Inicio Opinión La Argentina barrabrava y patotera

La Argentina barrabrava y patotera

9 minuto leer
Comentarios desactivados en La Argentina barrabrava y patotera
0


Finlandia no tiene buena educación por ser un país rico. Es rico porque tiene buena educación

Pregunta: “¿Con qué se alumbraban en Cuba antes de usar velas? Respuesta: “ Con luz eléctrica”.Parafraseando la humorada del inefable Rolo Villar, se podría lanzar otro interrogante: ¿cómo se resolvían ciertos conflictos en la Argentina antes de entrar en su fase bárbara? Civilizadamente. De la mano del diálogo, el respeto por el otro, la aceptación del disenso y las diferencias, y la educación, valores todos que alguna vez, allá lejos y hace mucho tiempo, fueron importantes y que hoy parecen haber caído en desuso.

Con 36,5 % de pobreza y una indigencia creciente, que alcanza ya al 8,8%, la Argentina parece deslizarse, cómoda, hacia un submundo cada vez más inhumano, en el más amplio sentido de la palabra.

“La gente cree que en Finlandia hay una muy buena educación porque es un país rico. Y es exactamente a la inversa: Finlandia es un país rico gracias a la educación que tiene”, aclaró tiempo atrás un ex presidente, interrogado acerca de las claves del éxito de su país. Un país en el que – se explicaba- corrupción es un concepto inexistente, la sociedad hace gala de un altísimo nivel de cooperación, se trabaja duro y se ayuda al otro y donde, sobre todo, las leyes se aplican, se obedecen y se cumplen. Otras formas de la educación. Si de algo parece estar cada vez más lejos la Argentina modelo 2022 es de un país educado, con todo lo que eso implica.

El patoterismo, el estilo barrabrava, la ley del más fuerte ganan terreno a pasos agigantados, sin que Gobierno y dirigencia parezcan tomar nota o, peor aún, sean ellos incluso quienes lo fomenten y hasta lo practiquen.

En este Reino del Revés cotidiano, miles de alumnos de todos los niveles se quedan sin clases porque otros alumnos decidieron tomar escuelas, impidiendo a docentes y autoridades siquiera poner un pie en los establecimientos, en muchos casos con el aval de los padres. Que después no acatan las consecuencias de sus actos. En un alarde de confusión, una madre relacionaba las sanciones anunciadas por la Ciudad por los daños provocados en los colegios, con el atentado a Cristina Kirchner. Según el Gobierno porteño, que denunció a 170 padres, el conflicto le cuesta al distrito $ 6 millones por día.

¿Es la violencia de una medida extrema como una toma la mejor alternativa, o el mejor ejemplo, que pueden exhibir los adultos ante sus hijos? Para completar, del otro lado, chicos que votaron en contra de las ocupaciones denuncian aprietes y amenazas, y dicen afrontar “con miedo”, cuando se produzca, el ansiado regreso a las aulas. Alumnos contra alumnos, padres contra padres. Una grieta más y van…

Bajo el signo de la intolerancia, piqueteros de izquierda volvieron a cortar en la semana, una vez más, el Centro porteño. Caos, demoras, nervios tensados al extremo, alteración de rutinas y obligaciones que sufren siempre los ciudadanos de a pie. Toda una zona de la Ciudad “liberada” para que un grupo de manifestantes disponga de ella a sus anchas, pase la noche, acampe, juegue un picadito.

Según la consultora Diagnóstico Político este año podría batirse el récord de piquetes, con una cantidad impresionante: llegarían a diez mil en todo el país. Muy por encima de la marca más alta hasta ahora, 6.800 en 2014. Este año hubo 6.220 sólo hasta agosto.

En el país en que nada desentona, una patota de 30 activistas de Camioneros irrumpió a las trompadas en una empresa de Sarandí, intentando amedrentar -según un directivo de la empresa- a los gerentes que impulsaban el despido de un delegado del gremio. Un texto de la Primera Asociación Empresaria de Transporte Automotor de Cargas lo puso bien claro en su comunicado de repudio: “Este tipo de comportamientos son uno de los motivos de la desaparición de muchas pymes en el país, y consecuentemente de la pérdida de creación de nuevos puestos de trabajo”.

Mientras tanto, la nave va. En el Sur, presuntos mapuches se apoderaron ya de más de 40 hectáreas, atacando, incendiando y usurpando tierras y propiedades, y sembrando el terror entre los habitantes del lugar, que ayer organizaron un banderazo ante la inacción del Estado. Más allá de las denuncias y los pedidos de la gobernadora de Río Negro, la ayuda que piensa mandar el Gobierno no se efectivizará en lo inmediato.

Son postales apenas de la Argentina barrabrava, la ganada por la violencia, la que vive al margen de la ley. Decía Tzvetan Todorov, filósofo: “Ser civilizado no significa que se tengan estudios superiores, sino que se sabe reconocer la plena humanidad de los demás, aunque sean diferentes”. Son bárbaros quienes niegan esa humanidad, y sus derechos.


Link de la Fuente

Cargue Artículos Más Relacionados
Cargue Más Por Mundo Político
Cargue Más En Opinión
Comentarios cerrados

Mira además

Zamora participó del tradicional brindis por el Día del Empleado Público

Estuvieron, además, el vicegobernador Carlos Silva Neder; el senador José Neder; la intend…