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¿Y después del misil en Polonia? Los frentes de batalla que se le abren a Zelenski para este invierno tras recuperar Jersón

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Jersón, la única capital de provincia conquistada por Rusia desde el inicio de la invasión, vuelve a estar desde este lunes bajo el mando ucraniano. Sin embargo, si algo ha demostrado esta guerra es que ni una victoria como esta dura para siempre. Poco después de que el propio Volodímir Zelenski oficiara el acto de izado de la bandera en el centro de la ciudad, un misil (que al principio se barajó como un ataque ruso) se estrellaba en Polonia matando a dos personas y poniendo en alerta a toda la OTAN. Finalmente todo indica que se trata de un misil antiaéreo ucraniano que se desvió al tratar de frenar el bombardeo masivo de Rusia producido este martes. Este hecho, que no borra lo ocurrido, ha conseguido rebajar la tensión entre los Aliados. Ahora las miradas vuelven a estar puestas en lo que ocurre dentro de Ucrania, ya que el siguiente paso que tome Zelenski en la guerra podría ser decisivo para el devenir del conflicto. 

La llegada del invierno amenaza con frenar el avance ucraniano (y las constantes retiradas rusas) en más localidades. A su vez, desde el Gobierno de Ucrania han dejado claro que, pese a estar más dispuesto a negociar ahora, seguirán centrados en el campo de batalla; desde donde pretenden afianzar la frontera natural del río Dniéper y volver a mirar otros frentes como el del Donbás o Zaporiyia.

Un alto el fuego inminente no parece una opción para las tropas ucranianas, que continúan persiguiendo el desgaste militar y moral de  Rusia, mientras este se atrinchera en algunos frentes a la espera de que la temporada invernal les de un respiro y puedan reorganizarse. El Gobierno de Zelenski asegura que las zonas en la orilla occidental del río, donde se encuentra la ciudad de Jersón, están prácticamente en sus manos y que han logrado recuperar casi 50 asentamientos en la región de Mykolaiv. «Ya podemos decir que se trata de 48 asentamientos que estaban bajo ocupación; ahora estamos entregando ayuda humanitaria allí a pleno rendimiento», dijo este martes el jefe de la Administración Militar Regional de Mykolaiv, Vitaly Kim.

Pese a esta victoria moral ucraniana, «la guerra no está definida», como reconoce a 20minutos el general de división retirado Rafael Dávila, que recientemente ha publicado el libro El nuevo arte de la guerra. «Veo un nuevo planeamiento militar por parte de Rusia, dado que el estratégico ha fallado, volviendo así a los inicios de la guerra».

Aseguradas las orillas del río, ¿podrá cruzarlo Ucrania?

El río Dniéper atraviesa las regiones de Jersón y Zaporiyia, dos de las cuatro que Moscú se anexionó ilegalmente a finales de septiembre. Este muro de agua cuenta con más de 350 kilómetros de largo desde el norte de la región de Zaporiyia hasta su desembocadura en el mar Negro. Durante prácticamente todo ese tramo es un río embalsado por las presas de Kajovka y Zaporiyia, con una anchura media de más de 2 kilómetros y que llega hasta los 23 kilómetros en el punto más ancho del embalse de Kajovka.

Sobre los pasos que podría tomar Ucrania, el profesor agregado del departamento de Historia Moderna y Contemporánea de la Universidad Autónoma de Barcelona, Josep Puigsech, reconoce a este medio que «el reto que tiene en estos momentos es mayúsculo». «Ahora es cuando la contraofensiva ucraniana se pone en tela de juicio y se demostrará si tiene la capacidad de de cruzar el río, que implica controlar la central nuclear de Zaporiyia y la presa de Kajovka», asegura Puigsech, que reconoce que ese lazo del rio en el que se atrincherará Rusia es «absolutamente estratégico».

«Se hace bastante difícil pensar que que en estos 3 meses veamos algún tipo de ofensiva realmente de peso»

«Un río tiene valor cuando lo has cruzado si profundizas en el terreno, pero si no lo haces se convierte en un obstáculo a tu espalda«, explica por su parte Dávila, que califica lo ocurrido en la ciudad de Jersón como un «error histórico» del Estado Mayor de Rusia, por lo que esta retirada era una medida «necesaria».

Los puntos por los que se puede cruzar el rio han sido volados. O bien por parte de Ucrania para forzar la retirada de la ciudad o por parte de Rusia al evacuar a sus tropas, para evitar que Ucrania les siguiera. Otro punto por el que cruzar es por la presa de Kajovka, fuertemente controlada y que de ser destruida inundaría ambas orillas.

Más allá de esos cruces terrestres, la contraofensiva de Ucrania tendría que ser a través del mar. Estos días las tropas ucranianas han publicado vídeos de lanchas rápidas militares navegando el rio. No obstante, una operación de esas características requeriría un despliegue mayor. «Mi sensación es que la voluntad rusa es convertir ese río en la frontera política», aclara el profesor Puigsech, por lo que esa límite natural en la que se ha convertido el río podría ser defendido por Rusia de manera más intensa que la ciudad de Jersón.

El Donbás, un frente que continúa activo

Aunque la iniciativa militar de las últimas semanas está claramente en el bando ucraniano, que recupera constantemente localidades, las tropas de la Federación Rusa continúan tratando de conquistar nuevos asentamientos, especialmente en la zona este del país, en el Donbás. Durante su visita a Jersón, el presidente Zelenski admitió que en estos momentos la situación en Donetsk era una «infierno» debido a los cruentos combates.

«El Donbás sigue estando en manos rusas y pueden contraatacar porque tiene un flujo logístico mucho más fácil que el del sur«, recuerda Dávila. «No hay posición defensiva que tú puedas mantener si no es a base de contraataques», afirma.

El Ejército ruso se ha hecho en esta semana con el pueblo de Pávlovka, en Donetsk, cerca del bastión de Vuhledar, según informó el martes el Ministerio de Defensa de Rusia. «Las fuerzas rusas continúan sus acciones ofensivas», aseguró Ígor Konashénkov, portavoz de Defensa ruso, en su parte de guerra matutino.

Los combates y bombardeos han seguido intensificándose en esta región durante toda la jornada del miércoles. Las autoridades ucranianas han informado este miércoles de que al menos una persona ha muerto y otras siete han resultado heridas en un nuevo ataque de Rusia contra la localidad de Bajmut, en la región de Donetsk.

«El Ejército ruso ha conseguido mantener las posiciones (en el Donbás) de forma más o menos permanente desde el inicio de la guerra», dice Josep Puigsech. Para el profesor de la UAB es «difícil pensar que precisamente ahora con la llegada del invierno» y «en un frente que es tan amplio» puede cubrirlo el Ejército ucraniano.

Llega el invierno: ¿y ahora qué?

Para el general de división Dávila en este momento la situación apunta a un mantenimiento de las posiciones y el reforzamiento del río, al estar ya en época de lluvias y con el caudal crecido. «Están pidiendo más municiones porque han tenido un estrés logístico ambos bandos«, por lo que agrega que cuando se llegue al límite de las industrias militares tanto de los países que apoyan a Ucrania como de Rusia, «se entrará más a fondo en la parte política», algo que, reconoce, «cree estar cerca».

Por su parte, para Puigsech el invierno es absolutamente determinante, ya que todavía no se ha completado «el ciclo anual de la guerra» y no se ha podido comprobar como se comportan ambos ejércitos en los meses más duros climatológicamente, es decir, de noviembre a febrero. Además, apunta que esto ocurre también en un contexto de cambio climático, «donde la capacidad para que el territorio se quede helado disminuye» y eso implica que «el territorio queda fangoso y es más difícil el avance por por vía terrestre».

Sobre qué bando saldría más beneficiado de esta relativa pausa en los frentes, el profesor apunta a que podría ser Rusia, ya que «se encuentra atrincherado y la contraofensiva ahora está en manos del Ejército ucraniano». «Se hace bastante difícil pensar que que en estos 3 meses veamos algún tipo de ofensiva realmente de peso», sentencia.

Mientras esto sucede, la infraestructura básica en todo el país continúa muy dañada por los bombardeos, que no solo no están cesando, sino que se está intensificando en los últimos días. El bombardeo multitudinario de este martes ha dejado a más de siete millones de personas sin luz, y el ministro de Energía ucranio, German Galushchenko, lo ha calificado como «el de mayor envergadura contra la infraestructura energética desde que comenzó la guerra». Se teme que de continuar esta práctica a lo largo del invierno se produzca otra movilización masiva de refugiados. Pese a las últimas victorias morales, la población civil ucraniana afronta con incertidumbre un invierno que ya está a las puertas.


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