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TRUMP & WALL STREET | 7miradas

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Por: Martín Burbridge. La recompra de acciones en Wall Street fue récord. Se debe a su reducción del 35% al 15% de los gravámenes a las ganancias corporativa en EE.UU. Es la mayor recompra de acciones nunca antes vista.

El año pasado, las compañías listadas en el índice S&P500 recompraron sus propias acciones por un total de u$s 1,038 billones. Así superaron el récord anterior de 2007 (u$s 690.000 millones).

Nunca se hubiera alcanzado este record de no existir el paquete fiscal de Trump, que impulsó las ganancias de las empresas y les incentivó a repatriar el dinero que tenían colocado en efectivo en el exterior.

Además, la caída en los precios de las acciones ocurrido durante el cuarto trimestre de 2018 ayudó a que compañías como Boeing, Johnson & Johson, Facebook y Pfizer recompraran.

JP Morgan considera que el mercado se va a seguir moviendo en valores muy significativos.

El escenario positivó se sostiene a la baja de impuestos, sino por otras dos variables: la Reserva Federal anunció una pausa en la política de suba de tasas de interés lo que les da más resooxígeno a las empresas para financiar sus operaciones.

El deseo del gobierno estadounidense de hacer un alto en su guerra comercial con China, una situación que afectó los resultados corporativos a ambos lados del Pacífico durante todo el año pasado.

Tras acordar una tregua de 90 días para explorar vías de compromiso, los negociadores avanzan en la dirección más deseada por las empresas; o sea rebajar el nivel de tensión comercial.

De acuerdo con PJ Morgan, ´las recompras de acciones van a estar principalmente financiadas por los cash flows (estimados en u$s 2 billones para el S&P 500) y por los balances de las firmas”.

Luego de un 2018 excelente, en el que el 70% de las compañías alcanzó resultados superiores a lo previsto durante el cuarto trimestre, los especialistas prevén que el ritmo no decaiga demasiado, a pesar de la incertidumbre que existe respecto del crecimiento económico mundial.

Los expertos del PJ Morgan también recuerdan que, por ahora, las empresas estadounidenses repatriaron u$s 340.000 millones para recomprar acciones, y que queda otro u$s 1 billón más en poder de las filiales en el extranjero.

Sin embargo, empiezan a surgir nubes negras en este horizonte (hasta ahora) diáfano para la recompra de papeles.

Si la economía no dio aún señales negativas, la política ya empezó a mostrar que, para muchos, este “festival financiero” no es del agrado de una parte de la sociedad estadounidense, todavía escaldada por la crisis hipotecaria de 2008 y las estafas que se conocieron en el sector bancario.

La campaña presidencial ya empezó, los demócratas aprovechan la noticia del boom de recompra para criticar el aumento de la pobreza y las desigualdades en Estados Unidos.

Bernie Sanders, candidato  a presidente, es uno de los que más criticó esta medida.

“¿Adónde fue a parar el dinero de la baja de impuestos para la clase media de Trump? A las compañías ricas que gastaron 1 billón de dólares para recomprar sus propias acciones con el fin de enriquecer a sus propios directivos y sus afortunados accionistas. Es inaceptable”, dijo Sanders. Y añadió: “No podemos hablar de ´boom económico´ si a un 43% de las familias de este país no le alcanza para pagar sin endeudarse el alquiler, la comida, la salud, los transportes y el celular”,

Las compañías ya empezaron a tomar nota de que podrían convertirse en uno de los chivos expiatorios de la próxima campañas electoral, por lo que el objetivo de mantener el perfil bajo también podría pasar por rebajar la recompra de acciones.

Otra candidata presidencial por el Partido Demócrata, la senadora Elizabeth Warren, presentó un proyecto de ley para limitar estas prácticas (conocido como “Accountable Capitalism Act2), una idea acompañada por su par republicano Marco Rubio, quien propone a su vez que se limite el beneficio fiscal de la recompra de acciones respecto del dividendo, considerando que perjudicaba al crecimiento económico.

Si el futuro de esta práctica puede quedar tocado por la política es algo que se verá en los próximos meses.

Una encuesta del Bank of América Merrill Lynch mostró cómo los inversores también empezaban a preocuparse por el abuso en este mecanismo, debido al creciente endeudamiento de las empresas estadounidenses, para financiar el rescate de sus papeles.

 

Por: Martín Burbridge. La recompra de acciones en Wall Street fue récord. Se debe a su reducción del 35% al 15% de los gravámenes a las ganancias corporativa en EE.UU. Es la mayor recompra de acciones nunca antes vista.
El año pasado, las compañías listadas en el índice S&P500 recompraron sus propias acciones por un total de u$s 1,038 billones. Así superaron el récord anterior de 2007 (u$s 690.000 millones).
Nunca se hubiera alcanzado este record de no existir el paquete fiscal de Trump, que impulsó las ganancias de las empresas y les incentivó a repatriar el dinero que tenían colocado en efectivo en el exterior.
Además, la caída en los precios de las acciones ocurrido durante el cuarto trimestre de 2018 ayudó a que compañías como Boeing, Johnson & Johson, Facebook y Pfizer recompraran.
JP Morgan considera que el mercado se va a seguir moviendo en valores muy significativos.
El escenario positivó se sostiene a la baja de impuestos, sino por otras dos variables: la Reserva Federal anunció una pausa en la política de suba de tasas de interés lo que les da más resooxígeno a las empresas para financiar sus operaciones.
El deseo del gobierno estadounidense de hacer un alto en su guerra comercial con China, una situación que afectó los resultados corporativos a ambos lados del Pacífico durante todo el año pasado.
Tras acordar una tregua de 90 días para explorar vías de compromiso, los negociadores avanzan en la dirección más deseada por las empresas; o sea rebajar el nivel de tensión comercial.
De acuerdo con PJ Morgan, ´las recompras de acciones van a estar principalmente financiadas por los cash flows (estimados en u$s 2 billones para el S&P 500) y por los balances de las firmas”.
Luego de un 2018 excelente, en el que el 70% de las compañías alcanzó resultados superiores a lo previsto durante el cuarto trimestre, los especialistas prevén que el ritmo no decaiga demasiado, a pesar de la incertidumbre que existe respecto del crecimiento económico mundial.

Los expertos del PJ Morgan también recuerdan que, por ahora, las empresas estadounidenses repatriaron u$s 340.000 millones para recomprar acciones, y que queda otro u$s 1 billón más en poder de las filiales en el extranjero.
Sin embargo, empiezan a surgir nubes negras en este horizonte (hasta ahora) diáfano para la recompra de papeles.
Si la economía no dio aún señales negativas, la política ya empezó a mostrar que, para muchos, este “festival financiero” no es del agrado de una parte de la sociedad estadounidense, todavía escaldada por la crisis hipotecaria de 2008 y las estafas que se conocieron en el sector bancario.
La campaña presidencial ya empezó, los demócratas aprovechan la noticia del boom de recompra para criticar el aumento de la pobreza y las desigualdades en Estados Unidos.
Bernie Sanders, candidato a presidente, es uno de los que más criticó esta medida.
“¿Adónde fue a parar el dinero de la baja de impuestos para la clase media de Trump? A las compañías ricas que gastaron 1 billón de dólares para recomprar sus propias acciones con el fin de enriquecer a sus propios directivos y sus afortunados accionistas. Es inaceptable”, dijo Sanders. Y añadió: “No podemos hablar de ´boom económico´ si a un 43% de las familias de este país no le alcanza para pagar sin endeudarse el alquiler, la comida, la salud, los transportes y el celular”,

Las compañías ya empezaron a tomar nota de que podrían convertirse en uno de los chivos expiatorios de la próxima campañas electoral, por lo que el objetivo de mantener el perfil bajo también podría pasar por rebajar la recompra de acciones.
Otra candidata presidencial por el Partido Demócrata, la senadora Elizabeth Warren, presentó un proyecto de ley para limitar estas prácticas (conocido como “Accountable Capitalism Act2), una idea acompañada por su par republicano Marco Rubio, quien propone a su vez que se limite el beneficio fiscal de la recompra de acciones respecto del dividendo, considerando que perjudicaba al crecimiento económico.
Si el futuro de esta práctica puede quedar tocado por la política es algo que se verá en los próximos meses.
Una encuesta del Bank of América Merrill Lynch mostró cómo los inversores también empezaban a preocuparse por el abuso en este mecanismo, debido al creciente endeudamiento de las empresas estadounidenses, para financiar el rescate de sus papeles.


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