Inicio Nacionales entre la expectativa económica y el impacto cultural

entre la expectativa económica y el impacto cultural

16 minuto leer
Comentarios desactivados en entre la expectativa económica y el impacto cultural
0

Los actores del universo editorial iniciaron el año con dos situaciones que vienen arrastrando: la espiral inflacionaria y el encarecimiento de su principal materia prima por la concentración de la industria papelera. Sin embargo, la 47° Feria del Libro de Buenos Aires representa un momento especial que trasciende la dimensión de masividad y de movimiento comercial. En ella confluyen editoriales, libreros, bibliotecarios y lectores, unidos por el objeto-libro y el hábito de la lectura que, desde el 27 de abril al 15 de mayo, son atravesados por las iniciativas privadas y las políticas públicas que aspiran a continuar impulsando la producción editorial.

Nuestra feria logra posicionar al libro como protagonista de la vida cotidiana”, afirma Jorge Gutiérrez Brianza, director Comercial y de Operaciones de la Fundación del Libro. Allí radica su importancia más allá de los números de facturación: unas 500 editoriales del país preparan sus principales lanzamientos anuales para estas tres semanas. Clubes, organizaciones políticas, universidades, gobiernos provinciales y editoriales: caminar por los pasillos de la feria es, prácticamente, conocer las posibilidades de lectura de Argentina.

El evento más importante para la industria editorial argentina sufrió un cimbronazo reciente: luego de realizarse ininterrumpidamente desde 1975, atravesando incluso dictaduras militares, tuvo que pararse durante el 2020 y el 2021 por las medidas sanitarias que requerían la pandemia del coronavirus. Sin embargo, su regreso provocó una renovación en las expectativas: “El año pasado fue muy especial. Después de dos años sin feria, hubo una explosión de gente y de ventas. Este año viene bien, pero no tanto como en el 2022. Te diría que por ahora hay un 15% o 20% menos de ventas”, señala Constanza Brunet, directora de Marea Editorial, elegido como el mejor sello del año en 2010.

La editora subraya la incidencia de la situación inflacionaria nacional: “Los precios lamentablemente subieron mucho, aproximadamente un 35% desde que empezó el año, repartidos en dos aumentos. Tradujimos lo que fue el aumento del papel, de la imprenta y de todo el resto de los costos. Siempre vamos aumentando un poquito más retrasados que la inflación y que los costos para no perder mercado”.

El panorama que describe Brunet coincide con el análisis de Martín Gremmelspacher, director del sello Bonum y titular de la Cámara Argentina del Libro (CAL), quien hace hincapié en la problemática del papel: “Muchas editoriales tuvieron que replantear su programa de producción, a pesar del éxito de la feria, porque no se conseguía papel. Además, lo poco que se consigue está carísimo”. En ese sentido, remarca que “claramente se vio afectada la oferta de libros para esta feria, especialmente de los sellos pequeños y medianos, que van comprando el papel día a día”.

Feria del Libro.jpg

Las jornadas profesionales: cuando el universo del libro tiene cita

Las jornadas profesionales de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires son uno de los eventos más esperados por los actores que componen la industria del libro. Este año, entre el 25 y el 27 de abril (los días previos a la apertura al público general), este marco reunió nuevamente a editores, libreros, distribuidores, agentes literarios, ilustradores, bibliotecarios, diseñadores y traductores argentinos y del exterior. La agenda de reuniones previas al encuentro con los lectores posibilita la concreción de futuros acuerdos de coedición, de vinculación entre autores y dibujantes y, esencialmente, la venta de derechos de títulos de los catálogos editoriales a sellos internacionales.

“Esas semanas podrían representar para algunas editoriales el 20% o 25% de sus ventas al exterior”, traza Jorge Gutiérrez Brianza. En esta edición del 2023, se estima que más de 700 compradores nacionales e internacionales de más de 20 países se vincularon durante tres días, en donde los libreros contaron con la bonificación del programa “Librería Amiga”, que les permitía adquirir en firme los títulos del catálogo de las editoriales con un descuento del 50% del precio de venta al público.

En ese sentido, Gremmelspacher estima que “la Feria del Libro es más o menos un mes más de facturación en mi programa anual. Pero después también tiene otro valor que es más difícil de medir, que se va dando a lo largo del año. Los tres primeros días nosotros generamos muchas ventas con los profesionales, con los libreros del interior y del exterior que nos vienen a visitar y que después nos siguen comprando durante el año, y también con el público lector, porque es el único momento del año que nosotros podemos exhibir a pleno nuestro catálogo”.

“Este año tenemos un récord de presentaciones y de encuentros en la feria, que son situaciones promocionales dentro de la Feria. En el marco de una presentación presencial se vende más”, apunta Constanza Brunet y agrega: “todas esas presentaciones, esos libros que llegan a las bibliotecas, esos clientes nuevos que una conoce, las librerías que se acercan y con las que una empieza a trabajar, los clientes del exterior, los autores y autoras que se promocionan estando en la feria y el contacto con un numerosísimo público es una ganancia simbólica muy importante”.

CONABIP Feria del Libro

Foto: Agencia Télam.

El libro como objeto de políticas públicas

Más allá de los descuentos y promociones específicas dispuestas por el Banco Nación, el programa Libro % destinado a la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP) es el principal motorizador de ventas. Con una inversión de $356.529.000, la línea de financiación del Ministerio de Cultura nacional se destina a 983 bibliotecas de todo el país, que entre el 5 y el 7 de mayo cuentan con un presupuesto equitativo (entre $360.000 y $442.000) para adquirir a mitad de precio lo más novedoso del catálogo de unas 200 editoriales presentes en la Feria del Libro.

La inversión estatal incluye el costo de viaje y hospedaje de los bibliotecarios, que encuentran en este espacio posibilidades para hallar títulos que, por cuestiones de distribución o por el tamaño de las editoriales, no llegan a promocionarse ni ser distribuidas en todas las provincias. “Una feria con estas características y dimensiones es una cosa única que tiene la Argentina. Así como tiene asimetrías en otros aspectos, en este es muy importante y valioso», destaca Gabriela Alucín, una de las gestoras de la Biblioteca Popular María Blanca Borau de Simonotto, de la ciudad de Formosa.

La oportunidad que da la CONABIP es muy significativa porque las bibliotecas populares ofrecen un servicio importante en las distintas ciudades donde están instaladas», asegura e indica que «cuando lleguemos a Formosa haremos una exposición de los libros nuevos que llevamos para que sea de conocimiento de todo el público”. “Se genera expectativa con las novedades que llevamos así que el impacto va a ser muy positivo”, añade.

Además, Alucín resalta que «a la biblioteca asisten muchos niños y jóvenes, por lo que elegimos muchos libros especialmente para ellos«. En ese sentido, la biblioteca popular se convierte en el lugar predilecto para realizar “actividades para fomentar la lectura y para que los chicos tengan familiaridad con los libros y toda la actividad cultural que eso genera».

“Nuestros libros van a lo largo y a lo ancho del país con este programa”, celebró Gremmelspacher pero anhela que “el Estado acompañe con políticas de créditos blandos. Tengamos en cuenta que un ciclo productivo de un libro es de casi un año. La inversión hecha ahora recién verá los frutos tal vez dentro de un año”.

Además, el titular de la CAL remarca otro de los reclamos reiterados: “El transporte hoy es una cuestión. Es un costo altísimo que tenemos los editores y los libreros, y tal vez generar una política de subsidios o de acompañamiento por parte del Correo Argentino, que es una empresa estatal, nos vendría muy bien”.

Cada año, la oferta de las editoriales muta, en consonancia con la demanda temática y estética en la que dialogan editores y lectores. Sin embargo, hay algo que nunca varía: los pasillos llenos de entusiastas y el libro, una vez más, como centro de la fiesta.


Link de la Fuente

Cargue Artículos Más Relacionados
Cargue Más Por Administrador
Cargue Más En Nacionales
Comentarios cerrados

Mira además

Aeropuertos de LaGuardia y Newark con retrasos como consecuencia del humo

Los aeropuertos de LaGuardia en Nueva York y de Newark en la vecina Nueva Jersey están suf…