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JUDICIALES: EL TIEMPO FUTURO

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Las noticias traen, diariamente, la suficiente cantidad de sorpresas como para permitir las más antojadizas elucubraciones que pueda imaginar el hombre común. Así, de las cotidianas novedades se desgranan las más ingeniosas interpretaciones a las que, como ya hemos visto, somos tan afectos los lugareños.

La sincronía en el tiempo de las libertades dispuestas estos días, hizo nacer rápidamente la teoría de que las mismas obedecían al obvio cambio de dirección que ya podía advertirse en los Jueces de Comodoro Py. Tan apresurada resultó la conclusión,  que  algunas de las teorías expuestas para tener por cierto lo afirmado, dejaron de advertir que no se trataba de los mismos Magistrados que habían dispuesto las detenciones y que tampoco los procesos se encontraban en las mismas etapas.

Esos mismos errores que les hicieron decir que de este modo se abandonaba la “doctrina Irurzun”, que Irurzun jamás pensó crear. Con el riesgo de resultar innecesariamente cargoso, cabe señalar que la supuesta doctrina que se atribuye el Magistrado fue una decisión respecto del ex Ministro De Vido dispuesta en un caso concreto –vinculada al yacimiento de Río Turbio- y jamás constituyó un pronunciamiento que pudiera extenderse a otros casos, salvo que ocurrieran las mismas situaciones de hecho.

Lo que en aquella oportunidad se resolvió fue, ante un caso concreto que evidenciaba la posibilidad de entorpecer la investigación, la necesidad de impedir que, aquel que podía disponer los obstáculos, fuera liberado siguiendo los conceptos establecidos en el  Fallo Plenario “Díaz Bessone”,  en el que la Cámara Federal de Casación estableció una interpretación obligatoria respecto de la libertad de los procesados.

En esa resolución, quedó establecido que no existiendo peligro de fuga o la posibilidad de entorpecer la investigación, no era correcto anticipar una condena,-como resultaría el encierro antes del dictado de una sentencia-, debiendo prevalecer el principio constitucional de inocencia, hasta que este pueda ser desplazado por el correspondiente pronunciamiento judicial.

Como puede advertirse, el principio de la libertad prevalece salvo que se oponga al éxito de la actividad judicial, cosa de la que pudo sospecharse en el caso del ex Ministro, pero que jamás pretendió convertirse en una regla que pudiera prescindir de los elementos de hecho que deben rodear la cuestión.

Quedó claro a quienes  deben resolver estas cuestiones que la libertad, pasados los dos filtros citados, debe prevalecer sobre cualquier otra necesidad, así las cosas, el dato que no fue recogido por quienes comentaron estas libertades, es que los procesos en los que recientemente se han dispuesto las solturas, han sido elevados a su etapa oral, circunstancia que establece dos situaciones a considerar, una, que el objeto procesal ya no podrá ser modificado en lo sucesivo – los hechos sobre los que podrá dictarse sentencia, son solo aquellos que fueron integrados en el pedido de elevación a juicio- y dos que la investigación de dichos sucesos se encuentra concluida.

Si ello es así, se hace evidente que aquel que se encuentra privado de la libertad no puede afectar una actividad que ya se encuentra concluida – la investigación- y solo podría negarse su soltura,  si existiesen elementos que permitieran sospechar  su fuga.

Hechas estas aclaraciones, lo dispuesto respecto de lo que parece ser una cascada de libertades, se escapa del marco en que algunos intentaron colocarla. En verdad no se trata de un cambio de postura de los Jueces, sino de un cambio de situación fáctica que no puede ser resuelta antojadizamente. Para que esto ocurriera, resulta irrelevante que hayan existido las PASO o cualquier otra situación que pueda vincularse a la Política, lo único cierto es la progresión de la investigación de un estado a otro, lo que impide que alguien pueda alterarla, y la sospecha, o no, que exista en cada caso, respecto de la posibilidad de fuga del individuo, que ahora se beneficia con la libertad ambulatoria –aunque queda condicionada a ciertos compromisos y actividades-

De todos modos y aunque en el caso de las libertades no puedan estas ser vinculadas a los cambios políticos, si puede advertirse en los pasillos de Comodoro Py, un tratamiento distinto respecto de algunos temas.

Las críticas que antes se murmuraba entre dientes y luego fueron comentadas con recato, ahora son dichas en voz más alta y con evidentes gestos de disgusto. Es que las críticas al trato recibido, y el desinterés por los temas judiciales evidenciado por el Ejecutivo, de ninguna manera se confunden con la independencia o la separación de los Poderes, sino con la subestimación evidenciada respecto de los Jueces. La crítica fácil, las responsabilidades innecesariamente puestas en su cabeza y la lectura política de todo lo que se resolvía ha erosionado, como pocas veces, la relación entre ambos Poderes, lo que de alguna manera se trasluce en algunas decisiones, en las que no se ha intentado morigerar la oportunidad de la decisión o la forma de exponerla.

Sin embargo, ese manifiesto desagrado no proviene de Comodoro Py,  sino del cuarto piso de la calle Talcahuano, de donde parten las saetas que dejan claramente expuesto  el propósito de no  esperar el tiempo en el que las decisiones puedan ser amortiguadas o sus efectos,  mas intrascendentes.

La espera de mejores entendimientos puede demorar y, en ese trance, algunos de los temas que habrán de ventilarse pueden quitar el sueño a más de uno. Todos los que conocemos el devenir de la política Argentina sabemos que los cambios de gestión pueden venir cargados de denuncias y revanchas, de las que sus protagonistas quisieran escapar pero que, inevitablemente,  habrán de alcanzarlos  por un tiempo.

En ese sentido, no puede dejar de advertirse la cantidad de temas sindicales que han sido judicializados en este tiempo pues, más allá de los procesos contra el Caballo Suárez, el titular del Soeme   o la Uocra de La Plata, iniciados desde el Gobierno,  coexisten numerosas denuncias contras las intervenciones dispuestas y respecto de los procesos eleccionarios llamados de “normalización”.

En este último aspecto, llama también la atención el avance de Luis Barrionuevo y sus aliados, en la participación de gremios a los que era ajeno y en los que,  lentamente, está desembarcando de la mano del actual Ministro de Trabajo que inclina a su favor la balanza que le habilita el ingreso a los mismos.

Las cuestiones judiciales habrán de tener un importante papel  en el tiempo futuro, y si a la suma de cuestiones pendientes se le añade la participación sindical, el producto resultará sin duda de explosivas consecuencias.

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