Inicio Opinión Un amante joven y el pasado permanente

Un amante joven y el pasado permanente

5 minuto leer
Comentarios desactivados en Un amante joven y el pasado permanente
0

La literatura de la autora francesa Annie Ernaux está hecha de su pasado. Y aunque tal vez no exista otra materia posible para la literatura, en el caso de esta octogenaria mundialmente reconocida, lo singular es la búsqueda que emprende en cada libro: «Esta vida del pasado es más fuerte que la vida real (…). Estoy desesperada por encontrar el pasado tal y como era, esta necesidad de volver a vivir», anota en su diario un sábado 13 mayo.


Annie Ernaux es candidata al Nobel.

Por eso, desde casi sus inicios, fue construyendo una obra poderosa pero sin estridencias en la que los protagonistas son esos días que se fueron encadenando sin nada de especial. Lo extraordinario no es lo sucedido sino el modo en el que ella lo cuenta.

Sus padres tienen un comercio en Yvetot en el que se mezcla el bar con el almacén (ultramarinos, dirían en España o pulpería aquí). De esa vida de trabajo nacen las novelas Una mujer y El Lugar. Sus años de adolescencia son la materia de Memoria de chica y su matrimonio, de La mujer helada.

En los años 60, la escritora atraviesa un aborto ilegal y aquel episodio sigue leyéndose como un clásico: El acontecimiento. Pero no son menos poderosos el retrato que compone a partir del Alzheimer que padece su madre (No he salido de mi noche) y su propia lucha contra el cáncer de mama (El uso de la foto).

Sexo a los cincuenta

Ahora, su nuevo libro –una nouvelle que funciona casi un estracto de su obra toda y que se titula Le Jeune Homme (El muchacho)– vuelve sobre un episodio de hace algunas décadas: la historia de su apasionado romance con un veinteañero, en una época en la que ella ya era una escritora de cincuenta.

Annie Ernaux comparte con este muchacho lugares llenos de pasado: las calles de Rouen, donde ella misma fue una estudiante pobre como él. El hospital frente al departamento donde se encuentran es el mismo en el que la internaron luego del aborto clandestino. Todo es su pasado y el presente que vive con él. Y en la memoria evocada, hoy también es futuro.

Annie Ernaux retratada en 2008. Credito: Ulf Andersen / Aurimages

Annie Ernaux retratada en 2008. Credito: Ulf Andersen / Aurimages

Candidata al Nóbel, dice Ernaux que toda intimidad es política. Y ahí está ella a la edad de la menopausia viviendo un romance sexual, dominando los tiempos y disfrutando sin culpas. Ahí está pagando los gastos de ese joven amante.

Ahí entran ahora a un restaurante en el que hombres emparejados con muchachas evidentemente menores, le lanzan miradas reprobatorias al descubrir que no, que esa señora de 50 no es la madre del veinteañero sino ¡su amante!

Porque hay pasados que son aún demasiado presentes y ahí está la mirada lúcida de Annie Ernaux para ayudarnos a recordar.

Mirá también

Mirá también

Mirá también


Link de la Fuente

Cargue Artículos Más Relacionados
Cargue Más Por Mundo Político
Cargue Más En Opinión
Comentarios cerrados

Mira además

Rodríguez Larreta le respondió a Macri y deslizó su intención de ir a las PASO: “El apoyo importante es el de la gente”

El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, se refirió a las declaraciones del…