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«Malvinas, además de ser la Causa Nacional, es la causa de la Patria Grande» por Federico Gaston Addisi

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Nuevamente los “intelectuales” del progresismo nos privilegian con otra pieza de la literatura lacrimógena de la desmalvinización. Al cumplirse un nuevo aniversario de la gesta malvinera, en lugar de honrar a nuestros héroes, algunos “hombres de la cultura” caen en los lugares comunes que ya en 1983 señalaba el ideólogo Alain Rouquié: “Quienes no quieren que las Fuerzas Armadas vuelvan al poder, tienen que dedicarse a desmalvinizar (…) Porque para los militares Malvinas serán siempre la oportunidad de recordar su existencia (…) y harán saber que ellos tuvieron una función evidente y manifiesta que es la defensa de la soberanía nacional”. Contra esta versión, decían  los veteranos de guerra en el Encuentro organizado el  6 y 7 de diciembre de 2005 por la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas y la Comisión de Veteranos de Guerra del Banco Nación, entre otras entidades: “(La desmalvinización) es un proceso que lleva a que la gente olvide, tiene que ver con tapar los actos de heroicidad, el compromiso y el hecho de defender lo propio. (…) Se pretendió; siguiendo los consejos del politólogo francés Alain Rouquié, reducir la recuperación de Malvinas a una aventura de la dictadura militar, olvidando, que el conflicto viene del fondo de la historia argentina, omitiendo el protagonismo popular y negando nuestra razón y la justicia de nuestro reclamo. Se ocultó a los combatientes y se los redujo a “chicos de la guerra”, una minoría sociológica sólo digna de lástima”.

En el relato que analizamos, dichos hombres de la “intelligentzia” vuelven a cometer errores intencionados puesto que señalan: “(que el conflicto) fue disparado a partir de una invasión decidida por la dictadura militar más cruenta de nuestra historia y acompañado por una sociedad imbuida del espíritu de las «guerras justas».  Amén de las demás consideraciones, en las que coincidimos, pues a pesar de la ironía de la que hacemos caso omiso, nadie puede negar que la guerra de Malvinas en lo que hace al reclamo argentino, fue una guerra  justa. Pero volviendo “a los errores” nos preguntamos: ¿En qué libro de derecho civil o derecho internacional se contempla el concepto de “invasión” de algo que es propio? Pues siendo las Malvinas parte del territorio nacional, usurpado por la fuerza de un país imperialista y colonialista en 1833; lo que aconteció el 2 de abril de 1982 fue una recuperación, o mejor aún, una restauración de la posesión de las islas de la que Argentina fue privada por  Inglaterra. Pero insisten los escribas en calificar la guerra de Malvinas como una “aventura”…para refutar esta tesis definitivamente, puesto que lo que podamos decir nosotros parece caer en “saco roto”, veamos que decían sobre el tema los máximos  jefes ingleses en Malvinas.  Por ejemplo, John Nott (Ministro de Defensa de Gran Bretaña, ante la partida de la Fuerza de Tareas): «No estoy seguro de ganar ninguna batalla, pero tenemos que detenerlos [a los argentinos] antes de que cunda el ejemplo entre otros gobiernos»; o el  Brigadier Julian Thompson expresó (Comandante de los Royal Marines): “Si hubieran esperado un poco es probable que no hubiéramos sido capaces de responder del modo en que lo hicimos”.

Más contundente, decía el Almirante Sandy Woodward (Comandante de la Task Force): “Estallaron menos bombas de las esperadas, casi la mitad, si hubieran explotado nos hubieran derrotado. Si las espoletas de las bombas hubiesen sido correctamente armadas, no me cabe ninguna duda de que hubiésemos perdido. Hubiésemos perdido el doble de buques de guerra, anfibios y mercantes. Considere seriamente la posibilidad de llamar a casa para decir que habíamos perdido.

La situación parecía indicar que estábamos fuera de juego, en algún momento hay que pensar en terminar con todo” (…) “El 14 de junio escribí estas palabras en mi diario: <Si los argentinos soplaran sobre nosotros, nos derrumbaríamos> Pruebas de lo difícil que fue para Inglaterra la guerra con Argentina. Y prueba de que las “quinta columnas” siempre son peor que un enemigo que pelea de frente.

La legitimidad Argentina es indudable. ¿Se desconocen acaso la Resolución 1514 de la Asamblea General  de la ONU (conocida como carta de descolonización)? ¿Ignoran la resolución 2065  de 1965 de Naciones Unidas por la que se invita a las dos partes (los kelpers no son parte para la ONU), los gobiernos de Argentina y Gran Bretaña a examinar y negociar sobre Malvinas, respetando los intereses de los kelpers (interés, y no deseo, pues se trata de una población implantada)? Otro lugar común, al que los intelectuales progres no escapan es la victimización. Sobre esto sostienen: “También se atribuye a los soldados y oficiales que allí murieron una condición heroica. No se trata de negar que muchos de ellos hayan tenido, en lo personal, comportamientos heroicos (muchos fueron ejemplarmente solidarios con sus compañeros), pero sí de resistirse a que su memoria sea objeto de manipulación cuando han sido básicamente víctimas”. Con este tipo de afirmaciones  están violando  la ley 24.810 que establece: “Artículo 1º.- Incorpórase como inciso f) del artículo 17 de la Ley 17.671 el siguiente inciso: f) Registrar a solicitud del ciudadano que acredite la calidad de excombatiente de la guerra de Malvinas la Leyenda: «Excombatiente, héroe de la guerra de las Islas Malvinas».  Para el final,  el “broche de oro del cipayismo”. Sin ponerse colorados, manifiestan: “La dolorosa tragedia provocada en 1982 por una dictadura sin escrúpulos y exaltada aún hoy por un nacionalismo retrógrado convoca nuestra responsabilidad y la de todos los argentinos (…) La Guerra de Malvinas debe ser condenada sin cortapisas”. Mal intencionadamente pretenden mezclar el justo reclamo de soberanía y el apoyo que este conlleva no sólo en la Argentina sino en toda la América Hispana, con una exaltación o apoyo a la dictadura militar. Nada más falso. Cosa que todos parecían tener claro.  Al respecto decía Fidel Castro el 10 de mayo de 1982: “Una guerra colonial, que por su carácter y evolución las potencias imperialistas tratan de convertir en una lección para todos los países del Tercer Mundo que, no importa cuál sea su régimen político o social, defiendan su soberanía e integridad territorial, está próxima a alcanzar su etapa más dolorosa y criminal (…) Apelo a Usted para que efectúe las gestiones que considere prudente para detener la inminente agresión anglo-norteamericana contra el pueblo argentino”. Y el comandante sandinista Tomás Borge, integrante de la Dirección Nacional del Frente Sandinista: “Es intolerable que una potencia extracontinental , una potencia europea, agreda a un país de América Latina (…) Estoy seguro que muchos nicaragüenses irían. Sobrarían los voluntarios, entre los que se incluyen soldados del Ejército Popular Sandinista, milicianos, reservistas y policías”. Con lo dicho queda claro que la causa Malvinas, además de ser la Causa Nacional, es la causa de la Patria Grande.

Para NCN por Federico Gaston Addisi

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