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PANDORA: | 7miradas

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 El Presidente no es intransigente; es un durísimo  negociador. Tanto que desmaya las presiones de las que es objeto para elegir el momento de ceder en aquellas que coinciden con su pensamiento.

 En definitiva es un manejador excepcional de los tiempos. Los cambios que están obligados a construir ante el nuevo escenario los hará con delicadeza casi imperceptible.

 La solución planteada por la decisión del Presidente implica una reafirmación república y la presencia de hombres probos de la política. No será un cambio menor pues mejorará la calidad de las decisiones oficiales de aquí en más sin descartar la renovación de nuevos aspirantes a manejar la cosa pública.

 La decisión abre la oportunidad que un presidente no peronista no sea relevado antes de término hasta se acerque a ser reelecto. ¿El fin del bipartidismo? ¿Y tal vez del populismo violento y vulgar?

 Lo vertiginoso de la política parece haber arrastrado todo a su paso. La fórmula electoral conocida hace pocas horas, no ha dado espacio a casi ningún otro tema de los que habitualmente ocupan el tiempo de los argentinos. Quienes dedican su habilidad a interpretar los hechos que ocurren en este tiempo electoral, realizan ingentes esfuerzos por dar una explicación que justifique la imprevisión en la que fueron sorprendidos con el anuncio.

 La decisión puede ser interpretada desde distintos ángulos, casi todos, vinculados a la acción política en la que se anida la elección de un binomio presidencial, sin embargo lo obvio debe ceder, frente a los comentarios generados desde otros espacios. Es que lo decidido obliga a mirar la trayectoria del nuevo compañero de ruta, para intentar desentrañar cuáles serán sus incumbencias.

 Esos análisis no fueron ajenos a los diálogos judiciales que se establecieron en horas de la tarde, luego de conocida la elección del eventual presidente del Senado. Las primeras voces que se escucharon en apoyo del nuevo protagonista de la escena, fueron las de aquellos que no se reconocían representados por el actual Ministerio de Justicia, y rescataban el conocimiento que sobre el sector posee Pichetto, antiguo participante de la comisión de Acuerdo del cuerpo que presidirá y absolutamente vinculado al Consejo de la Magistratura.

> Obviamente estuvo en la conversación el hecho ocurrido hace pocas semanas, que dejó varados un significativo número de pliegos, que se habían enviado al Senado para su designación y que se presume no pasaron desapercibidos para el flamante escudero del Presidente Macri.

 Varios manifestaron su satisfacción por la llegada del nuevo candidato, a quien consideran un interlocutor hábil para canalizar las necesidades del Poder Judicial y además, un comprensivo operador del debido funcionamiento de uno de los Poderes de la República.

 En punto a su independencia para operar los temas vinculados a la justicia, se recordaba en los corrillos, su desinterés por posibilitar la designación  de la Procuradora Weinberg de Roca,  a quien no le reconocía las habilidades necesarias para desempeñar ese cargo. En ese sentido, quienes opinaban sobre ese aspecto del conocimiento de Pichetto, ponían de resalto su conocimiento personal de un importante número de integrantes de la Justicia y las recíprocas simpatías existentes entre ellos.

> Unido lo comentado a la finalización del periodo protagonizado por el Ministro Garavagno, se torna obligatorio pensar quien pueda sucederlo.

 Todo hace suponer que el nuevo integrante de la dupla Ejecutiva hará prevalecer su opinión y su criterio, a fin de cercenar la llegada de alguno de los aspirantes a esa sucesión que anticipa, para quienes conocen del tema, una nueva frustración en la conformación del Poder que debe frenar los excesos de los otros dos y garantizar a los ciudadanos el respeto de los privilegios que les otorga la Constitución.

 La conclusión del análisis terminó privilegiando la mesura y ponderación que se reconoce al nuevo personaje de Cambiemos, que se deja entrever como un adecuado vínculo que podrá interactuar adecuadamente logrando poner fin a las rispidas relaciones existentes entre los jueces y el Ejecutivo.

 Así las cosas, el día concluyó en Comodoro Py con la esperanzada tranquilidad, de que el futuro podría resultar en una nueva realidad en la que, nuevas caras y nuevas formas, generarán el ambiente propicio para inaugurar un nuevo modelo de justicia.

 Hay alrededor de un 50% del electorado no acepta que la oferta se limite a dos opciones: el Gobierno o las fuerzas K. Es interesante –y comprobable- hasta qué punto la sociedad se irrita ante las diferencias y enojos de los candidatos en juego y su despreocupación por el malestar social de los votantes ante problemas puntuales que los afligen: costos de vida, inflación, inseguridad laboral, pérdida de pequeños privilegios o de clientes en casa de empresas modestas, para no hablar de circunstancias más dolorosas como la privación de medicinas o de recursos educativos.

 Roberto Lavagna se liberó del triunvirato de Alternativa Federal y del desgaste tóxico producido en particular la filosa ambigüedad de Massa.

 Roberto Lavagna, con su confirmación a candidato presidencial, apunta a concretar ese sentimiento colectivo de la necesidad de una tercer opción. Su discurso concreto inaugural tiene que articularse en una praxis política compleja. Será competitivo –o al menos influirá en el resultado de las elecciones- en tanto él y sus colaboradores tejan la compleja trama electoral que lo acompañe.

 “Consenso 19 tiene como objetivo central servir con coherencia a la vida pública argentina y des polarizar y por ende evitar una sociedad dividida y en conflicto permanente. Todos lo sabemos: las sociedades divididas no progresan. Así dijo en su presentación electoral Roberto Lavagna.

 Hay que poner en marcha la economía, única manera de alcanzar el bienestar; hacer de la estimulación temprana, de la nutrición infantil y de la educación un “continuo” de acciones y políticas que aseguren un cambio total en el desarrollo de la niñez y la juventud, que es hoy el sector más afectado por los fracasos anteriores.”
“Reforzar la democracia republicana significa impedir que grupos minoritarios pretendan, con 30 o 35 % de los votos
dominar órganos esenciales como el Consejo de la Magistratura, la Corte Suprema, los organismos de control o el propio Congreso Nacional.”
 El mundo moderno funciona en base a coaliciones de gobierno, a gobiernos de Unión Nacional, a mecanismos de participación en periodos entre elecciones y por eso hemos presentado el proyecto de Consejo Económico Social, claramente dominado por la sociedad civil como complemento de los órganos representativos.            ​
Argentina tiene -Recursos naturales ahora ampliados por el gas y el petróleo de Neuquén.

 Tiene Recursos Humanos, 7.000.000 de argentinos que deberían estar trabajando y no lo están o lo están en tareas de muy baja productividad.
Tiene Capital disponible emigrando a razón de 10 o 15 mil millones de dólares por año (ahora mismo emigrando a razón de 1500 millones de dólares por mes.  Una verdadera lluvia de inversiones de adentro para afuera)

 Hay que volver a políticas que armonicen consumo, inversiones y exportaciones.
¡¡Creemos y nos comprometemos a bajar a CERO POR CIENTO los impuestos a las ganancias sobre las empresas PYMES y sobre los jóvenes emprendedores que inviertan, re- inviertan y creen trabajo!!
Creemos y nos comprometemos a una mejora gradual de Poder de compra en los bolsillos de los argentinos. Solo con medidas de este tipo saldremos del largo parate.

  “Sin falsas ilusiones.  No hay lluvia de inversiones donde no hay rentabilidad.  Tampoco hay consumo sostenible donde no se invierte y no se crea trabajo. Estas falsas ilusiones solo son la antesala de la inflación y por eso llevamos ya tantos años de muy alta inflación.”
“Parte de la nueva educación tendrá que ver con la economía circular y con lo que Francisco definió como el cuidado de la “casa de todos” que tanto compromiso les genera a ustedes las nuevas generaciones.
Mi mensaje es claro, “salgamos” de esta situación de país parado, sin empleo, con educación y salud cada vez más desigual y donde la única ley es la del “sálvese quien pueda”.

 Sergio Massa describe a la Argentina como una patética Angola blanca. La Argentina no es así. Hay a grandes trazos, daño social y malestar. Quienes lo sufren rechaza el tremendismo y el apocalipsis de su discurso de Massa.

 Los candidatos, a punto de iniciar la competencia electoral, deberán ser cuidadosos en la lectura de una sociedad afligida que requiere desesperadamente de esperanza, a corto, mediano y largo plazo. No es cosa de aficionados ni de tocar de oído: por algo retumban todavía los nombres de David Ratto, Eliseo Verón, Manuel Mora y Araujo, Ramiro Agulla…Hoy por hoy, Jaime Durán Barba es el único con semejante visión. Desde otras miradas cabe mencionar a Eduardo  Fidanza y Jorge Fontevecchia.

 Ya interviene directamente el franco tirador catalán Antoni Gutiérrez Rubí, quien fuera asesor e Cristina Kirchner y hoy alimenta las ansiedades de Sergio Massa.

 Gutiérrez-Rubí trabaja en toda Latinoamérica: en República Dominicana, Ecuador y Chile -además de Argentina- y frecuenta en Panamá, Colombia, Uruguay, México y Puerto Rico.

 Su tarea en estos lugares ocurrió tres años atrás cuando comenzó a trabajar con intendentes de la provincia de Buenos Aires. En 2017, fue invitado a charlar con Cristina Fernández de Kirchner en un largo encuentro en el departamento de la ex Presidenta en Juncal y Uruguay, a donde llegó de la mano del ex intendente matancero Fernando Espinoza y de la consultora Alejandra Rafuls.

 Analizan distintos sondeos cuantitativos y cualitativos. Encendió a Massa al explicarle que el número de descontentos con Cambiemos iba en aumento y que debía ir por aquel electorado.

 Empezó a repetir que hay “otro camino” y “otro modo de hacer las cosas”. “Tenés que representar a la mayoría social que quiere un cambio de gobierno, tenés que estar en donde está la mayoría”, dijo Rubí. Massa  aceptó. La primera etapa del posicionamiento opositor se inició a fines del año pasado.

 Durante el verano, le propuso que Sergio Massa comenzara un “mano a mano” con los votantes en una recorrida por distintas provincias a bordo de una camioneta. En marzo, el discurso de Mauricio Macri en la asamblea legislativa fue la excusa para agredir al Presidente: un equipo de Rubí analizaba las palabras en el momento y se subían a las redes sociales las contradicciones en el discurso.

 Rubí le sumó ser un “candidato propositivo”. O sea dar respuestas concretas a los problemas. Durante estos últimos meses, el líder del Frente Renovador intensificó su pelea con el macrismo. “Macri fracasó, no la Argentina. El Presidente es culpable de la situación argentina”, fue lo que ensayaron con Rubí y que luego Massa repitió.

 Otro de los consejos de Rubi fue no atacar al electorado de su anterior clienta, los votantes de Unidad Ciudadana. “Son muchos sin ellos no podemos”. El posible prólogo de una nueva alianza con el kirchnerismo. Defendió a Florencia Kirchner cuando se conoció la enfermedad por la que viajó a Cuba y pidió que convocaran a Cristina Kirchner a un diálogo de todos los sectores. Ni Vidal ni tercera vía.

 Rubí sigue hablando con ella cada 15 días.  Aclara pero esos consejos no son remunerados.

 Gutiérrez-Rubí sugirió a Massa la construcción de una “alternativa real” a las opciones de Macri y de Cristina y, elevar las críticas al actual gobierno que “nos lleva a un callejón sin salida. Por eso, hay que construir otro camino que sí lo hay”, detalla en la última charla vía Skype y que afirma que “6 de cada 10 argentinos dicen ser opositores y que por eso, lo primero que debemos hacer es liderar la oposición”.

 Duran Barba cree que la campaña se definirá la polarización entre el oficialismo y los Fernández. Las terceras vías marchan hacia el desguace. Entre el electorado  incondicionales de las dos fuerzas, el asesor subraya dos tendencias: decepción por la performance oficial  y grandes reservas ante la eventual gestión de Cristina Kirchner.

 Duran Barba pretende aumentar el miedo hacia la candidata a vice. “Ella cometió un error con la fórmula en Provincia. Pasó por encima a los intendentes. Ni siquiera hizo la farsa de un congreso. Eso deja gente resentida”, analizó tras la fórmula Axel Kicillof-Veronica Magario para la gobernación bonaerense.

 El dedazo a Alberto Fernández, resalta la percepción sobre la “prepotencia” cristinista.  “Nos ven como nerds sin malas intenciones. Guillermo Dietrich no apasiona a nadie. Pero tampoco espanta. Cristina, en cambio, está rodeada del tren fantasma” comentó Durán.

 El consultor sostuvo diferencias con Peña, a raíz del anuncio sobre el congelamiento de precio. Él  lo impulsaba, ante la resistencia ideológica del jefe de gabinete y de Mauricio Macri.

 En estos días Durán Barba analiza las conclusiones del último focus group de su aliado, el psicoanalista Roberto Zapata. Y también los tracks diarios sobre la imagen de Macri y Cristina. Es una encuesta que se actualiza diariamente, a cargo de Duran Barba: Gandhi Espinosa Tinajero, desde la consultora.

 Sostiene que la imagen de Macri le sacó rédito al anuncio de que Alberto Fernández sería el candidato del Kirchnerismo. Le sirvió al oficialismo para frenar la caída del Presidente. Macri tenía una percepción negativa de 58 puntos. La positiva era de  38. Desde ese momento, el rechazo bajó a 51. Y la valoración subió a 44.

 “Esta va a ser una campaña de WhatsApp a WhatsApp”. Esa fue la conclusión que sacó el colaborador de uno de los principales candidatos de Cambiemos tras escuchar, durante algo más de una hora, la estrategia  de Marcos Peña para las elecciones de este año.

 El jefe de Gabinete reunió a los principales estrategas de Pro con los equipos de la Ciudad, la provincia y la Nación para pulir las tácticas que pondrá en práctica el “laboratorio electoral” del oficialismo. El escenario elegido para la “charla técnica” fue la misma quinta presidencial de Olivos. Mauricio Macri, recién llegado de Salta, hizo un paso fugaz para saludar.

 A Olivos asistieron María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta, junto a colaboradores políticos y equipos de comunicación. Van a trabajar coordinadamente”. Tras habilitar el Paseo del Bajo, y la inauguración de la ampliación de la línea E, el metrobús de Quilmes y el viaducto del San Martín.

 Los voluntarios son unos 300.000 de una base de datos del partido de Macri con información personal,  casilla de mail, celular) dispuestos a difundir el mensaje de Pro. En 2015 esa base de datos había llegado a un millón de personas.  En el partido se aseguraron que los voluntarios sean activistas dispuestos a militar por la continuidad de Cambiemos en sus círculos sociales.

 La estrategia electoral del Pro desembarcará con publicidad electoral en Google, Facebook, Instagram y Twitter. Contratará agencias especializadas para llegar con su mensaje a los segmentos adecuados.

 “Voy a ser candidato contra Cristina o contra quien sea” dijo Daniel Scioli en diálogo con Jorge Fontevecchia, excelente editor y periodista.

 “Mantengo esa decisión convencido del servicio que le puedo dar al país de poner un punto final a esa grieta que tanto daño está haciendo adentro, y en la percepción que hay del exterior.”

 Es mucho más cómodo hacer cola para pegarle a Macri y ser opositor. Pero sobre eso prevalece mi sentido de la responsabilidad frente a la Argentina, que necesita puntos de encuentro y buenos.

 “Me saludan vecinos preocupados por el aumento de la luz, porque no les alcanza el sueldo por la inflación y no me están preguntando en qué espacio voy a participar. Entiendo las ansiedades políticas y las de los medios de comunicación, pero hay una ansiedad superior, que es la de la gente, que no puede esperar hasta el 10 de diciembre.”

 Se mueve la misión de la mesa negociadora nombrada por la Convención Nacional de la UCR, que dio mandato para “ampliar” Cambiemos. Los radicales miden la predisposición de Mauricio Macri de discutir estrategia electoral. Alfredo Cornejo y Ernesto Sanz van a arrancar los contactos con otras fuerzas. Integrantes de la Comisión de Acción Política, creada con el propósito de “reformular” Cambiemos. El cuerpo lo completan los gobernadores Gerardo Morales y Gustavo Valdés. “La pelota la tiene el Gobierno. Vamos a ver cómo mueven ellos”, agregaron cerca de Cornejo. El jefe partidario había encarado charlas de aproximación en la previa a la Convención con Juan Schiaretti, Roberto Lavagna, Sergio Massa y Juan Manuel Urtubey.

 En la Casa Rosada hicieron saber que habrá reunión con los socios aunque sin apuro. Y que podrá discutir la candidatura a vicepresidente, lo que ratifica el rechazo a una eventual competencia en primarias y al cuestionamiento del intento de reelección de Macri. Se trata más bien de encontrar acuerdos en cuanto a negociaciones con el peronismo, cuidado de las provincias radicales y sustitución por otros correligionarios en aquellas senadurías y diputaciones. En aquellos casos donde se vencen los términos.

 Marcos Peña celebra la “ratificación” de Cambiemos. Lo cruzó Yacobitti y Rafael Pascual, miembro del comité nacional que debe dar la palabra final sobre la estrategia partidaria. “El documento aprobado le da a la UCR las herramientas necesarias para trabajar en las construcción de un nuevo frente, más amplio… Ahora esa cuestión de voluntades”, reforzó esa posición Lousteau.

 El radicalismo cuestiona: “Algo hay que hacer, así como estamos vamos a chocar contra una pared. Hay que integrar la fórmula, que a Mauricio le compite alguien, lo que sea. Ellos son bastantes cerrados pero hay que analizar todas las alternativas”, evaluó uno de los negociadores.

 Eduardo Fidanza es un pensador de la política. De ahí que es oportuno trascribir sus reflexiones publicadas hace pocos días en “La Nación”:

 No es exagerado afirmar que la elección de autoridades mediante el voto constituye el momento estelar de la democracia. Este hecho legitima a la vez que compromete al poder político, cuyos poseedores deben rendir cuenta de su actuación. En cierta forma, una elección democrática invierte el orden de prioridades del sistema, colocando en primer lugar las demandas sociales y no el interés de los grupos dominantes.

 Mediante los comicios, la decisión del pueblo determina la suerte de los proyectos de las elites políticas y económicas. Aunque el sufragio esté condicionado por distorsiones cognitivas, manipulaciones u otras asimetrías, el dictamen que arroje definirá la conformación del gobierno y la oposición.

El elector no tiene demasiado control sobre lo que harán los elegidos, pero es decisivo para determinar quiénes serán y cuánto durará su mandato.

Un sondeo de Poliarquía arrojó el año pasado que el 56% de la población está insatisfecho con el funcionamiento de la democracia, resultado acorde con la tendencia detectada por el Latinobarómetro, que caracteriza al lapso transcurrido entre 2008 y 2018 como “una década de disminución constante y continua de satisfacción con la democracia”.

Este dato debe ser cotejado con los probables motivos del desencanto: por un lado, la insatisfacción con la economía y la distribución de la riqueza, cuya evolución es similar a la que registra la valoración de la democracia; y, por el otro, el descrédito de las instituciones y los poderes del Estado. Los entrevistados expresan la desilusión en términos muy claros.

 Las demandas insatisfechas de justicia distributiva y transparencia obligan a ampliar el análisis al capitalismo, para plantear cómo su lógica puede favorecer o frustrar la legitimidad del sistema político.

En un estudio sobre la desigualdad mundial, el economista Branko Milanovic se pregunta, ante la regresión en la distribución del ingreso y las oportunidades, si en esas condiciones es sostenible el capitalismo democrático. Argumenta que las democracias se están convirtiendo en plutocracias en las que los ricos imponen la agenda, en detrimento de las clases medias y los pobres.

Sobre su duro diagnóstico resuena la contradicción del capitalismo expuesta por Max Weber: la racionalidad económica está estructuralmente desacoplada de las demandas de bienestar y justicia.  En términos más sencillos y próximos: una macroeconomía sana puede ser una condición necesaria, pero no garantiza el reparto democrático de los bienes materiales y simbólicos. Los niños no se alimentarán mejor ni los jueces se volverán imparciales e independientes si se alcanzara el equilibrio fiscal. La cuestión es mucho más compleja y los votantes lo intuyen.

 Eso les otorga un sesgo progresista a los programas de los partidos, aun a los del oficialismo, que no comparte esa orientación. Desde afuera se juzga esta conducta como una patológica inclinación al populismo. Un riesgo para el capital, al que no le faltan razones para sospechar: aunque espoleadas por la angustia electoral, las últimas medidas del Gobierno (acuerdo de precios, congelamiento de tarifas, créditos subsidiados para el consumo) van en esa dirección. Busca que los estratos medios no lo abandonen porque perdería las elecciones. Y esa amenaza seguirá vigente después de las urnas.

 En estas condiciones, antes que inviable, la Argentina parece una nación difícil de encasillar. No será Venezuela ni lo puede ser. Pero tampoco Brasil o México, a los que no se asimilará mientras su amplia clase media se mantenga en pie. Este país posee además otra singularidad perturbadora: el Papa es argentino y prefiere a los pobres. Con estos antecedentes, es probable que al FMI no le quede otra posibilidad que renegociar en 2020 con esta cultura singular y desconcertante, más allá de quién gane la presidencia. Acaso esta transacción ayude a la síntesis entre racionalidad económica y justicia social que el capitalismo global le debe a la democracia.


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