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John Mearsheimer.-La Argentina debiera no complicarse militarmente con China. Quedaría atrapada. Beinjing tiene interés en ocasionar problemas de seguridad a Estados Unidos en el Hemisferio Occidental para que deba distraerse en su propio patio trasero y no pueda poner toda su atención en Asia o en la propia China. Su principal objetivo es   establecer hegemonía en Asia. Después de hacerlo, incursionará en el Hemisferio Occidental de una manera seria. Pretende que Washington se concentre en Sudamérica y América Central para que no pueda hacerlo en la política china.

Argentina debiera establecer fuertes relaciones económicas tanto con China como con Estados Unidos.  O sea mantenerse lejos de la competición militar entre las dos superpotencias y maximizar el intercambio económico con ambos.

China tiene mentalidad abierta en relación al Hemisferio Occidental. Venezuela y Cuba son sus socios naturales. Hará un gran esfuerzo por tener una buena relación con Canadá, México, Brasil y Argentina.

Estados Unidos interviene en la política de todos los países. En el Hemisferio Occidental, su superioridad es tan clara, que es libre de interferir en la política global. Eso es algo que China no quiere y pueden colisionar. Es una posibilidad real aunque no inevitable.

Estados Unidos y la Unión Soviética tuvieron una intensa competición de seguridad durante 45 años en la Guerra Fría. Y estuvieron cerca de enfrentarse en la crisis de los misiles cubanos. Pero nunca hubo una guerra caliente en la que estuvieran directamente involucrados. Es posible que tengamos una competición de seguridad entre Estados Unidos y China por décadas y que no haya una guerra.  Esperemos que sea el caso.

Pero es posible que haya un conflicto armado, mucho más entre EE.UU y China que entre EE.UU. y la URSS en la Guerra Fría. Y eso es por razones geográficas. En gran parte, era muy difícil una guerra con la Unión Soviética porque el principal punto en conflicto estaba en Europa Central. Una guerra allí hubiera sido catastrófica. Por eso, fue casi imposible que sucediera.

Si se observa la geografía en Asia, los puntos significativos de competición son el Mar del Sur de China, el Mar de China Oriental, Taiwán, y la península coreana. Allí es más fácil imaginar una guerra limitada entre China y Estados Unidos. No me sorprendería si se involucraran en un conflicto armado en algún momento del año que viene. No digo que sea probable. Digo que es un escenario posible ya que una guerra en el agua no implica una escalada automática. Sería una guerra limitada. En la Guerra Fría era casi imposible imaginar esos conflictos limitados porque mucha de la competición entre Estados Unidos y la Unión Soviética se centraba en Europa Central, donde tenías gigantescos ejércitos armados hasta los dientes con miles de armas nucleares luchando en uno de los lugares más densamente poblados del planeta.

Estados Unidos básicamente tiene que formar una coalición balanceadora para contener a China, muy parecida a lo que hizo en la Guerra Fría para contener a la Unión Soviética. Necesita una alianza militar en Asia similar a la OTAN para contener el ascenso de China. La administración de Donald Trump hizo un trabajo pésimo al tratar que nuestros aliados se integrasen en una formidable alianza militar. La segunda cosa que EE.UU. tiene que hacer, y Trump lo intenta es desacelerar el crecimiento de China y asegurar que no se transforme en el país dominante del mundo en las tecnologías más sofisticadas.

Los chinos dejan claro que intentan no sólo desafiar, sino derrotar a EE.UU. en Inteligencia Artificial, 5G, etc. Tenemos que contener a China con una coalición balanceadora y derrotarla en el frente económico y tecnológico.

Si Joe Biden se convierte en presidente, Estados Unidos continuará tratando a China como un peligroso rival e impulsando políticas para contenerla. El pivot hacia Asia, que es cuando EE.UU. comenzó a pensar seriamente en contener a China, ocurrió en 2011 cuando Barack Obama era presidente y Hillary Clinton secretaria de Estado.

No hay dudas que Putin es un estratega brillante. Y creo que él por un largo tiempo quiso tener una mejor relación con Estados Unidos. Pero por la expansión de la OTAN y de la Unión Europea y por la Revolución de los Colores en Europa del Este (Revolución Naranja en Ucrania), Occidente envenenó la relación con Rusia.

De hecho, los hemos empujado a los brazos de los chinos. El interés de Estados Unidos es tener a Rusia como aliada en contra de China. ¿Qué deberían hacer los rusos? Creo que la estrategia más inteligente es no estar aliados firmemente ni con EE.UU. ni con China, tratar de quedarse al margen y no involucrarse demasiado en una competencia por la seguridad ni en una guerra entre Beijing y Washington, si se declarase alguna. Por estupidez, los estadounidenses empujamos a los rusos hacia los chinos. Pero al mismo tiempo, creo que los rusos están nerviosos con ir demasiado lejos y meterse de lleno en la cama con Beijing. Lo que en definitiva intentarán hacer es tener buena relación con Beijing, especialmente por la hostilidad entre Occidente y Rusia. Pero al mismo tiempo no acercarse demasiado. Porque no quieren alienar a Occidente y Estados Unidos más de lo que tienen que hacerlo.

La cuestión clave sobre qué hará Rusia en el futuro estará en función de cuán poderosa sea China. Si sigue creciendo económicamente de una manera impresionante, creo que los rusos se aliarán con EEUU. Comparten fronteras con China. Casi fueron a la guerra en 1969. Tienen muchas razones para temer. Al mismo tiempo, Estados Unidos estará en apuros por contener a esta China en ascenso y necesitará toda la ayuda que pueda conseguir. Y eso conducirá a formar una alianza con los rusos.

Obviamente ha habido una enorme cooperación económica entre Estados Unidos y China en las últimas décadas. De hecho, EE.UU. ha apostó a ayudar a China a crecer económicamente. Ahora aminora sino retrotrae mucha de esa relación económica. Estados Unidos y China no serán tan económicamente interdependientes en diez años como lo son hoy. No hay dudas.

Washington intentará desvincularse de las actuales cadenas de suministro y ser menos dependiente económicamente de Beijing. Sin embargo, todavía habrá enorme cantidad de intercambio económico entre los dos y, también, entre China y sus rivales del Este asiático, países como Japón, Corea del Sur, Australia y Filipinas. No hay manera que se termine todo eso.

En el futuro, la situación en el este asiático será análoga o similar a la de Europa antes de la Primera Guerra Mundial. En ese entonces, había en Europa una significativa competición de seguridad. Tenías la Triple Entente, Francia, Reino Unido y Rusia, contra la Triple Alianza, Alemania, el Imperio Austro Húngaro e Italia. Y esta intensa competencia por seguridad llevó a la Primera Guerra Mundial en agosto de 1914. Al mismo tiempo, había una enorme cantidad de intercambios económicos entre los principales jugadores.

En el futuro, en el este asiático habrá bastante intercambio y, al mismo tiempo, una intensa competencia de seguridad.

John Mearsheimer*, profesor de la Universidad de Chicago es un internacionalista mayor, de la talla de Henry Kissinger y Joseph Nye. Analizó las diferencias entre Washington y Beijing y las consecuencias en América Latina. 

 

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