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Hebe de Bonafini, las dos argentinas

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Uno de los símbolos de la lucha de Argentina por su dignidad y contra la dictadura ha muerto este domingo. Hebe de Bonafini, la fundadora y presidenta de la asociación Madres de Plaza de Mayo, ha fallecido a los 93 años. Sí, aquella mujer que junto a otras miles, pañuelo blanco en la cabeza, decidió manifestarse cada día para exigir la devolución de sus hijos con vida.

Así hemos visto recientemente a su personaje, quitándose el pañuelo, en 1985 Argentina. La exitosa película protagonizada por Ricardo Darín (como el fiscal Strassera) cuenta cómo el país fue capaz de llevar ante la Justicia a los militares que habían dado forma a la infamia de una dictadura que acumuló miles de víctimas entre muertos y desaparecidos (entre 6.000 y 30.000 -el asunto es motivo de continua controversia en el país-).

Fue una mujer comprometida, pero también controvertida, con seguidores y también detractores. El diario Clarín titula así: «Murió Hebe de Bonafini: la dualidad de una mujer que representó dos Argentinas muy distintas». Y es que el tiempo y la vida manchan.

Efectivamente, hubo dos Hebe de Bonafini: la más conocida fuera del país, la mujer digna que se enfrentó a los «milicos» de la dictadura argentina por la memoria de sus hijos y la otra, la de un país en democracia, la que ella «arañó». Lo de arañar lo dice Miguel Wiñazki, columnista de Clarín. Y añade: «A lo largo de su vida, tuvo la valentía de enfrentar los palazos policiales, pero luego viró a una macabra sumisión a la política más rapaz«.

De modo que este lunes Argentina lamenta más que llora la muerte de Bonafini. Aunque algunos sí se muestran dolidos por su pérdida. Por ejemplo, la vicepresidenta del país, Cristina Fernández. «Queridísima Hebe… orgullo de la Argentina. Dios te llamó el día de la Soberanía Nacional… no debe ser casualidad. Simplemente gracias y hasta siempre», ha escrito en Twitter.

Normal. Porque en las dos últimas décadas, Bonafini fue una figura destacada del kirchnerismo. A esa segunda Hebe muchos la acusaron de alentar la polarización del país. Además, en estos años de democracia acabó protagonizando varios escándalos de corrupción.

Sea como fuera, gobiernan los kirchneristas, el Ejecutivo de Alberto Fernández ha decretado tres días de luto nacional. El presidente ha calificado a Bonafini de «luchadora incansable por los derechos humanos».

«Con la partida de Hebe de Bonafini perdimos una luchadora incansable. Reclamando verdad y justicia junto a las Madres y Abuelas, enfrentó a los genocidas cuando el sentido común colectivo iba en otra dirección. Con enorme cariño y sincero pesar, la despido. Hasta siempre Hebe”, ha dejado Fernández en un tuit.

Para hacernos una idea de cómo la figura de Bonafini divide tanto al país, sólo unas horas después llegó la réplica. «Sr Presidente no se perdió nada, el legado de las Madres vive en el pueblo», ha escrito la Asociación Madres de Plaza de Mayo en su cuenta oficial de Twitter. «Relacionar la lucha de nuestra Presidenta con otra organización es un insulto… por suerte Hebe hizo público todo lo que pensaba de usted», completaba el mensaje.

Protestando en la calle desde 1977

Madre de dos hijos desaparecidos, desde los primeros días de mayo de 1977, Hebe de Bonafini comenzó a participar de las marchas de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, organización integrada por madres que perdieron a sus hijos durante la dictadura de Videla.

Hebe de Bonafini.
ARCHIVO

Desde 1979, presidió una de las dos facciones de la asociación. Así, dedicó casi la mitad de su vida a la memoria y la justicia de los desaparecidos. En varias ocasiones, ella, sus allegados y la propia asociación sufrieron ataques, desde insultos a amenazas de muerte.

En 1982, en una visita a España, ella misma lo resumía así: «Antes de que fuera secuestrado mi hijo, yo era una mujer del montón, un ama de casa más. Yo no sabía muchas cosas. No me interesaban. La cuestión económica, la situación política de mi país me eran totalmente ajenas, indiferentes. Pero desde que desapareció mi hijo, el amor que sentía por él, el afán por buscarlo hasta encontrarlo, por rogar, por pedir, por exigir que me lo entregaran; el encuentro y el ansia compartida con otras madres que sentían igual anhelo que el mío, me han puesto en un mundo nuevo, me han hecho saber y valorar muchas cosas que no sabía y que antes no me interesaba saber».

Ya era famosa cuando Sting visitó Buenos Aires, en diciembre de 1987. En su concierto en el estadio del River Plate, el músico invitó a algunas «Madres» a subir al escenario durante la canción They dance alone:

Con los años y la atención de los medios, Bonafini habló de todo y en muchos casos con puntos de vista que resultaron controvertidos. Por ejemplo, apoyó a las madres de los presos vascos y dijo que muchos lo estaban por lo que piensan o escriben, o por «conocer a alguien que conoce a alguien». Amnistía Internacional le aclaró que «no tiene constancia de casos de presos de conciencia en las prisiones españolas».

Siempre crítica con EE UU, Hebe se declaró a favor del Che Guevara, Sandino, Yasir Arafat, Fidel Castro, Hugo Chávez y hasta de Osama Bin Laden. En 2001 celebró el atentado a las Torres Gemelas. «Estaba en Cuba ese día y sentí alegría. No voy a ser hipócrita, no me dolió para nada, [porque] había muchos pueblos que eran felices […] la sangre de tantos en ese momento era vengada».

Ese mismo año, en un reportaje periodístico, describió a Horacio Verbitsky (un conocido periodista de investigación) de manera despectiva por su ascendencia judía. Esas declaraciones le valieron acusaciones de antisemitismo.

Ni Menem ni Fernández

De consumo más interno, cuando en una entrevista con Jesús Quintero, tildó al entonces presidente Carlos Menem de «basura», por lo cual el mandatario le inició una causa por desacato.

Porque Bonafini se situó como oposición constante de los sucesivos gobiernos democráticos hasta la llegada de Néstor Kirchner al poder. Éste puso a Hebe al frente de un millonario plan de vivienda por el que terminó acusada de corrupción y envuelta en un escándalo cuya investigación continúa a día de hoy en los tribunales.

Hebe de Bonafini, presidenta de Madres de la Plaza de Mayo
Hebe de Bonafini, presidenta de Madres de la Plaza de Mayo
ALBERTO ORTIZ / EFE

Cuando, ya sin Néstor, el kirchnerismo situó a Cristina ya no en la presidencia sino en la vicepresidencia, Bonafini fue muy crítica. Lo fue con Alberto Fernández y con su política económica: «Están negociando el hambre de la gente. Estoy disgustada, no sólo porque el Presidente me mintió. Quiero que la gente sepa que no tenemos nada que ver con este acuerdo. Jamás permitiríamos que un hombre como Guzmán, que está negociando con el FMI, lo haga con el hambre del pueblo», aseguró cuando el Gobierno negociaba un acuerdo con ese Fondo.

Cuando se firmó, Hebe publicó una carta en la que pidió «perdón de rodillas, por no haber logrado convencer al Ejecutivo de no pagar». Y opinó que era «un mazazo al corazón, no nos escucharon».




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