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gasto militar, presente y futuro

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Según el especialista Thomas Scheetz, Argentina tuvo en el año 2022 un gasto militar devengado de U$S 4,915 mil millones. En términos del PBI, un 0,78%. Esta es la última foto confiable para saber el gasto militar presente. Este gasto tiene incluido el pago a ex combatientes de la Guerra de Malvinas ($38.839.837.041). Su performance implicó un 86,5% en Personal, un 6,3% en Operaciones & Mantenimiento, un 5,9% en Adquisiciones (2,7% en armas).

Estos ratios debieran haber sido del orden del 60 – 20 – 20 para considerarlo de calidad y buena gestión de gobierno. El gasto en armas fue tan solo de unos U$S 133 millones. Insignificante. Esto muestra la falsedad del relato político y el efecto real de la “populista” Ley del Fondo para la Defensa (FONDEF). Para el mercado mundial, inexistente. Estos números también nos hablan de un gasto de personal desproporcionado. Con un nivel salarial medio a bajo, nos muestra un desequilibrio. Indica la falta de un diseño de fuerza que se corresponda con las posibilidades financieras del Estado para obtenerla, sostenerla y alistarla.

El Gasto de Operaciones y Mantenimiento nos dice que no tiene impacto en la economía del país. La defensa argentina se nutre de empresas del Estado y de proveedores prebendarios de pequeña escala. No hay capitalismo. Todo es marginal.

Cuando se sale de la trampa del gasto en porcentaje del PBI y se toma el gasto nominal en miles de millones de dólares comparando el gasto estimado por Scheetz con el de los países sudamericanos, el argentino se encuentra en el quinto lugar del rating detrás de Chile (5.738,8), México (7.837,7), Colombia (10.295,3) y Brasil (17.675,1). Perú se encuentra en el sexto lugar (2.411,3).

Con un poco más de la mitad del gasto argentino, Perú tiene una defensa mucho más poderosa. No es un problema de cantidad de dinero asignado. Es una cuestión vieja y repetitiva de mala calidad del gasto que se repite de gobierno a gobierno porque no se cambia el diseño de fuerza ni el núcleo duro de organización de la defensa. Cuatro Estados Mayores, despliegue desconcentrado y extendido, sin reserva, logística desintegrada, burocracia, redundancias y falta de eficiencia. Un monstruo de cabeza grande, de panza enorme, con manos y pies pequeños. Los problemas son los mismos de siempre y se agravan de manera torpe. Las soluciones nunca llegan.

Estas soluciones tienen dos opciones: aumentar el gasto militar para llevarlo a una relación del 60 – 20 – 20 sin techo (lo que muchos quieren) o bien el trabajoso camino de hacer eficiente lo que se tiene, con un techo máximo al gasto del 1% del PBI a alcanzar una vez estabilizada la economía y realizado el downsizing que necesita la defensa argentina (lo que pocos quieren).

La primera solución la pagamos todos con mayores esfuerzos, la otra no. Hay una tercera: no cambiar y seguir con el laissez faire de las capacidades militares que requieren recursos infinitos, como las necesidades que generan derechos.

El Presidente de la Nación electo, en sus primeras palabras del 19 de noviembre, dijo “Hoy comienza la reconstrucción de la Argentina” ¿Comienza la reconstrucción de la defensa?, “el modelo de la decadencia ha llegado a su fin” ,¿Es el final de la decadencia de la defensa?, “los cambios que se necesitan son drásticos, no hay lugar para gradualismos, medias tintas”, ¿Incluye también la defensa?

Realizar los cambios necesarios en la defensa argentina no necesita forzadamente de nuevas leyes, tal como el Presidente fuera asesorado durante el proceso electoral. Hay instrumentos disponibles en el Poder Ejecutivo Nacional, dentro del marco legal vigente que permiten hacer cambios estructurales muy profundos, sin necesidad de negociar leyes nuevas en el Congreso para esta área del Sector Seguridad del Estado Nacional. Dada la situación legislativa del gobierno electo, no necesitar negociar leyes para el ámbito de la defensa para dar prioridad a otras que sí son urgentes en el campo económico es fundamental.

Estas reformas no las puede hacer cualquiera. Se necesita saber qué hacer y cómo hacer ese qué hacer. Es necesario contar con experiencia y conocimiento técnico, con mucha voluntad de cambio. Defensa debe ser el leading case para todo el Sector Seguridad del Estado argentino. El presente lo exige. El futuro que está por delante, también.


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