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La lluvia opacó el impactante desfile militar de Trump por el 4 de Julio

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Trump, durante su discurso de ayer en el Lincoln Memorial Fuente: AFP – Crédito: Brendan Smialowski


Hasta último minuto, el presidente intentó convocar asistentes; hubo exhibición de tanques en Washington y vuelos rasantes de aviones F-35




WASHINGTON.- Lo soñó, lo planeó y lo ordenó tal como él quería, con tanques y aviones de guerra que sobrevolaron a decenas de miles de personas. Pero la madre naturaleza le empañó la fiesta, y el desfile que

Donald Trump

anheló terminó pasado por agua.

































Un calor agobiante y un día tormentoso gestaron un 4 de Julio soporífero en la capital de

Estados Unidos

, paralizada para el desfile organizado por la Casa Blanca con el lema “Un saludo a Estados Unidos”, que incluyó un discurso de Trump, tanques estacionados en el mítico Monumento a Abraham Lincoln en el Mall de Washington y vuelos rasantes de aviones F-35 y los Ángeles Azules para mostrar el poderío militar de la primera potencia global.

La lluvia, que cayó durante toda la tarde, opacó la fiesta. El inclemente clima estuvo acompañado de las inocultables divisiones que caracterizan al país. Un muñeco inflable gigante de un “Trump bebé” fue una de las atracciones de la jornada, donde los más férreos partidarios del presidente se cruzaron con sus más duros críticos. El Monumento a Lincoln, el presidente más respetado de la historia, quedó tapado por las pantallas gigantes montadas para transmitir la música en vivo y el discurso del magnate.

























Trump intentó atraer público en Twitter hasta el último minuto. “El clima se ve bien, clareando rápidamente y las temperaturas bajan rápido”, dijo, cerca de media hora antes de su discurso, cuando aún llovía. Acusado por sus críticos de profundizar la grieta, ensayó un llamado a la unidad desde su atril.

















“Hoy nos unimos como una nación con este saludo tan especial a Estados Unidos. Celebramos nuestra historia, nuestra gente y los héroes que orgullosamente defienden nuestra bandera, ¡los valientes hombres y mujeres del Ejército de Estados Unidos!”, arengó Trump. “Hoy, como hace 243 años, el futuro de libertad estadounidense descansa sobre los hombros de hombres y mujeres dispuestos a defenderlo”, dijo.

Miles de personas invadieron la capital para participar del desfile, un obsesión que Trump soñó desde su primer viaje a Francia, cuando presenció las celebraciones del Día de la Bastilla, el 14 de julio de 2017, junto a Emmanuel Macron. Trump quedó maravillado y maquinó una fiesta similar en Washington.

















Una de las visitantes era Diana Rivadenegra, de 56 años, ecuatoriana, que viajó desde Miami para celebrar a Trump. Vende propiedades y su negocio ha ido muy bien en los últimos años. “A mí me encanta, por supuesto. Yo ya dejé mi país por el socialismo, ¿para qué quiero que venga el socialismo acá? No, no”, afirmó, horas antes del discurso del mandatario. No era la primera vez que lo vería en vivo. “Este va a ser el número 19. Trump, hasta la muerte”, confesó. “A mí lo único que me interesa es que me dejen trabajar, trabajar y trabajar. Cuando yo dejé Ecuador, cuando asumió Rafael Correa, 21 bancos colapsaron. Yo quiero quedarme acá y no quiero que cambie, no quiero que se convierta en el Tercer Mundo”, cerró.









Como casi todo lo que hace Trump, su desfile generó una dura réplica por parte de sus críticos quienes lo atacaron por gastar dinero en un espectáculo superfluo, al que muchos tildaron de “un saludo a Trump”, y no de una celebración patria. Hubo también quienes recordaron que el despliegue de poderío militar en los desfiles es algo típico de las dictaduras, como por ejemplo, el régimen de Kim Jong-un en Corea del Norte.

“La fortaleza mantiene lejos la debilidad. Si sos fuerte, mantenés la paz”, fue el argumento que ofreció Larry Buck, un texano que viajó junto a su esposa, Susan Buck. Larry lucía una gorra con la leyenda “Trump 2020”, y Susan una visera con el mantra del magnate “Make America Great Again”.









Ambos se mostraron muy satisfechos con la presidencia de Trump. “Tenemos muchos amigos que son minorías, y tienen buenos trabajos, hay más oportunidades. Creo que el presidente Trump está trabajando duro para todos para tratar de poner al país en una posición donde puedas conseguir un trabajo y no tengas que pedir limosna”, dijo Susan.











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