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“Ya no tienen nada que perder”

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El pasado sábado 14 de noviembre, el secretario general del Frente Polisario y presidente de la República Árabe Democrática Saharaui (RASD), Brahim Ghali, declaró la ruptura del alto fuego firmado con Marruecos en 1991 y decretó el estado de guerra. Ante los ojos de Naciones Unidas, el Sahara Occidental es un “territorio no autónomo”, que está en proceso de descolonización y cuya potencia administradora es España, a pesar de que lleva renunciando a involucrarse en una solución real desde la presidencia de Felipe González. 

El origen de este conflicto se remonta a 1975 y 1976, cuando España decide prescindir de la última colonia que le quedaba, el Sahara Occidental. Lo hizo firmando el llamado Acuerdo Tripartito de Madrid, donde se estipulaban las condiciones del intercambio por el cual España cedía su colonia, es decir, un territorio invadido, a Marruecos y Mauritania, a cambio de acuerdos económicos.

Tras su firma, los ciudadanos saharauis se levantaron en armas reclamando su propia soberanía y comenzó una guerra en la que lograron expulsar a Mauritania pero no a Marruecos, que concluyó en 1991. Posteriormente, el Acuerdo de Madrid fue declarado nulo en 2002 por la ONU.

El ejército marroquí entra en el sur del Sáhara para romper el bloqueo del Frente Polisario.
EFE

Tras el final del conflicto, Naciones Unidas prometió una mediación con el objetivo de convocar un referéndum. Concretamente, en enero de 1995 el Consejo de Seguridad de la ONU se pronunció así: “Reitera su empeño en que se celebre, sin más demora, un referéndum libre, limpio e imparcial para la libre determinación del pueblo del Sahara Occidental”.

Sin embargo, la situación sigue en el mismo punto a día de hoy, casi 30 años después del fin de la guerra, con Marruecos controlando la zona y a la población saharaui. Los ciudadanos de la RASD viven en dos zonas principalmente, una de ellas bajo una estricta supervisión marroquí, en la parte del Sahara, y la otra en un campo de refugiados de más de 170.000 personas en la zona de Tindouf, en territorio de Argelia. 

José Antonio Bautista, periodista e investigador experto en este conflicto, señala a 20Minutos que hay dos motivos principales por los que nunca se ha celebrado este referéndum: “Una de las razones es política y tiene mucho que ver con el Consejo de Seguridad de la ONU. Allí hay 5 miembros permanentes, entre los que están Estados Unidos y Francia, que bloquean permanentemente cualquier solución al conflicto, así como la propia legalidad de la ONU. La segunda razón es económica, porque, además de su posición geoestratégica, el Sahara tiene grandes recursos naturales entre los que están el fosfato y un gran caladero”, donde tienen intereses varios países.

Haizam Amirah Fernández, investigador principal del Real Instituto Elcano, define la situación a 20Minutos como “un conflicto congelado” en el que hay “una sensación de abandono, porque para los que lo que padecen en primera persona, el conflicto se vive a diario”. Además, resalta que “a pesar de que Marruecos afirma que la situación está resuelta, la realidad es todo lo contrario”. Respecto a la posición tomada por las potencias que apoyan a Marruecos, Amirah lo achaca a “un enfoque de ‘realpolitik‘, es decir, observar los hechos, ver quien tiene el control sobre el territorio y respetar el status quo, a pesar de que vaya contra la legalidad internacional y de que ningún estado u organismo reconozca la soberanía marroquí sobre el Sahara Occidental”. 

El hartazgo de unas generaciones que no ven alternativas 

En 2021 se cumplirán 30 años del final de la guerra con Marruecos, y ya han transcurrido 45 desde su inicio en 1975. Con este pretexto, los ciudadanos saharauis llevan esperando todo este tiempo para que Naciones Unidas u otro actor político les ayude a recuperar la ansiada soberanía sobre su territorio, pero lo máximo que han recibido son promesas y observadores internacionales que no han traído ningún cambio. De hecho, Amirah recuerda que a la misión de la ONU en el Sahara “le falta un componente que otras muchas si que tienen, que es el de observación de los derechos humanos, en gran parte porque Marruecos se ha opuesto abiertamente a que se añada este aspecto”. 

Un hombre saharaui, en la puerta de su casa en la aldea de Tifariti, en el Sáhara Occidental.
Un hombre saharaui, en la puerta de su casa en la aldea de Tifariti, en el Sáhara Occidental.
GTRES

Las generaciones más jóvenes se han hartado de aceptar la situación y continuar viviendo en el campo de refugiados donde nacieron. “No tienen nada que perder y por eso pueden hacer frente al ejército marroquí, que es más numeroso y con mejor armamento”, señala Bautista. Además, de cara a un posible enfrentamiento armado, el investigador destaca el detallado conocimiento del terreno que tienen los saharauis, así como la sensación de que los soldados marroquíes son conscientes de que es un territorio ocupado y de que se está sometiendo a la población. Ambos factores influirán de cara el futuro, pero Bautista concluye: “Los saharauis se ven en un callejón sin salida. La alternativa que tienen es quedarse otros 30 años cruzados de brazos, una parte en un campo de refugiados y la otra en el Sahara ocupado”. 

El Gobierno español, ante una oportunidad histórica

En España, el conflicto saharaui es conocido por gran parte de la población e históricamente los partidos de izquierda lo han reivindicado como parte de su programa electoral. Sin embargo, ningún presidente ha decidido intervenir de una manera efectiva y según declaró Rodríguez Zapatero el lunes en Al Rojo Vivo, no cree que España deba intervenir ya que “la única solución posible es un acuerdo entre el Frente Polisario y Marruecos, aunque es difícil“.

Para Bautista, el ejecutivo de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias tiene “una oportunidad histórica” para abordar el conflicto y plantear una solución viable. Sin embargo, no tiene muchas esperanzas en que suceda: “El PSOE siempre ha estado en la misma posición, la de apoyar mucho a los saharauis en campaña pero nunca concretar nada cuando llegan al poder. El propio Felipe González visitó los campos de refugiados antes de ser elegido presidente por primer vez, donde todavía hay mucha gente que conserva su DNI español, y lanzó un discurso esperanzador a la población saharaui, para después llegar al poder y alinearse al 100% con Marruecos”. 

El otro partido del Gobierno, Unidas Podemos, siempre se ha declarado muy en favor del pueblo saharaui, “pero por el momento está siguiendo los pasos de sus socios”, señala Bautista. Además, algunas de las armas que utiliza Marruecos para mantener el status quo y que España u otros países no intervengan, son la inmigración y el narcotráfico. Es posible que de cara al futuro, dependiendo de la evolución del conflicto y la posición del Gobierno, el ejecutivo marroquí recurra al chantaje, como ha hecho en otras ocasiones, amenazando al español con dejar de controlar la salida de ciudadanos de sus fronteras, provocando una crisis migratoria en sus costas.


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