Inicio Opinión Shock de ajuste ortodoxo y todos los huevos en la canasta de Washington

Shock de ajuste ortodoxo y todos los huevos en la canasta de Washington

15 minuto leer
Comentarios desactivados en Shock de ajuste ortodoxo y todos los huevos en la canasta de Washington
0


Uno de los primeros cometidos que Javier Milei se esmeró cuidadosa pero discretamente en ratificar durante su fugaz visita a Washington fue la compra de 24 aviones F-16. Fue una decisión enderezada con su promesa de alinear su gobierno con los Estados Unidos e Israel. Para la Casa Blanca, que todavía está tratando de entender a este particular y bisoño personaje ya de la política que presidirá un país caótico pero con mucho peso en la región, esa ratificación disolvió la preocupación de que la Argentina se inclinara por aceptar la oferta china de reequipar a la Fuerza Aérea, cuya anemia de aviones todavía no se ha repuesto de las pérdidas sufridas en la guerra con Gran Bretaña en ¡1982!. La chanza que corría estos días es que se carecía de equipos para cumplir con la autorización de derribo de amenazas aéreas –aviones, drones– durante la asunción presidencial. Es decir, una orden abstracta por la imposibilidad de ser cumplida, salvo que la cumplan otros.

La opción por los F-16 norteamericanos, que están en Dinamarca, tuvo un significado importante porque cambiar de proveedor militar, como proponía un ala del gobierno saliente encabezada por Cristina Kirchner, no era un mero cambio de mecánico sino de orientación estratégica en una materia demasiado delicada. Sabino Vaca Narvaja, embajador saliente en Beijing y maoísta tardío, empujó mucho esa opción. Vaca Narvaja es kirchnerista de paladar negro y apeló a todos los resortes –y los chinos tienen muchos– para inclinar la balanza a su favor, pero pudieron más el peso de Washington y la persuasión de Jorge Argüello, embajador saliente en EE.UU., que fue despedido por el equipo de Biden con honores en un desayuno en la Blair House, un lugar privilegiado de la Casa Blanca para los visitantes ilustres. Delicada diplomacia al servicio de la política.

Milei, entonces, continuará las gestiones del anterior gobierno a cargo de Jorge Taiana, ex ministro de Defensa. Fue un gesto del presidente electo para seguir ablandando corazones y que Washington tire una nueva soga financiera en medio de este pantano económico.

Con muy discreto perfil desembarcarán en Buenos Aires personajes importantes del staff permanente de Washington: Jay Shambaugh, secretario adjunto del Tesoro norteamericano; Michael Kaplan, un poderoso burócrata de la línea de ese ministerio, con quien se topan siempre los ministros argentinos pedigüeños, invariablemente ávidos de fondos frescos; y Mike Pyle, representante directo de Biden en el G-20 y el G-7, el club de las naciones más poderosas del mundo. Deducción de cajón es que los funcionarios vienen a tomarle la temperatura a la situación local y a tomar contacto con el staff de Luis Caputo y de la nueva administración, necesitada de urgentes préstamos puente para saltar los que se predicen como el período crucial para Milei y su gobierno: los primeros cuatro meses. Pero, no es de extrañar, hay muchas dudas en el Departamento del Tesoro y lo mismo en el Fondo Monetario. Sin embargo, el envío de estos influyentes emisarios son indicativos de interés por ayudar. Como también, la posible presencia del presidente ucraniano Volodimir Zelenski en la asunción, solo posible por un gesto americano, deducen aquí.

“Ver para creer”, dicen en EE.UU., resignados a la mano siempre extendida de un país sin rumbo y confundido, con un nuevo jefe de Estado que se declara seguidor de Trump, pero le ruega a una administración enfrentada con el admirado por Milei. Ya lo ha dicho uno de los viajeros para mostrar su flexibilidad. El FMI “debe estar dispuesto a retirarse si un país no toma las medidas necesarias”, dijo Shambaugh.

A pesar de las aprensiones que despierta Argentina y el propio Milei, el hecho que allá tienen cuidadosamente en cuenta es que el nuevo presidente llega sostenido por una elección contundente y una ilusión popular muy perceptible. Claro que, como siempre se dice en política, una cosa es hablar de la muerte y otra cosa es morirse. Traducido: una cosa es hablar del ajuste y otra es soportarlo.

El discurso que Milei hará frente a quienes se acerquen al Congreso, primer gesto de ninguneo a los legisladores y al Congreso, pedirá esfuerzo y sacrificio para enfrentar la crisis. Darle la espalda a la política en su primer contacto como presidente es sólo simbólico. Milei sabe que el gasto político no tiene el volumen suficiente como para que la gente no sufra el peso del inevitable y profundo ajuste.

El pronóstico de una devaluación fuerte (¿80%?) y de la liberación de precios de tarifas y combustibles –antes que termine el año habrá otro aumento– y, además, del trigo, que llevará el precio del pan y de los fideos, consumos populares, mucho más arriba, tendrá un impacto que Milei supone servirá para ir abriendo las puertas de una financiación externa. La inflación de enero y febrero superará, anticipan, los dos dígitos. Se estima, también, que la caída de subsidios hará subir el transporte y las jubilaciones están en la mira, así como los planes sociales. Las tasas de interés subirán y habrá recesión. Un shock ortodoxo en toda la línea.

El ajuste tendrá, entonces, un fuerte impacto social y será la política la que tendrá que tejer el sostén. El nuevo presidente de la Cámara de Diputados debutó con lógica impericia ante un pleno en el que los radicales terminaron imponiendo a Julio Cobos y el PRO no pudo nominar a su vicepresidente tercero porque allí el horno no está para bollos: Ritondo, frustrado candidato de Macri para la Cámara, no pudo impedir que le brotara otro bloque impulsado por Miguel Pichetto, Monzó, Lospenatto y Massot, sector al que le atribuyen afinidad con Horacio Rodríguez Larreta, y todavía no se sabe si los más puros seguidores de Patricia Bullrich permanecerán en el espacio.

No hay todavía coordinación y eso es evidente. El gabinete elegido es un combinado de funcionarios de distinta extracción política; algunos que se conocen por primera vez. El desafío es así aún mayor y también los recelos. Karina Milei, personaje central de la nueva administración, concentra el poder interno y lo ejerce. También concentra los odios que despiertan los humores personales que le transmite a su hermano de quien es una celosa cuidadora.

Los movimientos telúricos en las cumbres borrascosas de La Libertad Avanza determinaron la reducción de poder de Victoria Villarruel, la vicepresidenta que cuando hablaba en la televisión durante la campaña decía “la fórmula opina”, como una manera de ponerse en el mismo nivel que Milei. Dicen que Villarruel había cerrado con Miguel Angel Toma que sería el jefe de los espías y así lo habría presentado ante Marc Stanley, el embajador estadounidense. Milei, enterado, fulminó al candidato, puso distancia de su vice y cuidó que este traspié de su compañera de fórmula se supiera.

El desafío que hoy se inicia en el país es mayúsculo y tiene enfrente enormes dificultades para el hombre de a pie. Y no solo para él.

Milei entenderá con todas las letras la ironía que dejó en sus oídos Sergio Massa en su última reunión, cuando el presidente electo se quejaba de las presiones de distintos sectores: ¡Bienvenido a la realidad, Javier!. Claro que de paso la administración que se va también deja una estela de pobreza inédita, como indiscutible saldo del peor gobierno de los cuarenta años de democracia. Fin del relato.


Link de la Fuente

Cargue Artículos Más Relacionados
Cargue Más Por Mundo Político
Cargue Más En Opinión
Comentarios cerrados

Mira además

Los Pactos y Alianzas Provinciales construyen la Nación

«La crisis consiste precisamente en el hecho que el viejo mundo político se muere y el nue…