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las claves del conflicto entre Armenia y Azerbaiyán que podría prender el Cáucaso

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Armenia y Azerbaiyán vuelven a estar a un paso de la guerra. El pasado martes hubo enfrentamientos armados en la frontera entre ambos países, con un balance de 155 muertos. Dos años después de que terminase la segunda guerra del Karabaj, el Ejército de Azerbaiyán ha vuelto a atacar varias localidades de Armenia.

Este jueves ambas partes han firmado un acuerdo de alto el fuego. La cuestión ahora es que ese compromiso dure. Prueba de lo grave del momento es que el Consejo de Seguridad de la ONU celebró este miércoles una reunión a puerta cerrada para tratar la situación en la frontera entre Azerbaiyán y Armenia.

Qué es Nagorno Karabaj

El nombre más antiguo del Alto Karabaj es Artsaj, en armenio. El término Nagorno Karabaj es en realidad moderno. Nagorno significa en ruso «montañoso». Situada en el Cáucaso Sur, la región es parte de Azerbaiyán, pero desde 1991 funciona como un Estado independiente. Y Armenia lo apoya. De hecho, el 80% de su población son armenios de religión cristiana.

En términos históricos, la disputa por la soberanía sobre este territorio es objeto de disputa entre Armenia y Azerbaiyán desde hace más de cien años. Con la Revolución de Octubre (1917), tres naciones del Cáucaso (Georgia, Armenia y Azerbaiyán) proclamaron su independencia de Rusia. Con la mejor de las voluntades se organizaron en 1918 en la República Democrática Federal de Transcaucasia, conscientes de que pueblos y ciudades del Alto Karabaj tenían población mixta.

La historia del conflicto

La buena voluntad apenas duró cuatro meses. Se disolvió por las disputas territoriales y étnicas entre armenios y azeríes… y acabaron en guerra. Los armenios de Karabaj intentaron proclamarse en república independiente. En 1919, tras la Primera Guerra Mundial, tropas británicas ocuparon la zona. La Conferencia de París debía tomar una decisión, pero la URSS se adelantó y creó la República Socialista Federativa Soviética Transcaucásica, integrándolos en su territorio.

Un soldado armenio patrulla en el frente cerca de Stepanakert, Nagorno-Karabaj, en octubre de 2020.
Un soldado armenio patrulla en el frente cerca de Stepanakert, Nagorno-Karabaj, en octubre de 2020.
PABLO GONZÁLEZ / EFE

La solución no acabó de gustar ni a azerbaiyanos ni a armenios. Moscú creó en 1923 el Óblast Autónomo del Alto Karabaj dentro de la RSS de Azerbaiyán, pese a que el 94% de su población era armenia. El yugo soviético durmió el problema.

Ya con Gorbachov al frente de la URSS, con la glasnost se reanudó el ruido del conflicto, tanto de un lado como del otro. El conflicto étnico acabó en las armas, con un primer incidente en febrero de 1988. Luego, estalló un pogromo dirigido contra los residentes armenios en la ciudad de Sumgait. Durante tres días, los armenios fueron golpeados y asesinados, y las mujeres violadas y quemadas vivas. El 1 de marzo el Ejército soviético puso paz.

Gorbachov intervino militarmente en Armenia en septiembre de 1988, pero sus intentos por estabilizar la región fueron en vano. La RSS de Azerbaiyán inició en el verano de 1989 un bloqueo aéreo y ferroviario contra Armenia, logrando estrangular la economía del país. En enero de 1990 tiene lugar otro pogromo contra armenios en Bakú, capital de Azerbaiyán, que contaba con más de 250.000 habitantes armenios. Cuando el llamado «Enero Negro» acaba, la población armenia en Bakú es de sólo 36.000 habitantes.

1991: primera guerra de Nagorno Karabaj

En la primavera de 1991 el Gobierno de la URSS organizó un referéndum especial para que las repúblicas soviéticas decidieran si se mantendrían unidas u optarían por la independencia. Nagorno Karabaj celebró su propio referéndum: ganó la independencia. Es la autoproclamada República de Nagorno Karabaj, que no es reconocida por la comunidad internacional, que la sigue considerando (aún hoy) parte de Azerbaiyán.

Un edificio destruido por bombardeos en la ciudad de Shusha, en Nagorno Karabaj.
Un edificio destruido por bombardeos en 2020 en la ciudad de Shusha (Nagorno Karabaj).
HAYK BAGHDASARYAN / EFE

Estalló la guerra. Desde 1991 hasta 1994, según Naciones Unidas, murieron 35.000 personas y 650.000 quedaron desplazadas. En 1994 se firmó un alto el fuego. Es frágil y las partes lo saben. Se sucedieron mutuas acusaciones de haberlo roto.

La noche del 2 de abril de 2016 Armenia y Azerbaiyán volvieron a las armas. Fue la llamada Guerra de 4 días. La frágil paz dura cuatro años. En 2020, la tensión va mas allá de las escaramuzas y estalla la segunda guerra de Nagorno Karabaj.

En seis semanas, se calcula que más de 6.500 personas murieron. Armenia perdió y Azerbaiyán recuperó lo perdido en la primera guerra y todas las regiones que envuelven el Alto Karabaj. Con la firma de la paz, Azerbaiyán controló los accesos a la región y Rusia mandó a sus soldados para mantener la paz.

<p>Explosión controlada de una mina en la república transcaucásica de Nagorno Karabaj, donde casi 20 años después del alto el fuego todavía hay grandes terrenos minados</p>
Explosión controlada de una mina en Nagorno Karabaj.
© Meinrad Schade

¿Una tercera guerra?

La paz, de nuevo, ha durado poco. De hecho, durante los últimos dos años ha habido más de un incidente. Pero las nuevas acciones armadas de Azerbaiyán, las de este martes, suponen un salto cualitativo. La ofensiva no ha sido en el Karabaj sino contra territorio de Armenia.

Azerbaiyán no quiere negociaciones sobre el conflicto de Nagorno Karabaj»

Según el primer ministro armenio, Nikol Pashinián, la agresión azerbaiyana está relacionada con la falta de voluntad de Bakú para avanzar en las negociaciones de paz. «Azerbaiyán no quiere negociaciones sobre el conflicto de Nagorno Karabaj», dice Pashinián.

Ucrania y el petróleo de Azerbaiyán

La reanudación de las hostilidades llega en el peor momento para Rusia, que intenta mediar, pero que ahora está inmersa en su invasión de Ucrania. Por eso, aunque el Gobierno armenio ha pedido el apoyo de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), el organismo supranacional de seguridad liderado por Moscú, no parece probable que el Kremlin pueda atender la petición.

Bakú lo sabe y se habría aprovechado de la debilidad rusa para atacar Armenia. Azerbaiyán es además un importante suministrador de hidrocarburos y eso, en el actual contexto de crisis energética le hace casi intocable. Por eso, muchos analistas temen el estallido de otra guerra en el espacio de la antigua Unión Soviética.

Azeríes celebran en Bakú la captura por parte de Azerbaiyán de la ciudad de Shushi, o Shushá, en Nagorno Karabaj.
Azeríes celebran en 2020 la captura de Shushá, con banderas azeríes y turcas.
R.ISMAYILOV / EFE

Quién apoya a quién

Si Azerbaiyán tiene un aliado ese es Turquía. Los dos países tienen un enemigo en común: los armenios. Y también, una cultura y una lengua. En teoría Armenia tiene de su parte a la propia Rusia y a Estados Unidos. Pero ese apoyo se diluye en en el actual contexto.

Moscú está centrado en su guerra en Ucrania y tampoco quiere llevarse mal con Azerbaiyán, que ahora es una vía fundamental para la entrada y salida de mercancías y energía a Rusia. Por su parte, Washington no puede olvidar la importancia del petróleo azerbaiyano, como tampoco la Unión Europea, aunque pretenda aparecer como mediador. En suma, Armenia tiene muy malas cartas si de verdad Bakú decide seguir haciendo uso de las armas.


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