerismo se valdría de la refoma para lograr, no sanearla y agilizarla sino para todo lo contrario. Para ganar impunidad hacia el pasado y hacia el futuro. Cosa que ante lo avanzado de las causas y de las pruebas demandaría casi de una explosión institucional. Y así, paradójicamente, algo que tendría que ser materia de consenso, se vuelve un turbo-elemento de crispación y polarización.

Dificilmente la Reforma Judicial pueda tratarse este año, dado que justo en la institución que preside la Vice Presidenta, en el Senado al oficialismo le faltarían algunas manos levantadas para darle media sanción al proyecto. Si esto es asi, las elecciones del año que viene dejarán de tener un carácter “parlamentario” sino que ostentaran todas las características de un verdader plebiscito, más que sobre la gestión de Alberto Fernández, acerca del cambio de rumbo institucional que pretende imponer, más sigilosa que militantemente, la vicepresidenta y sus colaboradores.

 


Link de la Fuente

Cargue Artículos Más Relacionados
Cargue Más Por Mundo Político
  • Compradores en la pandemia

      Kantar, una empresa internacional con sede en Madrid y se dedica a compilar datos y…
  • ¿Y después de la cuarentena?

    Los seis meses de cuarentena y el tema económico desgastado el optimismo de los argentinos…
  • La mirada del Financial

      El Cronista Comercial difunde el pensamiento del Financial Times en sus páginas. A …
Cargue Más En Opinión
Comentarios cerrados

Mira además

La Rioja-Entregan herramientas tecnológicas a productores

Entregan herramientas tecnológicas a productores Florencia López, junto al secretario de C…