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La causa por el ataque a CFK sumó dos procesados

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A un mes del atentado a Cristina Fernandez de Kirchner la causa sumó dos nuevos procesados. Se trata de Nicolás Gabriel Carrizo, señalado como el jefe de la “banda de los copitos” y Agustina Diaz, amiga de Brenda Uliarte a quien tenia agendada como “Amor de mi vida” quien le instó a borrar todo de su teléfono celular horas después del atentado.  En tanto, la justicia tira de varios hilos de investigación propuestos por la querella que representa a la vicepresidenta. Dichas líneas apuntan a diversas hipótesis que convergen no solo en la denominada “banda de los copitos” y a su jefe, Nicolás Gabriel Carrizo, sino también a otros allegados como Joana Colman, “Jony  White” y David.

Lo que vino tras la detención de Fernando Sabag Montiel fue la inmediata intervención de la jueza Federal María Eugenia

Capuchetti, quien dispuso de varias medidas de pruebas entre ellas los testimonios de varios militantes que estaban frente al edificio donde vive la vicepresidenta, una inspección ocular de la zona y la declaración testimonial de la propia CFK. La magistrada, junto al fiscal Carlos Rívolo, se apersonaron a la sede de la Policía Federal para indagar a Sabag Montiel. Tras negarse a declarar y varias horas más tarde se produjo la detención de Brenda Uliarte, pareja de Sabag en la estación Palermo de la línea del ferrocarril San Martín.

La investigación decantó en la instalación del secreto de sumario en varias oportunidades. A ello se sumaron allanamientos, testimoniales, indagatorias y al menos una decena de teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos cuyos contenidos continúan en análisis.

Sabag Montiel se negó a declarar en la primera oportunidad y en la ampliación de su indagatoria se limitó a decir que Brenda no tuvo nada que ver con el intento de homicidio. Por su parte Uliarte negó su participación en el atentado. Días después y tras analizar la prueba recabada, la jueza dispuso el procesamiento de ambos como coautores de homicidio agravado en grado de tentativa con premeditación y alevosía.

Uliarte también negó haber estado en la esquina de Juncal y Uruguay la noche del 1 de septiembre pero, tras el relevamiento de una importante cantidad de material proveniente de cámaras de seguridad privadas, teléfonos celulares y registros audiovisuales de la ciudad, se conoció que arribó con Sabag Monitiel y escapó ni bien se percató que su compañero fue inmovilizado por la custodia civil y la policía federal.

El teléfono de Uliarte fue determinante para el desarrollo de la investigación tras la fallida extracción del contenido del celular de Sabag Montiel, sin embargo en la tarjeta de memoria de su teléfono se extrajeron imágenes donde, tanto él como Brenda, posaban exhibiendo el arma con la que se intentó asesinar a la vicepresidenta y un video de Fernando accionando la Bersa calibre 22.

Tras la captura de Uliarte, “la banda de los copitos” quedó en la mira de la justicia. Se trata del grupo de chicos con los que se le vio a Brenda participar de una entrevista brindada al canal Telefé al día siguiente del atentado y que manifestaron estar vinculados comercialmente por un emprendimiento de copos de algodón de azúcar.

Los 5 jóvenes quedaron bajo sospecha por presuntamente haber realizado inteligencia previa al atentado. Esto surge de los registros en video donde daban cuenta del palo de copos de nieve en el barrio de la recoleta cuando tras un acuerdo entre Ciudad y Nación estaba prohibida la venta ambulante en la zona.

Sergio Orozco, Leandro Volpintesta, Lucas Acevedo, Miguel Castro y Nicolas Gabriel Carrizo se presentaron espontáneamente en los tribunales de Comodoro Py y voluntariamente entregaron sus teléfonos celulares para ser analizados.

Paralelamente el análisis del teléfono de Brenda continuaba arrojando resultados contundentes para la causa. Por un lado un intercambio que tuvo con Sabag Montiel donde se entiende que hubo al menos dos intentos previos de asesinar a la vice.

Por otra parte el diálogo que Uliarte sostuvo con una amiga suya de nombre Agustina Díaz a quien tenía agendada como “Amor de mi vida”, quien le instó a borrar todo de su teléfono celular

horas después del atentado. Esto junto a otro mensaje donde Díaz le reprochó a Brenda el fracaso de Sabag Montiel, fue empleado como prueba para allanar a Agustina y proceder a su detención.

Respecto a los copitos, fueron convocados para retirar sus celulares, cuando vino el turno de Carrizo, le informaron que sobre él pesaba una orden de captura de la jueza Capuchetti: el joven quedó detenido y a disposición de la policía de seguridad aeroportuaria.

Tanto Carrizo como Díaz a través de sus defensas particulares pidieron sus excarcelaciones pero fueron rechazadas. Los jueces Llorens, Bruglia y Bertuzzi sustentaron su rechazo al determinar que la libertad de ambos podría poner en riesgo la investigación. Este viernes quedaron procesados y bajo prisión preventiva.  

José Manuel Ubeira y Marcos Aldazabal, representantes legales de la vicepresidenta, le requirieron a la jueza más medidas. Los letrados apuntan a las fuentes de financiamiento del atentado (ver aparte). Asimismo solicitaron la declaración de Joana Colman, una persona con la que Carrizo estaría vinculada por el atentado.

Por otra parte, resta definir sobre la indagatoria de “Jonny White”, otro contacto con quien Carrizo tuvo diálogos que podrían vincularse al intento de homicidio. En la misma línea, la querella requirió la declaración en carácter de imputados del resto de los copitos, principalmente la de Sergio Orozco por ser la persona que resguardó a Uliarte la noche del intento de homicidio. Otra línea investigativa apunta a un contacto de Brenda llamado “David” quien le había dicho ser funcionario de la DEA y trabajar como espía de la embajada estadounidense “para atrapar narcos”.

 


Detrás del financiamiento

R.P.

Cristina Kirchner solicitó que se investigue la posible motivación económica del detenido Fernando Sabag Montiel para intentar asesinarla el 1 de septiembre pasado, luego de detectar que en sus conversaciones de whatsapp hacía referencia a la voluntad de ejecutar el magnicidio a cambio de dinero, informaron fuentes judiciales.

La punta para avanzar sobre la posible motivación económica de Sabag Montiel surgió de un diálogo detectado por los abogados de la vicepresidenta en uno de los grupos de whatsapp que integraba donde, el 15 de agosto pasado, escribió: “Yo quisiera hacerme el vendedor de copos y meterle un corchazo”, informaron fuentes judiciales a las que accedió la agencia Telam.

Esa expresión de deseo de quien finalmente intentaría matar a la vicepresidenta robustece la hipótesis de que la supuesta venta de copos de nieve habría sido en realidad una pantalla a la que recurrieron los atacantes para infiltrarse en las movilizaciones de apoyo a la exmandataria luego de que un fiscal pidiera que se la condenara a 12 años de prisión.

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