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Fernando Henrique Cardoso “El negacionismo de los gobiernos”

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La verdad es que la situación en América latina, da la impresión de existe una especie de negacionismo de la realidad por parte de los gobiernos. Eso es malo. Creo que el pueblo de pronto puede reclamar en contra de eso. No creo que haya previsibilidad. En la vida política nunca se sabe con certidumbre lo que va a pasar. La situación a veces da la impresión de que está muerta y de pronto puede haber una reacción. Si yo fuera presidente estaría muy atento. Apenas unas palabras pueden encender el fuego. La clase media tiene un rol en la vida política porque sigue más de cerca los acontecimientos. Y reacciona más de prisa. Cuando hay insatisfacción en el pueblo, es cuando la clase media puede tener su voz aumentada.

Hay una presión creciente por una investigación parlamentaria sobre presuntas omisiones la gestión de la pandemia, que ya dejó más de 500.000 muertos en Brasil. Hubo en grandes  marchas en Río de Janeiro, San Pablo y Brasilia. Allí en Belem, Recife y Maceió egistraron manifestaciones con pancartas expresaban «Bolsonaro genocida», «Impeachment ya» y «Sí a las vacunas».

La Comisión Parlamentaria de Investigación del Senado, se centró en la demora del gobierno en acordar acuerdos para comprar vacunas. A su vez Bolsonaro criticaba el distanciamiento social.

Un funcionario del Ministerio de Salud declaró que en marzo sufrió una «presión atípica» para comprar tres millones de dosis de la vacuna india Covaxin con un precio mayor al pagado por Brasil. La Fiscalía General investiga si Bolsonaro cometió el delito de «prevaricación», al no denunciar irregularidades. En un plazo de 90 días la Corte Suprema, establecerá si el mandatario cometió prevaricación y otros delitos en las negociaciones para la compra de la vacuna Covaxin.

Ante este deterioro en constante aumento, el ex presidente de Brasil Fernando H. Cardoso, construyó una alianza con su adversario Lula da Silva. Son dos candidatos a Presidente. Sobre el particular conversó Cardozo:

– No me gustaría ver al presidente Jair Bolsonaro reelecto. Yo nunca he votado negativamente. Prefiero votar positivamente. Espero que sea alguien de mi propio partido, del PSDB. Si, por casualidad, esto no ocurre (en primera vuelta), entonces podríamos confrontar una situación difícil. Bolsonaro o Lula. La última vez cuando sucedió una situación semejante, preferí anular el voto. No sé si ahora tendría coraje de anular el voto.

-Lula demostró cuando fue presidente que es más democrático de lo que yo imaginaba. Lula hizo un puente. Nunca olvidó su origen y siempre ha gobernado respetando las leyes. Lula representa este sentimiento promedio del brasileño que quiere algo para terminar la pobreza.

-Yo conozco a Lula hace muchos años. Cuando lo conocí era dirigente de un sindicato de San Bernardo (en el Estado de San Pablo). Lula nunca fue un hombre vinculado a los partidos de izquierda. Pero no creo que él tampoco sea de derecha o de izquierda. Lo van a presentar como si fuera un rojo, es parte de la pelea política. Pero, no es verdad, nunca fue así.

-Nunca soy favorable a que se interprete el juego político de acuerdo con la situación económica. No tengo dudas de que la economía brasileña tiene fuerza. Creció más de lo que se imaginaba. Esto es positivo. Como se la va a distribuir es otra cuestión. Aquí la desigualdad es muy fuerte.

-La situación económica no es responsabilidad o culpa de Bolsonaro o de quien sea. Hay un ciclo económico negativo en el mundo. No atribuyo responsabilidad directa al presidente. Yo fui presidente y por eso tengo cuidado al referirme a estas situaciones.

La economía tiene ciclos y creo que estamos agotando un ciclo negativo. Ahora, entre los dos (Lula y Bolsonaro) quien se preocupa más por los más pobres puede ganar. Yo creo que son necesarias políticas sociales más activas. Brasil requiere trabajo y a la vez confianza entre los empresarios para hacer inversiones. Las inversiones son necesarias. Es una economía capitalista y que sigue siendo capitalista, nos guste o no nos guste, y con la ventaja de que negocia con todas las partes del mundo.

– En Brasil la gente hace un empuje muy fuerte a la producción, la gente trabaja y la plata la colocan aquí. La tasa de retorno es, además, muy elevada aquí en comparación con lo que puede ganarse fuera de Brasil. Estos factores pesan más que otros en la inversión. Y también una cierta tranquilidad política. La gente no tiene miedo de que el gobierno vaya a hacer cosas impensadas.

-No sé si hay un ajuste específico. Hay mucha queja de los empresarios de que el gobierno es muy grande y de que la burocracia es muy onerosa. No sé si es verdad. Yo viví en Europa y la burocracia es grande también en Francia, Alemania… Y aquí la productividad es elevada. O sea, tanto del capital cuanto del trabajo, tienen resultados. Y tenemos algo importante que es el espíritu empresarial. Brasil se ha industrializado mucho. Claro que tiene un sector financiero que pesa y la industria se integró, son factores positivos. No es necesario que el gobierno esté muy activo para que la economía renazca.

– Argentina creó una clase media fuerte y antes que Brasil. Como partió de un nivel más elevado, de una base más sólida, la gente aún sobrevive más fácilmente en Argentina que en Brasil. Nunca hubo tanta miseria en Argentina como la que hay aquí. Cuando voy a Buenos Aires y comparo con Brasil es como si estuviera en Europa. Son los argentinos que siempre tuvieron la propensión a disminuir el valor de su economía, de su país.

-Tuvimos también populismo. Pero, la verdad es que ahí fue más fuerte. Hubo más adhesión de las masas a los movimientos populistas. No voy a decir que no existe un cierto populismo por todas partes en Latinoamérica donde los partidos no tienen tanta fuerza en la conducción del voto como la tienen los líderes.

-Bolsonaro representa una clase media baja con ganas de crecer. Él es un militar de formación. Fue diputado. Yo fui senador, fui ministro, fui presidente y nunca lo vi. Error mío no darle atención. Era un fenómeno marginal. Si hago la distinción entre Lula y Bolsonaro es porque Lula tiene un partido. Esto lo limita y le da fuerza, simultáneamente. Es todo más previsible cuando existen partidos.

-Aquí hubo un líder que se llamaba Octavio Mangabeira, quien decía que la democracia es una planta tierna, que tiene que ser regada todos los días. Hay que estar siempre atentos. Hay preocupación porque cada vez son más militares con voz en el gobierno. Mi padre era general y mi abuelo mariscal. No tengo ningún prejuicio con que los militares vayan a la política siempre que haya partidos. No tengo el temor de que Bolsonaro se encamine a una militarización. No creo que exista un pensamiento militarista. Hay una pobreza de cuadros. El conoce solo a militares y entonces los nombra. ¿Puede resultar un mal negocio? Puede. La prensa subraya y con razón, los riesgos de situación para el país, pero no creo que sean riesgos inminentes. Los militares han cambiado, saben que es mejor que haya división de poderes, respetar los poderes. No creo que exista la intención de los militares de volver a gobernar el país. Lo cual no significa que nosotros, los demócratas, no tengamos que llamar la atención todo el tiempo.

-Es importante porque tiene que rendirle cuentas a la opinión pública. El gobierno podría haber sido más atento a la pandemia. No la tomo en serio. El presidente no puede decir que es una gripecita. Es más que eso. Lo que pasa es que el presidente actual no se dio cuenta de la silla donde está. La silla pesa. Yo lo experimenté. Cuando uno habla no puede decir cualquier cosa. Porque lo que se dice es tomado al pie de la letra, y tomado por el adversario. Yo creo que el presidente actual es espontáneo en lo que habla pero es peligroso. Esas cosas la opinión pública no las perdona.

Sobre todo con 500 mil muertos. Una situación dramática. Para las familias y la gente. Quien gobierna tiene que tener compostura, debe referirse con respeto a estas cuestiones.

-Eso sucede más bien en los países donde no hay tradición de partidos, sino de movimientos. Donde la opinión se organiza en base a lo que dicen los jefes. Otro tema peligroso.-Yo no soy hincha de ningún club. Es una falta mía. Me gusta sí ver cuando juegan Brasil y Argentina, Argentina y Uruguay, Chile… Pero creo que hay que tomar esto con cuidado. Porque la pandemia existe. Y lo único que se puede hacer es vacunarse y luego evitar contacto con personas. Un estadio de fútbol no es el lugar más adecuado. Ahora, para un presidente no es fácil decir, no. El público es hincha del fútbol. Cualquiera sea la decisión va a ser criticada. Yo personalmente soy más cuidadoso, primero la salud.

-La elección norteamericana tiene peso específico en esta región. Lógicamente en todo el mundo, pero tiene mucho peso aquí. Creo que es mejor, como sucedió, que ganó un demócrata. No es que van a ser favorables al desarrollo de otros países. Eso no está en cuestión para ellos. Pero aceptan más las opiniones del otro.

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