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SIEMPRE BASQUIAT | 7miradas

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El experto en arte René Ricard calificó como “el niño radiante” de su época. Y aún más: el nuevo Van Gogh. Él se levanta  como autor de un arte alejado de las tendencias de la época.  Nació en Brooklin. Hijo de dos de  etnias: la portorriqueña y la haitiana. Desde muy chico dibujaba todo: la TV. los cómics, pasando por los coches, taxis y autobuses que recorrían las calles. Toda esta vorágine de la cultura urbana se reflejó en sus cuadros durante toda su breve vida.

 

Con solo quince años Jean-Michel Basquiat consigue entrar en una famosa escuela de arte para niños y adolescentes superdotados que no respondían bien a la enseñanza tradicional: la City-As-School.

En 1972 y junto con su amigo y compañero de escuela Al Díaz, ambos intervinieron edificios y muros del Lower Manhattan bajo la firma SAMO, acrónico de Same Old Shit.  Es en este momento, con SAMO inundaron paredes de las calles de Nueva York y la contracultura cada vez más fascinada por la misteriosa firma, cuando los medios de comunicación y el mundillo artístico de la época empiezan a fijarse en los trabajos de Basquiat. Viendo la repercusión mediática de sus intervenciones, el artista decide ponerles fin con una despedida: SAMO IS DEAD.

Basquiat vive en las calles de Nueva York por deseo personal. La necesidad de experimentar, conocer y explorar todo tipo de mundos y submundos. Son dos años durante los cuales Basquiat duerme en bancos del parque, consume y vende drogas, pinta camisetas (que vende para comer) y trabaja como DJ en clubs que empiezan a ser frecuentados por la élite de la cultura neoyorquina.

La aristocracia cultural hambrienta de ídolos malditos, lo consagra. Brillante, con talento, negro, rebelde y sensible: Jean-Michel Basquiat lo tenía todo para convertirse en el niño radiante. La presencia de la cultura urbana y el trazo del grafiti se mezclan con la tradición figurativa europea: los cuadros de Basquiat son gritos de guerra, poesía y plástica, acertadamente mezclados en el alambique de la contracultura.

En 1982 se tiene lugar su primera exposición en solitario, en la galería Annina Nosei del SoHo neoyorquino. Es el comienzo de una serie de muestras individuales y colectivas, artículo que haría despegar definitivamente a Basquiat, convirtiéndole en el objeto de deseo de la aristocracia del arte de los 80: “The Radiant Child”.

En 1982, Basquiat protagoniza seis exposiciones en solitario. Sus lienzos suelen mostrar una figura tan inquietante como todo el imaginario del artista: un “rey negro”, figura coronada que parece representar la potencia de la cultura afroamericana en un oscuro y violento presente. En estos años realiza más de doscientos lienzos. Sus obras empiezan a ser muy cotizadas, y su persona demandada. Desde principios de los años 80 Basquiat mantiene una estrecha relación con Andy Warhol que influye poderosamente en el trabajo de ambos. Warhol declaró que gracias a él volvió a pintar con pinceles, mientras que el trabajo de Basquiat adoptó parte de la cultura del consumo masivo característica de la obra de Warhol.

Aficionado a las drogas y la vida nocturna desde su adolescencia, aumentó progresivamente su consumo hasta desarrollar una fuerte adicción por la heroína y la cocaína que provocó su temprana muerte en 1988 a los 27 años. Sigue más vivo que nunca. De un siglo a otro. Y los que vendrán.


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