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PASAN COSAS? O LAS COSAS PASAN?

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Por: Carlos Fara. Pasan cosas? O las cosas pasan? En este caso, el orden de los factores altera el producto. Si pasan cosas, entonces hay sucesos relevantes, que dejan huella. Si las cosas pasan da la impresión que es un “todo pasa”, como dijo el filósofo Grondona.

Falta exactamente un mes para la elección, y da más la impresión de que las cosas pasan. Y no porque no sean importantes, sino porque lo que define es la capacidad de absorción –positiva o negativa- por parte de la sociedad. Volvemos a algo que ya señalamos en la pre PASO: si el organismo no tiene reacción (o no tiene fuerzas para reaccionar), será difícil esperar algún impacto. Sobre esto alguna conclusión sacaron los distintos campamentos políticos: a tontas y a locas no se ganan votos.

Siempre es interesante repasar los “sucesos argentinos” de los últimos 7 días:

  1. declaraciones + viajes relativos a la negociación que nunca termina de arrancar con el FMI;
  2. cambio en la secretaría de comercio y nuevas negociaciones con los empresarios;
  3. la CGT se unifica con Moyano?
  4. más reclamos y movilizaciones de los movimientos sociales;
  5. el presidente muta su rol, dejando de lado su apego a la jefatura de gabinete;
  6. el oficialismo adopta un nuevo mantra (Sí!);
  7. idas y venidas con las exportaciones e importaciones para ajustar la canilla del Banco Central;
  8. ley para discutir condiciones laborales en empresas de más de 100 empleados;
  9. viajes de egresados para los estudiantes bonaerenses;
  10. se va Elena Highton de la Corte Suprema;
  11. fallo judicial sobre el Pacto con Irán;
  12. empezó la publicidad oficial de las campañas electorales;
  13. Aníbal critica a Nik.

Como verán lectores, pasan muchas cosas. Algunas indignarán o no, otras son poco relevantes para la calle pero importantes para la institucionalidad y la política, y otras tratan de tener impacto en los ciudadanos. La pregunta central es ¿cuáles de estas podrán dejar alguna huella en la opinión pública para que se refleje en las decisiones de voto? Probablemente ninguna.

¿Ninguna????? No, pero todo merecer una aclaración.

Acá se listaron 13 ítems. Obviamente sucedieron más cosas, pero si no la lista sería interminable. Entonces vamos a dar algunas pistas para [email protected] [email protected], teniendo en cuenta que esto NO es “verdad revelada”.

 

  1. No se debe leer el efecto individualmente, sino como bola de nieve. Esto significa que la sumatoria de cosas va generando ánimo positivo y negativo. Por eso “la gota que rebalsa el vaso” es solo una gota, pero tiene un rol estratégico. Solo como gota vale lo mismo que la 1 o la 100.
  2. El efecto de corto plazo no cuenta: si la noticia sale de la conversación pública en menos de 24 horas, game over. Hablemos de otra cosa. Acá ubicaría a los ítems 9 y 13.
  3. La complejidad cuenta: los ítems 8, 10 y 11 no son de fácil comprensión y retención por parte de los votantes. Ergo no apostaría mucho por su efecto electoral.
  4. Cuánto afecta al votante independiente, no a los núcleos duros. El 4, el 9 y el 13 no le hacen ningún favor al oficialismo. Difícil que convenza a algún oscilante.
  5. Ítems que producen indiferencia de corto plazo: acá pondría los ítems 5, 6 y 12. Solo con el paso de las semanas se podrá ver si tienen algún efecto duradero.
  6. Quedan por ubicar a aquellos ítems que el independiente mirará con algún escepticismo: aquí podríamos ubicar los puntos 1, 2 y 7. Se huele que pueden afectar la vida cotidiana y, en ese sentido, la precuela juega en contra del gobierno. Algo así como “mi pasado me condena”.

Siempre tomo nota de lo que le preguntan a una persona muy allegada: “¿Y Carlos qué piensa de todo lo que está pasando?”. Aquí los interesados en mi asesoramiento gratuito se refieren a la sumatoria de sucesos, pero desde una perspectiva ética o ideológica que, como ya saben, no es materia de consideración de esta columna de realpolitik.

Buena parte de nuestro trabajo es ser contraintuitivo. Es decir, tenemos que desafiar todo el tiempo los sesgos cognitivos, empezando por los propios. Al respecto, aplausos para los Nobel de Economía de este año: un premio a la evidencia empírica. Hay demasiado economista haciendo afirmaciones de un lado y del otro a partir de supuestos teóricos sin contrastación científica.


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