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Impact hiring: inclusión laboral de personas discapacitadas

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Por Juan Escofet Cofundador y CEO de Agente Central

Lejos del respiro que necesitábamos, tenemos una pandemia con cuarentena que agravó y consolidó las tendencias de desigualdad tanto en términos de generación de ingresos y de riqueza como en términos de estructura productiva y de distribución de los empleos. Esta situación nos afecta a todos, pero no por igual: en el peculiar escenario de recesión económica que atravesamos, uno de los sectores más vulnerables es el colectivo de personas discapacitadas. Así cabe preguntarnos qué puede hacer el impact hiring para dar respuestas ante este problema.

Según el Indec, el 10,2% de la población argentina tiene algún tipo de discapacidad, y únicamente el 32,2 % de este segmento cuenta con empleo, lo que significa que solo una de cada cuatro personas con discapacidad logra conseguir un empleo en Argentina, según el Estudio Nacional Sobre el Perfil de las Personas con Discapacidad realizado a partir del convenio con la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis).

Desde Agente Central, empresa de tecnología aplicada a la seguridad de la propiedad privada, llevamos adelante un modelo de impact hiring. Nuestra compañía integra servicios de seguridad por telepresencia con una base tecnológica: su cadena de valor combina la producción de tótems, el desarrollo del software, la implementación en el lugar y el servicio post venta. Se fundó en 2017 y, desde entonces, da trabajo a personas pertenecientes a diversos colectivos regularmente marginados del entramado laboral oficial.

¿Qué es concretamente el impact hiring? Se trata de una práctica de gestión de personas que combina objetivos de atracción y de gestión de talento con la intención de producir un efecto social positivo. Se concreta en programas de integración laboral de personas en situación de vulnerabilidad, inclusión de personas con discapacidad y sectores crónicamente marginados.

Activar estos programas genera profundos beneficios para las empresas, por ejemplo, disminuye la rotación y el ausentismo, aumenta el compromiso de los colaboradores y estimula dos valores que son imprescindibles para las organizaciones actuales: la diversidad y la innovación. En simultáneo, esta política empresarial también potencia la imagen de marca y su reputación en el mercado.

Ahora bien, a pesar de ser crucial implantar la diversidad en las organizaciones porque el valor añadido que ella reporta se ha convertido en el motor del ecosistema empresarial y porque se traduce en una notable mejora de la sociedad, no es simple, pero eso sí, probablemente sea mucho menos complejo de lo que varios puedan llegar a pensar.

En el caso de Agente Central, la primera traba con que nos topamos fue lograr que las cosas funcionaran de forma natural. Lo resolvimos con mucho trabajo y con mucha constancia. En este sentido, desde el vamos, tratamos de definirnos como una empresa ordenada y prolija, con áreas definidas de modo que no se mezclaran en el accionar diario. No emparchar, sino prever, y aprovechar cada dificultad para mejorar procedimientos como si estuviéramos por certificar normas de calidad, a pesar de que en ese momento no fuera una prioridad.

En adición a los datos del Indec mencionados, de acuerdo con un informe que Adecco realiza de forma anual en el margen del Día de la Familia (15 de mayo), durante el estado de alarma que ocasiona la pandemia de Covid-19, 59,5% de los menores/jóvenes con discapacidad ha tenido que suspender totalmente sus terapias, tratamientos y/o rutinas formativas, mientras que 35,4% puede seguir manteniendo algunas vía online y 5,1% puede continuar dichas terapias por ser consideradas “esenciales”.

En este contexto, las políticas activas de empleo serán la clave para reducir la desigualdad y avanzar hacia una sociedad en la que todas las personas encontremos nuestro espacio y podamos aportar valor. Asimismo, la colaboración público-privada es una fórmula indispensable para dar respuesta al creciente número de familias en riesgo de exclusión, así como impulsar una reforma que minimice el gap entre la formación de las personas discapacitadas y lo que las empresas necesitan.

Al momento de llevar adelante nuestro modelo laboral de impact hiring en Agente Central, un inconveniente fue hacer converger las políticas y el espíritu de trabajo vinculado a la tecnología con los hábitos de trabajo regulares. Queríamos que la vivencia en nuestros centros de monitoreo y de operaciones fuera similar a la de un quirófano, donde, ante cada eventualidad, hubiera protocolos a seguir.

Esos protocolos fueron nuestro salvoconducto a la hora de fundar una compañía con un modelo de impact hiring. No obstante, ¿es legítimo hablar de trabas a la hora de implementar un modelo de este tipo? En nuestro caso, los principales obstáculos han sido, por ejemplo, de financiación, como sucede con cualquier startup nueva, y no así la gestión de capital humano, lo cual, mirado retrospectivamente, ha sido un pro en vez de una contra.

Hoy Agente Central cuenta con 33 colaboradores: 12 son personas con discapacidad y 75% del total pertenece a los mencionados sectores crónicamente desplazados. Nuestra perspectiva es seguir incorporando personas del colectivo en vistas a alcanzar el 100% de la planta.

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