Inicio Nacionales Euforia de videotape: una novela sobre el mundo alucinado de los medios

Euforia de videotape: una novela sobre el mundo alucinado de los medios

6 minuto leer
Comentarios desactivados en Euforia de videotape: una novela sobre el mundo alucinado de los medios
0

Castelli nació en Buenos Aires en 1976. Estudió periodismo en TEA y Letras en la UBA. Su primera novela, El tango que bailás conmigo (17 grises, 2012), fue traducida al inglés bajo el título The way we dance tango por el sello norteamericano Create Space IPP.

En esta segunda incursión literaria, el autor da cuenta del costado más tirano de la noticia, aquel que la determina como una mercancía, como un producto que se vende a cualquier costo. Repleta de escenas bizarras, ácidas y desopilantes, el texto explicita la idea de que en los tiempos vertiginosos de internet y de la era digital, el periodismo deja de ser un acto de servicio en el que el periodista se pone en el lugar del otro, para comprender lo otro, y pasa a ser un elemento de poder.

Castelli construye una serie de personajes alucinados como Petracchi, “un ejemplar único de una raza capaz de saber qué pegará en la gente o no”. Y otros como Jiménez, cronista fetiche con características que lo asemejan al parapsicólogo Fabio Zerpa.

Este periodista surge en la novela como una exestrella del periodismo-verdad que da vueltas por la Patagonia realizando una serie de notas sobre la aparición de animales mutilados. Luego de estar apartado de la televisión, Jiménez vuelve a escena recargado. Si bien transita un tiempo que ya no lo respeta, este cronista formado en otra época –previa a la era digital- no puede detener su maquinaria y retoma sus relatos e imposturas que a la vez lo agotan y lo devoran.

“Jiménez, que no sabía siquiera mandar un mail y que jamás había entrado a una red social, generaba palpitaciones en adolescentes que hasta entonces consideraban a la televisión un objeto tan obsoleto como un telégrafo o una máquina de escribir”.

En ese contexto, aparece en la novela el Estado como autoridad negligente que, ante las limitaciones de los alumnos para comprender textos y ante la alarmante pauperización de su vocabulario, “promueve la instalación del microcircuito DS1 (Dispositivo Sarmiento 1) con la renovación de la tarjeta única digital, a los dieciséis años”. Este dispositivo tecnológico le permite “inocular” en los jóvenes las notas que genera Jiménez y que lo convierten nuevamente en “sensación”, ahora también entre los jóvenes.

De esta manera, la idea de información aparece a lo largo del texto ya no como un servicio para el pueblo sino como una fuente de poder.

Y las mesas de producción periodística de los canales de televisión como una ruleta. “Vos tenés cuatro o cinco cronistas y cuatro o cinco cámaras, es decir cuatro o cinco fichas. Tenés que saber dónde ponerlas, nada más. A veces se gana y a veces se pierde. Hay que saber perder, y sobre todo, retirarse a tiempo”, comenta uno de los personajes.

En tanto, el productoremergecomo aquel que planifica, construye, pero vive en el detrás de escena, en la zona más ingrata del espectáculo. Las luces, el reconocimiento, el éxito son siempre para otros.

Euforia-de-videotape2.jpg

Autor: Matías Castelli

Título: Euforia de videotape

Edición: 1ª ed. (narrativa)

Buenos Aires: 17grises editora, 2019.

Link de la Fuente

Cargue Artículos Más Relacionados
Cargue Más Por Administrador
Cargue Más En Nacionales
Comentarios cerrados

Mira además

La producción de la industria pyme cayó 10,3% en abril

La actividad manufacturera no mostró señales de recuperación y en abril sólo creció el 27,…