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Winograd: Fue un delito blanco, casi un hecho artístico

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Periodista: Antes de entrar en materia, ¿es cierto que estuvo dirigiendo una película en México?

Ariel Winograd: Dos. Una comedia “antirromántica”, “[email protected] caen”, que ya se estrenó en México y EE.UU., y otra de próximo estreno, “¿Y cómo es él?”, ambas con Omar Chaparro, un actor popular muy versátil. En esta última, un hombre descubre que su mujer lo engaña con un taxista, así que hay algo de road-movie. Y una crítica al machismo, porque los dos tipos son algo retrógrados…

P.: ¿También entra esa crítica en “El robo del siglo”?

A. W.: Justamente, siempre me preguntan “¿es esa historia de la mujer que los entregó?”, y respondo “Esperá, la cosa es más compleja”. La gente no conoce todos los detalles.

P.: ¿Cómo entró usted en esta película?

A. W.: Los productores Alex Zito y Juan Pablo García, con quienes somos amigos desde “Mi primera boda”, venían desarrollando el proyecto desde hace años. Me comentaron: “Estamos viendo de ofrecerle a Diego Peretti el personaje de Araujo, el cerebro de la banda. ¿Te interesa dirigirla?”, porque con él rodé “Sin hijos” y “Mamá se fue de viaje”. Pedí el guión, hice algunos aportes, me integré con gusto. Peretti también aportó, porque es psiquiatra y su personaje va al psicólogo, así que escribió la charla decisiva entre los dos, dándole una profundidad especial (el psicólogo es Enrique Dumont, espectacular, filmamos todas sus escenas en una sola jornada).

P.: ¿Araujo también participó en el guión?

A. W.: Es el principal asesor, claro. Pero la base es el libro de Rodolfo Palacios “Sin armas ni rencores”. Además consulté a la gente del Grupo Halcón, porque queríamos conocer la otra mirada. Ahí había un antagonista de peso, el negociador Miguel Sileo, que interpreta Luis Luque.

P.: ¿Filmaron algo en “el lugar de los hechos”?

A. W.: Filmamos algo dentro del túnel real, y bastante en Av. Libertador a la altura de Acasusso, porque la arboleda en esa zona es muy particular y queríamos ser fieles a esos detalles. Incluso logramos que en Semana Santa se hicieran cortes intermitentes sobre la avenida, para poder filmar. Pero ese Banco Rio no existe más. Debimos recrearlo desde cero en un local vacío en alquiler. También armamos una pileta de metro y medio para recrear en estudios una parte del túnel, una canaleta para que el agua corriera con más fuerza por la calle en la escena inicial, tuvimos que hacer la lluvia, había mucho espíritu juvenil en este rodaje. ¡Hasta logramos una composición de cuatro decorados siguiendo los pasos del robo según los dibujos del propio Araujo, cosa de dejar todo bien claro y entretenido para el espectador! En esto hay un trabajo enorme de Daniel Gimelberg, director de arte; Félix Monti, director de fotografía, y de expertos en fx como Federico Ransenberg, que con mucho entusiasmo rehizo el “canyon power” inventado por el mecánico del grupo para reventar con la mayor rapidez posible una cerradura tras otra.

P.: Ransenberg participó en “Cien años de perdón”, cinta hispano-argentina inspirada precisamente en este robo.

A. W.: Y conmigo en “Mamá se fue de viaje”. Si, también los de “La casa de papel” parecen algo inspirados en este robo, pero lo nuestro es lo más fiel y detallado que se haya hecho.

P.: ¿Y qué opinan los protagonistas del hecho real?

A. W.: Araujo ya vio la película y le encantó. Dicho sea de paso, el cuadro que se ve al comienzo lo pintó él. También hay pequeños cameos de algunos miembros de la banda, que los reconocerán solo sus parientes y vecinos (y algunos policías). Vitette Sellanes no puede venir, pero la verá cuando se estrene en Uruguay, donde tiene una joyería y hasta es probable que participe en la campaña de estreno.

P.: Es notable la simpatía del público por estos ladrones…

A. W.: En ellos hubo cierto romanticismo, una linda viveza criolla, un trabajo de ingeniería y matemáticas admirable (que nos obligó a hacer algo de igual nivel), y hasta cierta humanidad. Además dejaron una marca autoral, casi como un hecho artístico, y no mataron a nadie. Fue un delito blanco. Si hubiera muerto alguien, yo no estaría participando en esta película. Ahora han pagado su condena, y a su historia creo que se agrega otro dato histórico: ese fue el último robo analógico a un banco. Tras ese robo, todos los bancos del mundo cambiaron sus sistemas de alarma.

P.: Muy simpático, el bonus final.

A. W.: Eso es algo que me encanta cuando veo un biopic, cerrar la historia contando qué fue de los personajes reales. Acá sentía la necesidad de hacerlo y además soy apasionado de las secuencias de títulos, siempre trabajo con el mismo especialista, Diego Beraca, así que disfrutamos mucho con este bonus, armando un collage visual con data dura, sin perder la estética de la película, hasta culminar con la foto del auténtico cartel que dejaron los ladrones. Y el tema de Calamaro daba bien para ese cierre.

P.: Se nota el entusiasmo que pone en sus trabajos. Pero ahora supongo que se tomará un descanso.

A. W.: No, el 20 empiezo a filmar una nueva comedia, “Hoy se acaba el mundo”, con Leo Sbaraglia, Natalia Oreiro y Solita Silveyra encabezando un amplio reparto. Me gusta trabajar con mucha gente, lo hago desde mi primera película, “Cara de queso”, y probar nuevos desafíos, siempre es lindo filmar. Pienso seguir filmando así “hasta que se den cuenta”.


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