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volver al ‘trono’ de su país después de haberlo abandonado

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Donald Trump perdió la reelección en noviembre del pasado año. De ese modo entró en la exclusiva lista de los presidentes de los Estados Unidos de Norteamérica que sólo lo fueron durante 4 años. Desde el primero, John Adams, sucesor de George Washington, hasta el último, 18 presidentes no fueron reelegidos, especialmente al principio. Trump fue el quinto presidente de EE UU en los últimos 100 años que no logró ser reelegido en las urnas.

No sabemos cómo lo llevó Adams, pero sí conocemos cómo reaccionó Trump, al punto de no aceptar el resultado de las urnas y de intentar corregirlo… ¿apoyando una especie de golpe de Estado como fue el asalto al Capitolio el 6 de enero? Está por ver, pero el cerco se cierra en torno a él a través del comité de la Cámara de Representantes de EE UU que investiga lo ocurrido aquella jornada.

Pero, como todo político populista, Trump es experto en huir hacia adelante. 18 meses después de haber salido de la Casa Blanca, el expresidente reapareció este martes en Washington reivindicándose ganador de los últimos comicios y dejando abierta la puerta a la posibilidad de presentarse de nuevo en 2024. Donald Trump quiere volver a vivir en la Casa Blanca.

Lo anunciaba hace unos días, sin decirlo explícitamente, en una entrevista en la revista New York. Lo que se lee es esto: «Ya he tomado la decisión, así que no hay nada más que tener en cuenta… Yo diría que la gran decisión es si lo hago antes o después. ¿Entiendes lo que eso quiere decir? Elecciones de medio mandato», le dice a su entrevistadora, Olivia Nuzzi.

Está por ver si los caminos de la Justicia permitirán a Trump presentarse. De igual modo, habría que ver si logra ser el candidato republicano y si logra ganar al demócrata (sea en ese momento Joe Biden o Tamala Harris). Pero de conseguirlo, sería el único caso en la historia de los Estados Unidos de un presidente que vuelve a serlo pasado un tiempo de su mandato.

Roosevelt, el presidente de los 12 años

En EE UU, el candidato que gana las elecciones es elegido presidente del país para un periodo de cuatro años y con un máximo de dos mandatos. Así ha ocurrido siempre, salvo en una ocasión. En plena Segunda Guerra Mundial, Franklin D. Roosevelt, sirvió por más de dos mandatos; en concreto, fue inquilino de la Casa Blanca durante 12 años, 1 mes y 8 días, hasta morir.

Franklin D. Roosevelt
Franklin D. Roosevelt
20minutos | Archivo

En 1951, el país ratificó la Vigesimosegunda Enmienda, que prohíbe a cualquier persona elegida para la Presidencia, y que ha servido como presidente, ser reelegida más de una vez. Es decir, no se puede optar a un tercer mandato. Además, si ha actuado como presidente interino durante más de dos años del mandato no vencido de su predecesor, no podrá ser elegido más de una vez.

Harry S. Truman, que ocupaba la presidencia en el momento de la ratificación de esa enmienda (que eximía expresamente de esta limitación al presidente en el cargo en el momento de su entrada en vigor) también buscó un tercer mandato antes de retirarse de las elecciones de 1952. Pero no lo logró.

Lyndon B. Johnson pudo y no quiso

Antes que Truman, en 1880, Ulysses S. Grant quiso presentarse a un tercer mandato tras permanecer en el cargo desde 1869 hasta 1877, pero no consiguió la nominación de su partido.

Lyndon B. Johnson jura el cargo de presidente de EE UU, a bordo del Air Force One, por la jueza federal Sarah T. Hughes, tras el asesinato de John F. Kennedy. Por motivos de seguridad la investidura tuvo que realizarse en el avión presidencial
Johnson, jurando su cargo en el Air Force One, tras el asesinato de Kennedy.
LBJ / WIKIMEDIA

Y hubo quien pudo y no quiso. Conforme a la enmienda, Lyndon B. Johnson podía ser elegible para servir más de dos mandatos, ya que solo había estado en el cargo durante catorce meses tras el asesinato de John F. Kennedy. Sin embargo, decidió no participar en las elecciones de 1968.

La vuelta a la presidencia que pretende Trump sería algo único en EE UU, pero en otros países sí ha ocurrido. En general, cuanto menor es la exigencia democrática del país más fácil es que un gobernante pueda regresar al poder. Por comparación inevitable con Norteamérica, siempre aparece el caso de Rusia.

El teatrillo de Putin en Rusia

Vladimir Putin fue presidente de la Federación de Rusia desde diciembre de 1999 hasta mayo de 2008. A Putin se le prohibió un tercer mandato consecutivo por aplicación de la Constitución. Pero no estaba dispuesto a dejar el poder. Para ello, hizo que el primer viceprimer ministro Dmitri Medvédev fuera elegido su sucesor.

Putin, con Medvedev a su lado, durante los actos de celebración en mayo de la victoria sobre la Alemania nazi en la II Guerra Mundial.
Putin, con Medvedev a su lado, durante la celebración de la victoria sobre la Alemania nazi.
GTRES

El 8 de mayo de 2008, solo un día después de entregar la presidencia a Medvédev, Putin fue nombrado primer ministro de Rusia. Medvédev daba la cara como presidente y Putin gobernaba. El teatrillo se acabó en septiembre de 2011.

Medvédev anunció que iba a recomendar al partido (Rusia Unida) que Putin fuera su candidato presidencial en las elecciones de 2012. Confesó que habían llegado a un acuerdo hace mucho tiempo para permitir que Putin se postulara para presidente. Los medios rusos llamaron a este trueque rokirovka (así le dicen los ajedrecistas rusos al «enroque»).

Los Rajapaksa de Sri Lanka

La actualidad más reciente nos ha mostrado otro ejemplo de nepotismo en Sri Lanka. En 2005 Mahinda Rajapaksa fue elegido presidente del país. Su hermano Gotabaya, que se había ido a EE UU en 1998, regresó aquel año para apoyar la campaña electoral de su hermano. Éste le nombró ministro de Defensa.

El presidente de Sri Lanka, Gotabaya Rajapaksa, durante un acto en febrero de 2021 en Colombo, con motivo del Día de la Independencia del país.
El expresidente de Sri Lanka, Gotabaya Rajapaksa.
PRADEEP DAMBARAGE / DPA / EUROPA PRESS

Tras ganar la guerra contra los Tigres Tamiles, Gotabaya se presentó a las presidenciales de 2019. Las ganó de forma aplastante. Y si Mahinda Rajapaksa metió a Gotabaya en su gobierno, Gotabaya hizo lo propio y convirtió a su hermano en primer ministro. Fue hasta el pasado mes de mayo, cuando la presión de la calle le obligó a dimitir.

Ortega «dueño» de Nicaragua

En el poder sigue Daniel Ortega, que en enero de este 2022 tomó posesión como presidente de Nicaragua por quinta vez y por cuarta vez consecutiva. Como ha escrito en 20 minutos Diego Carcedo, «ahora la dictadura familiar se ha convertido en una dictadura conyugal que además de seguir constriñendo las libertades e incrementando la represión, pretende convertirse en un modelo de igualdad sexual. Es lo que ofrece al mundo el matrimonio entre Daniel Ortega y Rosario Murillo que se han repartido la presidencia de la República en una candidatura conjunta».

Daniel Ortega obtiene cerca del 75% de los votos en las elecciones en Nicaragua
Daniel Ortega, presidente de Nicaragua por quinta vez.
Europa Press

El líder del Frente Sandinista de Liberación Nacional fue primero coordinador de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional de Nicaragua, tras la revolución sandinista que acabó con el dictador Somoza. Luego, fue presidente del país entre 1985 y 1990.

Tras perder las elecciones de febrero de 1990 Daniel Ortega siguió al frente del Frente Sandinista. En 2007 fue, por quinta vez, candidato presidencial y ganó con el 38% de los votos. Con cada vez menos garantías democráticas y menos opositores, Ortega ganó las elecciones de 2012 (62%) ; luego, las de 2017 (72%); y ahora, las de 2022 (76%). Ya se ve que a Ortega la gestión no le «desgasta»; al contrario, le vivifica…

Hugo Banzer, en Bolivia

Poco democrático también el proceder de Hugo Banzer en Bolivia. Fue presidente de la República en dos períodos: de 1971 a 1978, mediante golpe de Estado, y de 1997 a 2001, tras ganar unas elecciones.

Tras un primer intento fallido de golpe de Estado contra un gobierno progresista, en 1971 asumió el cargo de presidente después de otro golpe. Instauró una férrea dictadura. Ilegalizó los partidos políticos, incluidos sus aliados, pero contó con el apoyo directo de EE UU por anticomunista. Fue una dictadura de siete años, que dejó incontables denuncias de atentados contra los derechos humanos.

En 1993 volvió a presentarse a unas elecciones presidenciales. No ganó. Tras el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada (1993-1997), Banzer se presentó una vez más a las elecciones. Así, en 1997 logró alcanzar la presidencia por vía democrática.


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