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La disputa con Pekín, un arma electoral decisiva para 2020

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WASHINGTON.- A medida que se retoman las conversaciones comerciales entre Estados Unidos y China, los asesores de Donald Trump confían en que el presidente pueda mostrar su postura contra Pekín como una fortaleza para las elecciones de 2020, pese a las concesiones que hizo y sin acuerdo a la vista.

































Trump y su par chino, Xi Jinping, acordaron en Japón el mes pasado otra tregua en la guerra comercial gracias en gran parte a la promesa del republicano de no imponer nuevos aranceles a los productos chinos y de reducir las restricciones a la compañía de tecnología Huawei.

El acuerdo en Osaka relanzó las conversaciones, que estaban estancadas desde mayo. Pero no se puso una fecha límite para que concluya el proceso, lo que deja abierta la posibilidad de una negociación que dure hasta el próximo año, cuando Trump buscará la reelección.

























“Creo que llegaremos a 2020 antes de que haya alguna solución a esto”, dijo Steve Bannon, exjefe de estrategia de la Casa Blanca con Trump, partidario de una postura dura contra Pekín.

















Washington quiere que Pekín cambie lo que considera prácticas comerciales desleales, como el robo de propiedad intelectual, la transferencia forzosa de tecnología por parte de compañías estadounidenses a sus contrapartes chinas, el apoyo a empresas estatales y la manipulación de la moneda.

Trump impuso aranceles del 25% a productos chinos por valor de 250.000 millones de dólares y se comprometió a aceptar un acuerdo con Pekín que incluya reformas estructurales a la manera en que el gigante asiático hace negocios.

















Los aranceles de represalia chinos sobre las importaciones de productos agrícolas de Estados Unidos golpearon a los agricultores, un sector que ayudó a Trump a llegar a la Casa Blanca. Pero los ataques de Trump a China como candidato en 2016 deleitaron a sus seguidores, y es probable que destaque su política arancelaria como una muestra de fortaleza el próximo año.









Washington y Pekín estaban cerca de llegar a un acuerdo en mayo, pero China se resistió a los requisitos de cambiar sus leyes para implementar reformas, dijeron funcionarios de Estados Unidos. Algunos dicen que el equipo de Trump fue el que estuvo más cerca de lograr que China hiciera cambios. Pero los demócratas, muchos de los cuales también prefieren un enfoque duro respecto de China, ven una vulnerabilidad potencial en el enfoque del mandatario republicano.

Trump insiste en que los aranceles no están perjudicando a los consumidores estadounidenses y ofreció decenas de miles de millones de dólares en ayuda a los agricultores afectados por estas medidas. Sin un acuerdo para 2020 y con las medidas vigentes, estados como Iowa y Pensilvania, que apoyaron a Trump en 2016, podrían cambiar de bando.









Esas dinámicas preocupan a algunos cercanos a Trump. Stephen Moore, un asesor económico externo del presidente, dijo que un acuerdo rápido sería útil. El avance de Osaka fue positivo, señaló, pero las treguas no duran para siempre. “Tal vez esto podría ayudarnos en las elecciones”, sostuvo Moore.

Trump no hizo todo lo que prometió respecto de China. No declaró al país como un manipulador de divisas y sus políticas arancelarias se ven suavizadas por sus frecuentes elogios a Xi. “El mayor logro de las negociaciones es que ellos [China] han vuelto a la mesa, pero no hay una fecha establecida y no hubo una mención pública […] de que han logrado algo”, respecto de lo que Pekín se negó a cumplir previamente, dijo Michael Pillsbury, un asesor comercial externo de Trump.









Pillsbury sostuvo que las concesiones sirvieron para iniciar las conversaciones. “Es una decisión audaz porque si no lo hubiera hecho, es posible que no hubiera ningún tipo de negociación”.

Pero el equipo de Trump ve el desarrollo de las negociaciones como una fortaleza ya que cree que la falta de acuerdo es mejor que un mal trato y que el progreso es mejor que el estancamiento.

“Trump es el primer presidente de Estados Unidos que se enfrenta a China por sus malas acciones en el comercio. […] Esta posición de fortaleza tendrá eco en los votantes preocupados por el empleo”, dijo la vocera de campaña del mandatario Erin Perrine.

Funcionarios en Washington dijeron que China acordó adquirir más productos estadounidenses, pero esas compras no siempre se materializaron. Esto también podría tener un impacto político en 2020, si los votantes de los estados agrícolas y manufactureros se convencieran de que sus políticas no los han ayudado.

“Si la gente cree que las cosas se están moviendo en la dirección correcta y continúan las compras de diferentes productos agrícolas, como la soja, en esos estados claves […] entonces, el presidente podrá decir con razón que las cosas están progresando”, dijo Sean Spicer, exvocero de Trump.














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