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Marco Lavagna: “Es imposible suponer que Argentina pueda llegar a una inflación de un dígito en menos de dos o tres años”

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Marco Lavagna, NA.

Marco Lavagna dijo que “es imposible suponer que Argentina pueda llegar a una inflación de un dígito en menos de dos o tres años”. Las palabras del titular del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) llegan en medio de crisis económica con aumentos de precios, falta de empleo y cifras altas de pobreza. 

 

Consultado sobre sus declaraciones en agosto pasado cuando dijo que “tras el 54% de suba del costo de vida en 2019, este año viene más tranquilo. Las proyecciones privadas hablan de cerca del 39% y del 40%. Si esto se confirmara, claramente habría un quiebre de la tendencia”, el economista dijo en entrevista con Jorge Fontevecchia para Perfil: “Efectivamente, hay una tendencia que viene a la baja. Pasar del 54% a lo que termine dando este año, que será bastante más bajo el año que viene, es una confirmación de que esa tendencia se rompió, al menos hasta ahora. Si se quiere, hay dos etapas dentro del año. En la primera mitad se vio una desaceleración muy fuerte. Teníamos niveles inflacionarios que estaban en el 1,5% en promedio y esta segunda parte donde vemos unos niveles más altos. Se aceleró respecto de lo que era la primera mitad, pero en términos de la tendencia, sigue a la baja. La clave es qué pasará del día después. Si el año próximo se podrá continuar con esta tendencia en términos interanuales. A principio de año, no bien empezó la pandemia, se puso muy fuerte el acento en los distintos acuerdos de precios, los precios máximos, se congeló el tema de tarifas. En la segunda mitad del año lo que se empezó a ver es que se iban permitiendo aumentos en algunos de esos precios máximos; se permitió un aumento en naftas, en algunos alimentos, y eso obviamente empezó a impactar en materia inflacionaria”.

 

“El Indec no puede hacer proyecciones. Medimos lo que pasa realmente. Obviamente tengo internamente proyecciones. Mi rol institucional hace que vea lo que fue pasando”, agregó.

 

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Ante la pregunta de si vamos a volver a una inflación para 2021 similar a la de 2019, Lavagna respondió: “Sí, tuvo que ver con las medidas: el congelamiento de algunos precios, los precios máximos, la estabilidad del mercado cambiario, sobre todo en la primera mitad. En la segunda mitad, algo del mercado cambiario, el oficial mismo, tuvo alguna variación que algún efecto también tuvo en precios. La clave para mí es cómo hace el Gobierno para administrar el retomar una normalidad. No se puede vivir con precios máximos o totalmente regulados. No sería una economía que fluya naturalmente. La clave será si se puede ir liberando algunos precios con una tendencia que siga a la baja. Dependerá de cómo se vaya administrando. Será un poco más difícil que al principio de los precios más regulados, donde se bajó muy fuerte. En los meses donde daba una inflación del 1,5% yo advertí que tampoco debíamos ponernos especialmente felices”.

 

Sobre su visión en torno a la inflación, sostuvo que “el 1,5% fue con múltiples restricciones, precios máximos o regulaciones, que generaron esa baja también. Es lógico que cuando se liberan o permiten aumentos, exista una contraparte en inflación. No significa que se vaya a una hiperinflación. Estamos muy lejos de eso. La inflación sigue siendo uno de los problemas centrales de la economía argentina. Argentina ya viene con inflaciones muy elevadas desde hace muchos años y eso hace que la resolución del problema no se pueda pensar en un año. Es imposible suponer que Argentina llegue a una inflación de un dígito en menos de dos o tres años. Lo importante es que esa tendencia año a año sea un poco más baja. La pregunta es si se logrará seguir a la baja el año que viene”.

 

Lo que importa cuando uno mira la inflación o cuando hace la medición oficial es ver lo que efectivamente se tuvo como precios en un almacén, un supermercado o al cargar nafta. No sobre qué hubiese pasado con otras reglamentaciones. Efectivamente, todas esas reglamentaciones influyeron en que la inflación fuera más baja. La clave es cómo se usan esas herramientas transitorias, para ir trabajando en el resto de las variables para estabilizar la inflación. No había otra forma en el contexto de pandemia, con la emisión monetaria tan alta que hubo para poder atender los IFE. Pero se sabe que todo tiene un costo. Las decisiones que uno toma no son gratis, en algún momento tienen un costo. Es esencial aprovechar esas medidas transitorias. Si no se puede seguir bajando, la clave del 21 será mantenerla en un nivel parecido al de este año”, sostuvo Lavagna en la entrevista.

 

Y agregó que “en todos estos años de inflación muy alta fue como que se iban saltando escalones. Efectivamente, se pasó de una inflación del 15% a una del 25%; luego a una del 35% y terminamos en una del 50%. 2016 fue el año en que se hicieron ajustes muy fuertes de tarifas, más la devaluación. En 2017 hubo aumentos de tarifas un poco más bajos y un tipo de cambio que se mantuvo estable. En 2018 fue cuando de vuelta el tipo de cambio pegó un salto importante”.

 

Fontevecchia remarcó que el Presupuesto prevé una inflación más bien más baja y un crecimiento del 5%, después de una caída del 12% del producto bruto. Y le consultó: “¿Se puede conjeturar que en realidad se fue cuidadoso en hacer esa planificación subestimando y subproyectando tanto la inflación como el crecimiento? Si en lugar del 5% se crece el 7% u 8%, y en lugar del veintipico hay cuarenta y pico de inflación, ¿eso contribuye a que el Estado tenga más recursos y eventualmente se pueda reducir el déficit o se pueda gastar más?”.

 

Lavagna respondió que “es muy difícil todavía ver cómo quedarán la economía argentina y la mundial en la pospandemia. El mundo entero está en una crisis muy grande y Argentina le suma la particularidad de que ya viene de una recesión de varios años. El efecto para nosotros es acumulativo”.

 

También hubo tiempo de hablar de los números en la anterior gestión. “En los últimos dos años de Macri más el 12% de este año, llegamos casi a un acumulado del 20%. En 2001, la caída fue de alrededor del 10%”, sostuvo el director de Perfil. “Hay que llevar todo eso a lo social y lo laboral. Más allá del número que termine dando la caída, en términos sociales no es lo mismo tener una caída del 10%/12% del producto por un año por única vez, a raíz de una pandemia, que la acumulación de crisis y una situación de inflación tan elevada. El deterioro social que se va produciendo es muy grande. La pobreza estructural en Argentina se va solidificando. Cuesta mucho más romper la tendencia de la inflación que hace cinco años”, dijo Lavagna.

 

Y en cuanto a las herramientas que se pueden utilizar para que la inflación baje, para el líder de Indec “debe ser a través de una combinación de medidas. Empezar a tener una macroeconomía sana, en cuanto a superávit y ritmo de crecimiento con inversión. No soy de los que solo miran la variable “inversión o consumo”. Mi padre me inculcó que la economía es un mecanismo de relojería. Cuando se mueve una variable, cambian también las otras. Para movilizar con equilibrio tiene que haber un compromiso político”.



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